Textos para la ceremonia de la luz
El maestro de ceremonias, el sacerdote o la persona designada por la pareja para oficiar el ritual de la vela de boda será la encargada de leer cualquiera de estas magníficas propuestas. ¡Seguro que encontráis la vuestra! Y no lo dudéis: elijáis el texto para la ceremonia de la luz de boda que elijáis, conseguiréis emocionar a todos los seres queridos que os acompañen en vuestro romántico paso por el altar.
1. El primero se titula Habla la vela de vuestra boda y es obra del sacerdote belga, Phil Bosmans. Se trata de una lectura muy frecuente para acompañar a la ceremonia de la luz por su gran belleza y marcado simbolismo.
"Dejad que arda una vela el día de vuestra boda, es un símbolo que alumbra y acompaña. Después de pasados algunos años debe recordaros lo que hoy os habéis prometido. La vela del día de vuestra boda os susurra al oído: lo he visto. Mi llama estaba presente cuando os cogisteis las manos y regalasteis vuestro corazón. Soy algo más que una simple vela. Soy un testigo mudo en la casa de vuestro amor y continuaré viviendo en vuestro hogar. En los días en que brille el sol, cuando sintáis una gran alegría, cuando una bella estrella brille en el horizonte de vuestras vidas no necesitaréis encenderme.
Encendedme cuando anochezca, cuando irrumpa en vosotros una tormenta. Encendedme cuando haya que dar el primer paso y no sepáis cómo; cuando sea necesaria una explicación y no encontréis las palabras; cuando queráis abrazaros y los brazos estén paralizados, encendedme. Mi luz será para vosotros un signo claro. Habla su propio idioma, el idioma que todos entendemos. Soy la vela del día de vuestra boda. Dejadme arder mientras sea necesario, hasta que los dos unidos mejilla con mejilla, podáis apagarme. Entonces os diré agradecida: hasta la próxima vez".

2. De qué hablar en el discurso
Obviamente esto dependerá mucho de quién pronuncie el discurso. Y es que no es lo mismo que lo haga la pareja o sus amigos. Si eres el novio o la novia lo normal es que hables de vuestra relación, de lo que te hace sentir la otra persona, qué te encanta de él o ella, qué pensaste cuando lo/la conociste, qué cosas te divierten, anécdotas curiosas que hayáis vivido juntos (y que se puedan contar, lógicamente) y por qué quieres pasar el resto de tu vida a su lado.
Si eres el oficiante de boda o algún familiar o amigo lógicamente hablarás de cosas distintas, mucho menos íntimas, pero igual de emotivas y especiales. Seas quién seas, en una boda hay algunos consejos que es mejor que tengas en cuenta, pues te ayudarán a la hora de saber de qué hablar y de que NO hablar.
- Evita temas polémicos: hay que tener en cuenta que algo que a ti te puede parecer muy gracioso como una anécdota de vuestra infancia a lo mejor no lo es para el resto y lo que es peor, avergüenza a la pareja y a los invitados. Piensa bien si lo que vas a contar puede ofender a alguien o sentarle mal.
- Anécdotas especiales: seguro que hay muchas anécdotas interesantes, divertidas o emotivas que hayáis vivido juntos y que puedes contar y conseguir sacar una sonrisa de los asistentes. Puedes hablar de situaciones que sean una muestra de la personalidad de la pareja, algún detalle que haga que los invitados entiendan de qué hablas y se diviertan con la anécdota.
- Haz partícipes a los invitados: sobre todo si eres el protagonista es importante decir unas palabras en agradecimiento a los invitados que han hecho posible que estéis aquí y que más os han ayudado. Lo ideal es incluir anécdotas con más familiares y amigos, y, sobre todo, no olvides hablar de las dos familias. Haz una mención especial a las personas que no han podido asistir por problemas de agenda, de salud o de situación geográfica.
- Intentano tirar de drama: ni aprovechar esas ausencias para construir un clima triste. No te recrees en las pérdidas importantes, sobre todo si son recientes, y no las menciones si no eran personas especialmente directas, pues nunca sabes qué sensibilidad puedes herir. Pero si quieres hacer alguna mención especial, hazlo con respeto, recordando los buenos momentos y lamentando su ausencia con bonitas palabras exentas de dramatismo.
- Valorar a la pareja: poner en valor a los protagonistas es importante en un día tan especial para ellos, así que dedicar parte del discurso a valorar cómo son y por qué son esenciales en tu vida dará al discurso un toque muy emotivo.
4. Lenguaje, extensión y ensayo
Si sabes escribir, tienes varios puntos ganados en esta travesía hacia el discurso perfecto. Si se te da bien, mucho mejor, la verdad. Debe estar bien escrito, por supuesto, pero hay formas bellas de escribir que pueden estar alejadas de la pedantería. Estos sencillos tips seguro que te ayudan.
La clave: ensayar
Hablar en público no es una actividad de buen gusto para todo el mundo. Para muchos es un auténtico calvario, sobre todo para aquellos novios que tienen pánico escénico, por lo que será mejor escribir con seguridad y ensayar el discurso una y mil veces. Para ello, utiliza un espejo que te permita enfrentarte a ti mismo. Grábate para descubrir las virtudes de tu interpretación y los fallos de tu perorata. Esta técnica también te ayudará a ver tu imagen real en ese escenario y a enterrar la estampa ficticia y distorsionada (para mal, siempre para mal) que sin duda se habrá cruzado por tu cabeza si eres inseguro/a. Si es el caso, prueba a hablar de tus nervios antes de empezar el discurso. De esta forma la gente será más permisiva con tus errores en la oratoria, mostrando empatía y ternura, así como cierta risa confidente.
Quizá no esté de más que lo memorices casi en su totalidad, pero deberías mostrarte relajado a la hora de pronunciarlo para evitar una sensación robótica, como quien se aprende algo sin sentirlo. Tienes que demostrar con tu voz y gestos lo que dicen tus palabras. De esa forma, el discurso quedará redondo.

