El poder narrativo del knolling literario: una visión fotográfica única
En la era digital en la que vivimos, la fotografía se ha convertido en una forma muy popular de expresión artística y de comunicación. Sin embargo, a menudo nos encontramos con imágenes que nos dicen poco o incluso nos confunden. Es en este contexto que surge el knolling literario, una técnica que busca darle un carácter narrativo a las fotografías, permitiendo al espectador adentrarse en una historia única a través de la disposición y el encuadre de los objetos.
El knolling literario consiste en organizar de manera meticulosa los objetos y elementos en una imagen, de manera que se crea una composición visualmente atractiva y que narra una historia. Esta técnica permite al espectador apreciar cada detalle y descubrir nuevas capas de significado a medida que se sumerge en la imagen.
Una de las ventajas más significativas del knolling literario es la posibilidad de retratar momentos cotidianos de una manera única y fascinante. En lugar de simplemente capturar un objeto o una escena, el knolling literario añade una dimensión narrativa que puede evocar emociones y provocar reflexiones en el espectador.
La fotografía knolling literario también tiene la capacidad de captar la atención del espectador de manera inmediata. La disposición cuidadosa y la elección de los objetos en la imagen crean una especie de rompecabezas visual que despierta la curiosidad y la fascinación del espectador. Cada objeto cuenta una pequeña historia por sí solo, pero también se combinan para formar una narrativa más amplia.
En resumen, el knolling literario es una técnica fotográfica que busca darle un carácter narrativo a las imágenes a través de la organización y disposición meticulosa de los objetos. Su poder radica en la capacidad de contar historias a través de la fotografía, capturando momentos cotidianos de una manera única y fascinante. Si eres un amante de la fotografía y estás buscando nuevas formas de expresión, el knolling literario puede ser una opción interesante y creativa para explorar.
El origen del knolling
El nacimiento de esta técnica proviene según la Wikipedia de finales de los 80, cuando un empleado del estudio del arquitecto Frank Gehry, harto del desorden reinante en el lugar, se puso a ordenar sobre una mesa las piezas de una colección de sillas que estaban diseñando para la empresa Knoll (de ahí el nombre).

'How to Knoll' de Tom Sachs
Aquella organización concienzuda, colocando los objetos en paralelo o en ángulo de 90º y siguiendo un orden basado en el uso, la forma y el tamaño de cada uno de los elementos que formaban las sillas, se convertiría en un método que empezarían a utilizar para el ensamblaje y fabricación de productos de una forma más eficaz.

Entre otras cosas porque esta técnica se basa en incluir sólo lo necesario y desechar todo lo que no sea útil o esté relacionado; es decir, siguiendo la máxima de simplicidad y el minimalismo, y aquello del “menos es más”.

Foto de Vadim Sherbakov
Sin embargo, no sería hasta años más tarde cuando aquello encontraría una vertiente artística. Y lo haría de la mano del artista Tom Sachs, quien estuvo trabajando en el estudio de Gehry durante un tiempo y allí conoció el knolling. Sachs cogió el concepto y se dio cuenta de que esta forma de colocar los objetos, más allá de su utilidad en los procesos productivos, tenía como resultado unas composiciones de gran belleza que merecía la pena inmortalizar.
