"Boda Real - Alberto Reina Victoria de Inglaterra"

Legado de la Reina Victoria en la Historia

El legado de la Reina Victoria en la historia es uno que deja una huella duradera. Durante sus 63 años de reinado, desde 1837 hasta 1901, Victoria tuvo un impacto significativo en el Reino Unido y en el mundo en general. Bajo su liderazgo, el Imperio Británico alcanzó su apogeo y se convirtió en la potencia más grande del mundo.

Su época, conocida como la era victoriana, fue testigo de importantes cambios y avances en diversos campos. La Revolución Industrial continuó transformando la sociedad, la economía y la tecnología. El Imperio Británico se expandió en todas las partes del mundo, llevando consigo la influencia cultural y política británica.

Además, Victoria y su esposo, el príncipe Alberto, promovieron el arte, la literatura y la educación. Durante su reinado, surgieron numerosos avances en la literatura, como las obras de Charles Dickens y las hermanas Brontë. También se establecieron instituciones educativas y se promovió la educación para todos, incluyendo a las mujeres.

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Otro aspecto importante del legado de la Reina Victoria fue su papel en la realeza. Durante su reinado, la monarquía británica se convirtió en una figura simbólica y unificador en la sociedad. La imagen de la Reina Victoria como una figura maternal y moralmente recta se convirtió en un símbolo de estabilidad y continuidad en una época de grandes cambios.

Monarquía en riesgo

En 1841 Robert Peel ganó las elecciones y fue nombrado primer ministro del Reino Unido. En esa oportunidad la reina Victoria, más madura, aceptó en buen grado los cambios propuestos por el líder dentro de su personal.

Durante el mandato de Victoria se produjo una gran hambruna en Irlanda. Ella donó dos mil libras esterlinas de la época para colaborar con la asistencia a los afectados, con lo que pasó a ser la mayor colaboradora individual en la tragedia.

En 1846 Peel renunció y fue sustituido por Lord John Russell. En esa época la reina intentó acercar las relaciones de su país con Francia. De hecho, el rey Luis Felipe tomó refugio en Inglaterra tras ser depuesto.

A mediados de la década de 1840, la familia real se trasladó a isla de Wight por la amenaza que representaba entonces el nacionalismo irlandés.

En 1861 falleció Victoria, la duquesa de Kent, madre de la reina. Tras leer algunos documentos de su madre, la soberana llegó a la conclusión de que esta siempre la había querido y que los traumas de su infancia eran productos de la manipulación de John Conroy.

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La reina Victoria estuvo sumamente deprimida tras la muerte de la duquesa. Por eso su esposo, el príncipe Alberto, la ayudó con sus deberes oficiales durante un tiempo.

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En la fiesta Stuart Ball del Palacio de Buckingham, el artista Eugene Lami pintó la tercera fiesta de disfraces organizada por Victoria y Alberto. El evento, que tuvo lugar el 13 de julio de 1851, estaba basado en el reinado de Carlos II, y tanto los vestidos como los bailes fueron del siglo XVII

Un símbolo de su amor a lo largo de los años son las piezas que forman este conjunto de joyas, todas regalos que Victoria recibió desde 1839 a 1846. Son regalos que van desde su compromiso, cuando Alberto le entregó un broche de oro y porcelana con la forma de una flor de naranjo, hasta febrero de 1846, cuando este conjunto de joyas fue completado con el una corona, como regalo de aniversario. Victoria lució piezas de este set de joyas en cada aniversario de boda que celebró con su marido, antes de que muriera, en 1861

En este retrato, el artista de la corte Franz Xaver Winterhalter pintó a una joven y moderna reina Victoria. En su diario, ella se refería a este retrato como “el cuadro secreto”, y era una sorpresa para regalarle al príncipe Alberto por su 24 cumpleaños. Fue colgado en la sala de espera del Príncipe del palacio de Windsor y Victoria lo llamó “el cuadro favorito de mi querido Alberto"

Matrimonio

En octubre de 1839 la reina Victoria le propuso matrimonio al príncipe Alberto, como era costumbre en las soberanas. La boda se celebró el 10 de febrero de 1840 en la Capilla Real del palacio de St. James.

Previo al enlace, Alberto fue nombrado “peer”, que puede traducirse como “par” o “igual”, de la nobleza británica y se le concedió el título de su alteza real.

Tras la boda, el príncipe Alberto se convirtió en una de las personas más influyentes dentro del gobierno de la reina Victoria. Así reemplazó la guía que había proporcionado hasta el momento el vizconde de Melbourne a la soberana.

Victoria quedó embarazada al poco tiempo y mientras ella se encontraba en estado sufrió un atentado por parte de un joven llamado Edward Oxford, que fue declarado demente. Ese no fue el único, puesto que la reina tuvo un total de siete atentados durante su mandato.

Descendencia

La primera hija de la reina Victoria de Inglaterra nació en noviembre de 1840 y fue llamada como su madre. Aunque la reina no ocultaba el hecho de que no disfrutaba del embarazo o de los infantes, tuvo ocho hijos más.

El segundo fue Alberto Eduardo en 1841, que pasó a ser su sucesor en el trono británico como Eduardo VII. Después nació Alicia, en 1843. Un año después Victoria dio a luz a un segundo varón llamado Alfredo.

Helena, la quinta hija de la reina Victoria y el príncipe Alberto, nació en 1846. Dos años más tarde la pareja recibió a Luisa, que fue seguida por Arturo en 1850. Los dos hijos menores de la soberana inglesa fueron Leopoldo (1853) y Beatriz (1857).

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