Textos para la ceremonia de la luz
El maestro de ceremonias, el sacerdote o la persona designada por la pareja para oficiar el ritual de la vela de boda será la encargada de leer cualquiera de estas magníficas propuestas. ¡Seguro que encontráis la vuestra! Y no lo dudéis: elijáis el texto para la ceremonia de la luz de boda que elijáis, conseguiréis emocionar a todos los seres queridos que os acompañen en vuestro romántico paso por el altar.
1. El primero se titula Habla la vela de vuestra boda y es obra del sacerdote belga, Phil Bosmans. Se trata de una lectura muy frecuente para acompañar a la ceremonia de la luz por su gran belleza y marcado simbolismo.
"Dejad que arda una vela el día de vuestra boda, es un símbolo que alumbra y acompaña. Después de pasados algunos años debe recordaros lo que hoy os habéis prometido. La vela del día de vuestra boda os susurra al oído: lo he visto. Mi llama estaba presente cuando os cogisteis las manos y regalasteis vuestro corazón. Soy algo más que una simple vela. Soy un testigo mudo en la casa de vuestro amor y continuaré viviendo en vuestro hogar. En los días en que brille el sol, cuando sintáis una gran alegría, cuando una bella estrella brille en el horizonte de vuestras vidas no necesitaréis encenderme.
Encendedme cuando anochezca, cuando irrumpa en vosotros una tormenta. Encendedme cuando haya que dar el primer paso y no sepáis cómo; cuando sea necesaria una explicación y no encontréis las palabras; cuando queráis abrazaros y los brazos estén paralizados, encendedme. Mi luz será para vosotros un signo claro. Habla su propio idioma, el idioma que todos entendemos. Soy la vela del día de vuestra boda. Dejadme arder mientras sea necesario, hasta que los dos unidos mejilla con mejilla, podáis apagarme. Entonces os diré agradecida: hasta la próxima vez".

Una ceremonia de boda simbólica
Se precisan dos velas para la ceremonia de la luz. Deben ser idénticas, ya que representan a la pareja, y otra de mayor tamaño, que simboliza un proyecto de vida en común, el nuevo camino que están a punto de comenzar juntos. En el momento de la celebración acordado cada miembro de la pareja enciende su vela y, a continuación, juntan ambas llamas para prender la vela común al mismo tiempo.
Se trata de una ceremonia simbólica que puede realizarse tanto en bodas civiles como religiosas, aunque en este último caso conviene hablarlo primero con el párroco que oficiará la ceremonia. Y es que, a pesar de no estar muy claro su origen, sí se sabe que carece de sentido religioso. Por eso es más frecuente ver la ceremonia de la luz en una boda civil, de carácter mucho más libre, al igual que el resto de rituales de boda originales que suelen acompañar a este tipo de enlaces: ceremonia de la arena, ceremonia de la rosa, ceremonia de la plantación, etc.
