El divorcio de Lili

En el primer programa, Lili hizo un descargo sobre su escandaloso divorcio, tras 25 años en pareja con el empresario cubano Lorenzo Luaces. "Fue un divorcio muy público, de una persona con la que pensé que tenía una vida perfecta, una familia perfecta, todo perfecto. La vida simplemente te enseña que no es así", expresó. Y contó cómo se enteró de que su esposo tenía un affaire: fue poco antes de salir al aire, y tras un huracán, cuando él le confesó que no solo la había engañado sino que lo estaban extorsionando con fotos.

Lili, además, dio detalles de la noche en que despareció. Sin avisar a nadie, tomó su auto en su casa en Miami y en pijama manejó hasta las 4 de la mañana, cuando se dio cuenta había llegado a Orlando. "¿Por qué decidió eliminarme de mi posición como esposa?", dijo Lili que pensaba al manejar. Más allá de la humillación, los Estefan consideran a Luaces parte de la familia. "Rezo todas las noches para que mis hijos conozcan al increíble hombre con el que me casé y no del que me divorcié", concluyó.
Emily, la hija milagrosa
"Después del accidente me dijeron que no iba a poder tener hijos", lanzó en Red Table Talk: The Estefans y agregó: "Emily es la hija que nunca pensé que tendría". Emily Marie Consuelo Estefan nació el 5 de diciembre de 1994, luego de algunos tratamientos y de nunca bajar los brazos.
"Tres generaciones de mujeres que se reúnen para una nueva serie de conversaciones francas con la familia, amigos famosos y más", promete la presentación de este mesa roja que se transmite desde la mansión de los Estefans en Miami.

Talavante abrevia con el flojo primero

Abrió plaza un toro con 563 kilos, de pelo negro chorreado, con caja y presencia, primero del lote de Alejandro Talavante , que se estiró a la verónica. Se agarró bien el picador Miguel Ángel Muñoz en el primer puyazo, en la que empujó con fijeza el toro, apretando menos el toro y el piquero. Apretó mucho el toro en banderillas, con pies. Comenzó Talavante el trasteo por alto, desde tablas hasta los medios y se puso a diestras teniendo que cuidar mucho al de El Pilar, que blandeaba. Enseguida se paró el toro que se rebrincaba y si le podías, perdía las manos. Dejó estocada contraria. Pitos para el toro de El Pilar y silencio para Alejandro Talavante.
