La mágica unión de Luis Herrero y Miriam - Un cuento de amor hecho realidad

Juan March Delgado.

Su inmensa fortuna quedó dividida entre las dos ramas de la descendencia, encarnadas por los dos hijos del patriarca: Juan y Bartolomé March Servera. El mayor, Juan, conocido familiarmente por Juanito, se dedicó por completo a las finanzas, y el menor, Bartolomé se decantó por la vía artística, como coleccionista de obras de arte y libros. En definitiva, el imperio lo controló Juan, que fue el elegido por su padre en detrimento de su hermano Bartolomé.

Juan March Servera, quien falleció en 1973 víctima de un cáncer, se casó con Carmen Delgado, que tras la muerte de su marido tomó las riendas de la familia. El matrimonio tuvo cuatro hijos: Gloria, Leonor, Carlos y Juan. Éstos dos últimos son quienes llevan hoy el control de todos los negocios familiares. Juan es la cabeza visible del grupo, pero la gestión del día a día recae sobre su hermano Carlos, que pasa por ser el auténtico ejecutor del actual imperio financiero y millonario de los March.

Fue en 1973 cuando Juan (por entonces con 33 años de edad) y Carlos (con 28) cogieron las riendas de un grupo sumido en aquellos momentos en el desorden. Dicen que desde ese día Carlos es el corazón y Juan, el cerebro.

Juan March Delgado se casó con María Antonia Juan con la que tuvo cinco hijos: Carmen, María, Leonor, Catalina y Juan. Mientras que Carlos March Delgado contrajo nupcias con Conchita de la Lastra, de cuyo matrimonio nacieron tres hijos: Juan, Carlos y Gadea. Por su parte, su hermana Gloria se casó con Ignacio Villalonga Jáudenes, y es madre de tres hijos: Ignacio, Álvaro y Juan Carlos. La otra, Leonor, se unió en matrimonio a Francisco Vilardell Viñas con quien tiene tres hijos: Mercedes, Carmen y Javier.

Una historia de amor y compromiso: El matrimonio entre Luis Herrero y su primera esposa

El matrimonio es una de las instituciones más antiguas y sagradas en la historia de la humanidad. En el caso de Luis Herrero, su unión con su primera esposa fue una historia de amor y compromiso que duró muchos años.

Luis y su esposa se conocieron en la universidad y desde ese momento supieron que estaban destinados a estar juntos. A lo largo de los años, construyeron una relación sólida basada en el amor, la confianza y el respeto mutuo.

El compromiso de ambos fue evidente en cada etapa de su matrimonio. Juntos enfrentaron las dificultades de la vida, apoyándose mutuamente en los momentos difíciles y celebrando juntos los logros y alegrías. Su relación era un ejemplo de cómo el compromiso puede fortalecer un matrimonio y mantenerlo a lo largo del tiempo.

A lo largo de su historia juntos, Luis y su esposa enfrentaron desafíos y tomaban decisiones difíciles, pero siempre lo hicieron pensando en el bienestar de su relación. Su historia de amor y compromiso es un recordatorio de que el matrimonio no es solo una unión legal, sino un compromiso profundo y duradero entre dos personas.

Carmen March.

Quien también ha dirigido su carrera hacia otros lares es su hermana Leonor, una mallorquina con una ya cumplida treintena de años de edad, la tercera de esta saga, quien se dedica a la Historia del Arte, aunque se licenció en Ciencias Biológicas por la universidad británica de Brighton.

El 21 de septiembre de 2002 se casó con el cineasta Jaime Rosales de Fontcuberta, de 36 años de edad, descendiente de la más antigua y adinerada nobleza de Barcelona. Éste se graduó en la Escuela de Cine de La Habana y llegó a realizar diversas películas.

Siguiendo el desarrollo genealógico de la familia March-Juan, aparece en segundo lugar María, que nació en Mónaco y estudió la carrera de Traducción e Interpretación en la Universidad Europea de Madrid, un centro privado donde compartió pupitre con su amiga María Zurita Borbón, prima hermana del Rey Felipe VI.

También está Catalina, la cuarta de esta saga, que ha estudiado Arquitectura; y Juan, el menor, que nació en Nueva York y se decantó por aprender la carrera de Derecho y Administración de Empresas en el Colegio Universitario de Estudios Financieros (CUNEF), de la Universidad Complutense de Madrid.

Los hijos de Bartolomé

Pero al margen de esta destacada rama familiar, también están los descendientes del tío Tomeu, Bartolomé March Servera, quien de joven fue apartado de las finanzas familiares y se decantó por el arte, fundamentalmente renacentista.

En 1976 constituyó su propia fundación, que lleva su nombre y que marcha al margen de la de sus sobrinos. La Fundación Bartolomé March tiene su sede en el Palau March de Palma de Mallorca, muy cerca del Palacio de la Almudaina, donde también se encuentra la casa familiar. Cuenta con 70.000 históricos fondos bibliográficos, algunos de ellos (17.000) datan de la época de esplendor de la Casa de Medinaceli.

Relación a distancia

Según la información que manejó EL ESPAÑOL hace un tiempo, Carmen y Luis viven a distancia. Ella , en Marbella -pendiente de su madre y cerca de ella- ; él , entre Portugal y Suiza , su nuevo destino . Aunque ella pasa largas temporadas en Portugal. Entendieron que es lo mejor y, sobre todo, que merece la pena intentarlo. La familia de Carmen quedó " muy contenta " con la decisión de volver de ambos.

Fue en noviembre de 2019 cuando una revista hizo pública la relación entre Masaveu, uno de los hombres más ricos de nuestro país (según Forbes , es la undécima fortuna patria, con unos 2.500 millones de euros ), y la hermana de Jesulín. Asturiano de nacimiento y licenciado en Derecho por la Universidad de Navarra, es dueño, junto a sus hermanos, de unas bodegas e inmobiliarias . Completó su formación con un máster en Análisis y Dirección Inmobiliaria por ICADE y otro en Dirección General de Empresas por el IESE Bussines School.

El legado perdurable de la primera esposa de Luis Herrero en la sociedad

La primera esposa de Luis Herrero dejó un legado perdurable en la sociedad a través de sus numerosas contribuciones. Su compromiso con la educación y el apoyo a los menos privilegiados tuvo un impacto significativo en la comunidad. Su dedicación a la causa de la educación se evidencia en su participación en la fundación de varias escuelas y programas académicos.

Además de su trabajo en el ámbito educativo, la primera esposa de Luis Herrero también se destacó por su labor en organizaciones caritativas. Ella dirigió varios proyectos de ayuda a la infancia y a las familias en situación de vulnerabilidad, brindándoles no solo apoyo financiero, sino también emocional.

Parte del legado perdurable de la primera esposa de Luis Herrero radica en su liderazgo y ejemplo inspirador en la comunidad. Su influencia positiva en la sociedad se extendió más allá de su vida, ya que muchas personas siguieron su ejemplo y continuaron su obra.

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