Emperatriz de la India

En 1866 la reina Victoria acudió a la inauguración del nuevo Parlamento, con lo que inició una tradición ceremonial que se mantiene hasta la actualidad.
De ese modo se forjó uno de los roles contemporáneos de la realeza inglesa: durante el reino de Victoria se dio la transición de la monarquía como un agente político activo a un papel secundario.
Para 1867 se permitió que muchos hombres que no poseían rentas anuales por tenencia de tierras pudieran ejercer el derecho al voto, es decir, se dio voz a la clase obrera. El Reino Unido estaba cambiando en su demografía con la industrialización y se reflejó en la política nacional.

Tras un alzamiento que había ocurrido en 1857 se eliminó la Compañía Británica de las Indias Orientales, y los territorios que eran controlados por esta pasaron a manos del Imperio británico directamente.
Durante el gobierno del primer ministro Benjamín Disraeli se aprobó una ley mediante la cual la reina Victoria pasaba a ostentar el título de Emperatriz de la India con efecto a partir de 1877.
En esa misma época se produjo la guerra ruso-turca; aunque Victoria deseaba intervenir a favor de los turcos su primer ministro contuvo los ánimos y no se unieron a la contienda. Pero sí se libraron en esos años la guerra anglo-zulú y la segunda guerra anglo-afgana.
Primeros años
Alexandrina Victoria de Hannover nació el 24 de mayo de 1819 en el palacio de Kensington, Londres, Inglaterra. Era hija de Eduardo, duque de Kent y cuarto hijo del rey Jorge III, con Victoria de Sajonia-Coburgo-Saalfeld.

La princesa Victoria fue la única descendiente del matrimonio de los duques de Kent, pero su madre tenía dos hijos de un enlace previo llamados Carl y Fedora. La nieta del rey inglés era la quinta en la línea de sucesión al trono en el momento de su nacimiento.
Su padre, Eduardo, murió de neumonía en 1820 y en ese momento Victoria todavía no había cumplido su primer año. El duque tenía 51 años cuando nació su hija, se dice que estuvo muy orgulloso de Victoria, a la que presentaba como la futura reina ante sus amigos.
En 1820 el tío mayor de la princesa ascendió al trono con el nombre de Jorge IV tras la muerte del rey Jorge III. Cuando Guillermo IV obtuvo el trono británico, Victoria pasó a ser la heredera aparente (1830).

La princesa contaba con 10 años cuando se enteró de que sería la futura reina de su nación. En 1830 se aprobó una ley en la que se estipulaba que si Victoria era aún menor cuando Guillermo IV muriera, la madre de Victoria actuaría como regente hasta que la heredera cumpliera 18 años.
Sucesión inglesa

Jorge III tuvo 15 hijos, el mayor fue también llamado Jorge, príncipe de Gales. Él ascendió al poder tras la muerte de su padre; había tenido una hija llamada Carlota de Gales, que era la heredera aparente tras Jorge IV.
Legado de la Reina Victoria en la Historia
El legado de la Reina Victoria en la historia es uno que deja una huella duradera. Durante sus 63 años de reinado, desde 1837 hasta 1901, Victoria tuvo un impacto significativo en el Reino Unido y en el mundo en general. Bajo su liderazgo, el Imperio Británico alcanzó su apogeo y se convirtió en la potencia más grande del mundo.
Su época, conocida como la era victoriana, fue testigo de importantes cambios y avances en diversos campos. La Revolución Industrial continuó transformando la sociedad, la economía y la tecnología. El Imperio Británico se expandió en todas las partes del mundo, llevando consigo la influencia cultural y política británica.
Además, Victoria y su esposo, el príncipe Alberto, promovieron el arte, la literatura y la educación. Durante su reinado, surgieron numerosos avances en la literatura, como las obras de Charles Dickens y las hermanas Brontë. También se establecieron instituciones educativas y se promovió la educación para todos, incluyendo a las mujeres.
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Otro aspecto importante del legado de la Reina Victoria fue su papel en la realeza. Durante su reinado, la monarquía británica se convirtió en una figura simbólica y unificador en la sociedad. La imagen de la Reina Victoria como una figura maternal y moralmente recta se convirtió en un símbolo de estabilidad y continuidad en una época de grandes cambios.
