Monarquía en riesgo
En 1841 Robert Peel ganó las elecciones y fue nombrado primer ministro del Reino Unido. En esa oportunidad la reina Victoria, más madura, aceptó en buen grado los cambios propuestos por el líder dentro de su personal.
Durante el mandato de Victoria se produjo una gran hambruna en Irlanda. Ella donó dos mil libras esterlinas de la época para colaborar con la asistencia a los afectados, con lo que pasó a ser la mayor colaboradora individual en la tragedia.
En 1846 Peel renunció y fue sustituido por Lord John Russell. En esa época la reina intentó acercar las relaciones de su país con Francia. De hecho, el rey Luis Felipe tomó refugio en Inglaterra tras ser depuesto.
A mediados de la década de 1840, la familia real se trasladó a isla de Wight por la amenaza que representaba entonces el nacionalismo irlandés.
En 1861 falleció Victoria, la duquesa de Kent, madre de la reina. Tras leer algunos documentos de su madre, la soberana llegó a la conclusión de que esta siempre la había querido y que los traumas de su infancia eran productos de la manipulación de John Conroy.
Puede servirte: Las 7 Aportaciones de los Toltecas Más ImportantesLa reina Victoria estuvo sumamente deprimida tras la muerte de la duquesa. Por eso su esposo, el príncipe Alberto, la ayudó con sus deberes oficiales durante un tiempo.
Matrimonios e Influencia en las Monarquías Europeas
En la historia de las monarquías europeas, los matrimonios han desempeñado un papel crucial en la formación de alianzas políticas y en la consolidación del poder. A través de los matrimonios reales, las monarquías han buscado ampliar su influencia y garantizar la estabilidad de sus reinos.
Uno de los ejemplos más destacados de matrimonios influenciando las monarquías europeas es el caso de las casas de Austria y España en el siglo XVI. A través de la unión matrimonial de Carlos V, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico y rey de España, con Isabel de Portugal, se creó un poderoso vínculo entre estos dos reinos. Esta alianza matrimonial permitió a España consolidar su poder en Europa y expandir su imperio a través de las colonias en América.
Matrimonio y diplomacia
Además de las alianzas políticas, los matrimonios reales también fueron utilizados como herramientas diplomáticas para resolver conflictos y mantener la paz entre las monarquías europeas. Un ejemplo destacado es el matrimonio de la reina Victoria del Reino Unido con el príncipe Alberto de Sajonia-Coburgo-Gotha en el siglo XIX. Este matrimonio no solo consolidó las alianzas entre el Reino Unido y otros estados europeos, sino que también fortaleció el poder de la reina Victoria y su influencia en Europa.
En resumen, los matrimonios reales han tenido una influencia significativa en la historia de las monarquías europeas. Estos enlaces matrimoniales han permitido la formación de alianzas políticas, la consolidación del poder y la resolución de conflictos a través de la diplomacia. Sin duda, los matrimonios reales continúan jugando un papel importante en el panorama político europeo.
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Matrimonio

En octubre de 1839 la reina Victoria le propuso matrimonio al príncipe Alberto, como era costumbre en las soberanas. La boda se celebró el 10 de febrero de 1840 en la Capilla Real del palacio de St. James.
Previo al enlace, Alberto fue nombrado “peer”, que puede traducirse como “par” o “igual”, de la nobleza británica y se le concedió el título de su alteza real.
Tras la boda, el príncipe Alberto se convirtió en una de las personas más influyentes dentro del gobierno de la reina Victoria. Así reemplazó la guía que había proporcionado hasta el momento el vizconde de Melbourne a la soberana.
Victoria quedó embarazada al poco tiempo y mientras ella se encontraba en estado sufrió un atentado por parte de un joven llamado Edward Oxford, que fue declarado demente. Ese no fue el único, puesto que la reina tuvo un total de siete atentados durante su mandato.
Descendencia

La primera hija de la reina Victoria de Inglaterra nació en noviembre de 1840 y fue llamada como su madre. Aunque la reina no ocultaba el hecho de que no disfrutaba del embarazo o de los infantes, tuvo ocho hijos más.
El segundo fue Alberto Eduardo en 1841, que pasó a ser su sucesor en el trono británico como Eduardo VII. Después nació Alicia, en 1843. Un año después Victoria dio a luz a un segundo varón llamado Alfredo.

Helena, la quinta hija de la reina Victoria y el príncipe Alberto, nació en 1846. Dos años más tarde la pareja recibió a Luisa, que fue seguida por Arturo en 1850. Los dos hijos menores de la soberana inglesa fueron Leopoldo (1853) y Beatriz (1857).
Viudez

El mismo año en que perdió a su madre, la reina Victoria tuvo que hacer frente a una muerte que fue mucho más traumática y dolorosa para ella: la de su marido. El príncipe Alberto falleció el 14 de diciembre de 1861, probablemente a causa de fiebre tifoidea.
El duelo que embargó a la reina inglesa fue tan intenso que vistió de luto durante el resto de su vida. Por eso se ganó el apodo de “la Viuda de Windsor”, descuidó su peso y su aislamiento la volvió impopular con el pueblo británico durante un tiempo.
Antes de morir, Alberto había comprado una casa llamada Balmoral en Escocia, esa se convirtió en una de las residencias favoritas de la reina Victoria durante sus años de aislamiento. Allí entabló una relación muy cercana con un miembro del personal llamado John Brown.

Se dijo que la monarca y su sirviente eran amantes e, incluso, que llegaron a casarse en secreto. Esa relación fue muy cuestionada, puesto que él no pertenecía a la nobleza. De cualquier modo, Brown murió en 1883 y provocó nuevamente un gran dolor en la reina.
