Una íntima ceremonia en el ayuntamiento de Windsor con la ausencia de Isabel II
Apenas 28 invitados pudieron vivir en directo el 'Sí, quiero' de Carlos y Camilla, algo absolutamente excepcional en la boda de un príncipe heredero. Ambos estaban divorciados y apenas tres años antes, la iglesia anglicana había cambiado la norma para aceptar los matrimonios de personas divorciadas. Pero la iglesia de Inglaterra llegó al convencimiento de que era mejor un matrimonio civil, de tal manera que se convirtió en el primer miembro de la familia real inglesa en casarse de esta manera. A esa ceremonia civil no asistieron ni Isabel II ni Felipe de Edimburgo.
Después de la ceremonia civil, la novia se cambió de traje y acudieron a un servicio religioso en la capilla de San Jorge y una celebración posterior, en la que sí estuvieron los monarcas acompañados de 800 invitados.
Percance con los zapatos el día de su boda
La Reina consorte recordó cómo Isabel II la tranquilizó el día de su boda con el por entonces príncipe Carlos, el 9 de abril de 2005, después de sufrir un percance con sus zapatos. "Yo estaba bastante nerviosa y, por alguna razón desconocida, me puse un par de zapatos y uno tenía un tacón más alto que otro", ha explicado la mujer del actual monarca. "Estaba ya a mitad de camino rumbo a Windsor y pensé que no había nada que hacer. mientras ella lo vio y me dijo: "Mira, lo siento terriblemente", contaba la protagonista, remarcando el "gran sentido del humor" que tenía la monarca.
Vestida con un elegante vestido estampado, Camilla también ha querido hacer hincapié en cómo Isabel II labró su camino en una época en la que el mundo estaba dominado por hombres y no tenía referencias femeninas al mando de ningún cargo: "Debió de ser muy difícil para ella ser la única mujer. En ese momento no había primeras ministras ni presidentas. Ella era la única y tuvo que forjarse su propio papel. Ha formado parte de nuestras vidas desde siempre. Ahora tengo 75 años y la Reina está presente en casi todos mis recuerdos".
)
"Siempre recordaré esa sonrisa inolvidable"
Camilla quiso recordar igualmente la relación personal que tenía con su suegra. "Tenía esos maravillosos ojos azules que, cuando reía, iluminaban toda su cara. Siempre recordaré esa sonrisa inolvidable", explicaba la esposa de Carlos III visiblemente emocionada. Isabel II ayudó mucho a Camilla los últimos años e intervino en varias ocasiones para mostrarle su apoyo.
En su Jubileo de Platino, cuando se celebraron 70 años desde su ascenso al trono, Isabel II expresó su “sincero deseo” de que, una vez que Carlos se convirtiera en Rey, su esposa fuera nombrada como reina consorte. Desde el fallecimiento de la monarca el pasado 8 de septiembre, Camilla le ha rendido varios homenajes, como cuando viajó a Gales junto a su marido, el rey Carlos III, y decidió llevar un hermoso broche de puerros parecido al emblema nacional galés que le habría regalado la Reina.
Un vestido de novia que reutilizó dos años después
Camilla eligió dos vestidos de la firma Robinson Valentine para su boda. El primero de ellos, que lució en la ceremonia civil, estaba realizado en gasa de seda color crema, de cuello redondo y por debajo de la rodilla, con un abrigo a juego bordado a mano y una pamela con plumas en el mismo tono del diseñador Philip Treacy.

Para la misa que tuvo lugar en el castillo de Windsor, la duquesa de Cornualles cambió el vestido midi por un vestido largo con falda con ligero vuelo en color azul grisáceo y un abrigo a juego con bordados de oro y cuello chimenea, que complementó con un bonito tocado dorado, también de Philip Treacy.

Lo más curioso es que es de las pocas novias reales que puede presumir de haber reutilizado su vestido de novia: lo hizo en junio de 2007, dos años después, cuando volvió a lucir el mismo conjunto de vestido blanco y abrigo a juego, esta vez con tocado y zapatos diferentes, para la inauguración de la Asamblea Nacional de Gales.



