La inesperada victoria de Bernardo Arévalo, una nueva “primavera democrática” para Guatemala

En Guatemala, en la noche de este domingo, más que la sorpresiva victoria del progresista Arévalo, un candidato que hace dos meses ni siquiera aparecía en las quinielas electorales, se celebraba una nueva oportunidad para rescatar al país de las garras de una corrupción que lleva décadas arrasando con todo y que en los últimos años ha venido acompañada de un auge autoritario.
La mujer, que es madre de ocho hijos, dice apoyar a Semilla desde la legislatura pasada, entre otras cosas porque supone una renovación de las viejas caras de los políticos de siempre en el Congreso. “A Arévalo le pediría que le de trabajo a los jóvenes porque acaban de salir mis hijos de estudiar y no hay trabajo. Yo no les he permitido ir a Estados Unidos porque ya ve lo que pasa”, dice la mujer en referencia a las tragedias comunes entre las decenas de miles de migrantes guatemaltecos que cada año tratan de buscar en el norte las oportunidades que no les da su país.
La menor de sus hijas Julissa, de 24 años, también celebra después de votar por Arévalo en las segundas elecciones de su vida. Pero dice que su apoyo por el Movimiento Semilla no es un cheque en blanco. “Hemos confiado en otros y todos nos han defraudado. Tenemos confianza que él va a hacer un cambio que necesita Guatemala para que mejore de toda esta corrupción que es lo que está acabando con nuestro país”, afirma. Pero advierte que los ciudadanos lo que necesitan son hechos y no solo palabras. “Vamos a estar al pendiente y, si toca hacer una protesta por algo con lo que no estemos conforme para que nos tomen en cuenta a todos, la vamos a hacer, porque el pueblo es el que manda”, asegura.
Tiempos difíciles
"La experiencia diplomática y como parlamentario le dan (a Arévalo) una base de conocimiento y experiencia para conformar un amplio equipo de gobierno. Esto aumenta su legitimidad", le dijo a la AFP el rector de la Universidad para la Paz de Costa Rica, Francisco Rojas.
"Será un periodo largo antes de la toma de posesión. Serán tiempos complejos", añadió.La ex primera dama tuvo el apoyo silencioso Giammattei y de la poderosa élite empresarial aliada del gobierno. Ella lidera un partido de centroizquierda que ha girado hacia la derecha.
Torres venía poniendo en duda desde el viernes el proceso electoral y pidió a la justicia que garantizara la limpieza del balotaje. Tras la votación su partido declaró que fijará "una postura definitiva cuando de esclarezcan los resultados con total transparencia" y fustigó a los observadores electorales de la OEA y la UE.
Torres recibió también el apoyo silencioso de varios partidos de derecha, pastores evangélicos y de la fiscalía, que ha tratado de ilegalizar al partido Semilla de Arévalo.

La Corte Suprema anuló el viernes la orden de inhabilitar a Semilla y Arévalo dijo que espera que la fiscalía abandone la "persecución en curso" contra su partido "tras la contundencia de esta victoria" en las urnas.
Analistas señalan que Guatemala vive un retroceso hacia el autoritarismo como reacción del establishment a la CICIG, un ente creado por la ONU que investigó la corrupción gubernamental entre 2007 y 2019.
En 2019 el entonces presidente derechista Jimmy Morales cerró la CICIG y Giammattei no quiso resucitarla.
En un país fuertemente conservador y religioso, Arévalo descarta legalizar los matrimonios igualitarios o el aborto, que solo está permitido si hay riesgo para la madre. Su llegada al poder marcará el fin de 12 años de gobiernos de derecha.
