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Comedia desarrollista urdida a rebufo del modelo canónico postulado por Las chicas de la Cruz Roja y Muchachas de azul. Rafael J. Salvia, responsable de la primera, ejerce en esta ocasión de guionista y supervisor, en tanto que como "director-realizador" figura el habitual ayudante de dirección Feliciano Catalán.
La ocupación de las cuatro hijas casaderas de un escritor (Garisa) tiene voluntad de cuadro sociológico de la España de principios de los sesenta: una estudiante universitaria, una creativa publicitaria, una aficionada al baile flamenco y la última, cuya única dedicación, al parecer, consiste en ser novia de Torrebruno. Porque, frente a estas cuatro monadas, los novios parecen tener una función exlusivamente cómica, con el punto álgido en el triste tartamudeo de Antonio Casal.
El "pico" del título es la boda de la criada, una ya encasillada Gracita Morales.
Cuatro bodas y pico

Cuatro bodas y pico es una comedia romántica sobre un joven soltero que asiste a cuatro bodas en un corto período de tiempo y se enamora de una chica diferente en cada una de ellas. Cada novia tiene su propia personalidad y peculiaridades, pero el protagonista no puede decidirse por una sola. A medida que avanza la trama, el personaje principal enfrenta las consecuencias de sus decisiones amorosas y debe hacer una elección definitiva.
Crítica de Cine de Cuatro bodas y pico
Por un lado, la película logra mantener al espectador interesado en la trama y en las situaciones cómicas que se presentan durante las bodas. Además, el reparto hace un buen trabajo en sus respectivos roles. Sin embargo, la película no ofrece mucho más allá de una simple y predecible historia de amor. La trama es superficial y carece de profundidad en el desarrollo de los personajes y sus relaciones.
En conclusión, Cuatro bodas y pico es una película entretenida con un elenco competente, pero que no destaca por su originalidad ni profundidad. Es una opción decente para quienes buscan una comedia ligera y sin pretensiones.
