"Boda Real - Alberto Reina Victoria de Inglaterra"

legado

No hay duda de que Victoria amaba profundamente a Albert. Después de su muerte, fue honrado al ser sepultado en un elaborado mausoleo en la casa Frogmore, no lejos del castillo de Windsor. Después de su muerte, Victoria fue enterrada a su lado.

Después de su muerte, se hizo más conocido por su calidad de estadista y su servicio a la reina Victoria. El Royal Albert Hall de Londres fue nombrado en honor del Príncipe Albert, y su nombre también se encuentra en el Museo Victoria and Albert de Londres. Un puente que cruza el Támesis, que Albert sugirió construir en 1860, también se llama en su honor.

Coronación como reina de Gran Bretaña

Guillermo IV murió el 20 de junio de 1837; en mayo de ese mismo año la princesa Victoria había alcanzado la mayoría de edad. De ese modo pudo emprender su gobierno sin regencia desde el primer momento.

Ella misma describió la forma en la que supo que se había convertido en la soberana del Reino Unido: su madre la despertó con el anuncio de que el arzobispo de Canterbury y Lord Conyngham habían llegado a verla.

Luego, Victoria fue informada sobre el deceso de su tío y que, en consecuencia, ella era la nueva monarca británica.

Su primer deseo como reina fue tener una hora a solas diariamente, algo que el sistema Kensington no había permitido para la joven Victoria en toda su vida. También solicitó que su cama ya no estuviese dentro de la habitación de su madre.

Tres semanas después de ejercer su puesto como soberana tomó residencia junto con su madre en el palacio de Buckingham. Allí expulsó a Conroy de su personal, aunque él continuó trabajando para su madre, quien quedó restringida a un área lejana de la que ella ocupaba en el palacio.

Con la actitud de rechazo tanto para su madre, la duquesa de Kent, como para Conroy quedó confirmado que el sistema Kensington había sido un completo fracaso.

Primeros años de gobierno

En los inicios del reino de Victoria, el primer ministro inglés era William Lamb, vizconde de Melbourne. Ambos forjaron una fuerte relación tanto de amistad como de trabajo, puesto que la reina lo respetaba mucho y seguía sus consejos.

Melbourne fue uno de los grandes mentores de la reina Victoria en asuntos de política y relaciones exteriores. El vínculo entre ambos llegó a ser comparado con el que puede tener un padre con su hija.

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