Esfuerzo de Emilio De Justo ante el segundo, un toro con teclas: vuelta tras petición

El segundo fue un toro con caja, de 596 kilos, y algo tocadito de pitones, con el que trató pero no consiguió, torear a la verónica Emilio De Justo. Metió los riñones el toro en el peto, recargando, y lo midió Juan Bernal con la puya, pues mostraba justeza de fuerza. Saludaron Ángel Gómez y Pérez Valcarce en banderillas. Torerísimo inicio de faena de Emilio De Justo, con pases por bajo y de trinchera para ponerse a derechas con un animal soso y rebrincado, que además se quedaba corto. Pero lo apretó el torero extremeño y rompió la faena y sonaron los olés y la música. No bajó la intensidad de la obra en la siguiente tanda de derechazos. Más dormido por el pitón izquierdo el toro y más orientado, sabiendo donde estaba el matador. Volvió a la derecha pero ya el toro se le vino dormido y orientado, que le pegó un tremendo arreón a Ángel Gómez en cuanto apareció en el ruedo. Se puso el toro difícil de cuadrar antes de que Emilio De Justo dejara una estocada arriba de efecto rápido. Hubo petición de oreja, que no atendió el usía por no mayoritaria. Silencio para el de El Pilar y vuelta al ruedo para Emilio De Justo.
El divorcio de Lili

En el primer programa, Lili hizo un descargo sobre su escandaloso divorcio, tras 25 años en pareja con el empresario cubano Lorenzo Luaces. "Fue un divorcio muy público, de una persona con la que pensé que tenía una vida perfecta, una familia perfecta, todo perfecto. La vida simplemente te enseña que no es así", expresó. Y contó cómo se enteró de que su esposo tenía un affaire: fue poco antes de salir al aire, y tras un huracán, cuando él le confesó que no solo la había engañado sino que lo estaban extorsionando con fotos.

Lili, además, dio detalles de la noche en que despareció. Sin avisar a nadie, tomó su auto en su casa en Miami y en pijama manejó hasta las 4 de la mañana, cuando se dio cuenta había llegado a Orlando. "¿Por qué decidió eliminarme de mi posición como esposa?", dijo Lili que pensaba al manejar. Más allá de la humillación, los Estefan consideran a Luaces parte de la familia. "Rezo todas las noches para que mis hijos conozcan al increíble hombre con el que me casé y no del que me divorcié", concluyó.
«Emilio de Justo ha tenido mucha suerte, es un milagro que esa caída tan violenta no fuese fatal»

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Como si no hubiera mañana se tiró a matar Emilio de Justo, que sufrió una gravísima lesión cervical en su mayúscula apuesta en Las Ventas. Como si no hubiera mañana. Y eso que era el primer toro de su reto con media docena de bravos en Las Ventas. Todo corazón en la hora final, que a punto estuvo de serlo para el torero. Su frase en la entrevista en ABC retumbaba en el tendido: «Después del 10 de abril no hay vida para mí». No pensaba en nada más la figura de Torrejoncillo que en la tarde del Domingo de Ramos, una tarde de duras estaciones de Semana Santa cuando el parte confirmó la gravedad: «Fue explorado por un dolor cervical intenso y limitación funcional severa de la columna cervical, pero sin ninguna afectación neurológica sensitiva y motora. Se le realiza una RX en la que no se objetivan desplazamientos ni luxaciones, TAC de columna cervical con fractura estallido de masa lateral izquierda de atlas (C1) y fractura estallido de masa lateral derecha de axis (C2), sin desplazamientos apreciables. Se realiza también una resonancia magnética urgente sin que se aprecie afectación medular ni lesiones ocupantes de canal, con lesión ligamentosa atlantoodontoidea. El paciente queda ingresado a la espera de inmovilización definitiva. Pronóstico muy grave ».
Aún duele el parte, como se dolía Emilio de Justo: «Entró en la enfermería con un quejido tremendo», contaba Máximo García-Padrós , cirujano jefe de Las Ventas. El calvario se extendió en la noche más larga: «Ha pasado la noche con muchos dolores y molestias, pero animado porque los médicos le han dicho que es recuperable», explicó su apoderado, Alberto García . Y continuó: «Tenemos que dar gracias, los médicos nos dicen que ha tenido mucha suerte, porque esa caída, con tantísima violencia, pudo ser fatal. Ahora es cuestión de paciencia». Respecto a los plazos de recuperación, «depende muchísimo de cada persona, pero nos hablan de tres a seis meses ; Emilio está muy fuerte y esperamos que se le suelde pronto; además, finalmente no hay esa fisura en la base del cráneo que pareció verse en el primer TAC».
