La Emotiva Búsqueda de Emilio de Justo - Encontrando el Amor en el Altar

El despertar sexual de Emily y la muerte de su abuela

Emily Estefan y su novia.

Fue recién cuando se topó con Gemeny cuando entendió lo que realmente le pasaba. Al ser algo tan fuerte decidió hablar con su familia. Pero en ese momento, Gloria, su abuela, estaba muy enferma y su madre pensó que la noticia de que su nieta era homosexual no le haría bien. Cuando Emily quiso gritar a los cuatro vientos que estaba enamorada de una chica, su madre le dijo: "Si le contás a tu abuela y se muere, su sangre está en tus manos". Ese comentario no fue lo que ella esperaba de una persona tan abierta devenida en ícono de la comunidad LGTBQ+.

"Estaba muy frágil, sé que vino desde la protección", lanzó Emily al tiempo que se mostró dolida y enojada. Gloria trató de explicar su punto: ella estaba en el medio de dos generaciones y su madre era una persona muy conservadora. Además, en el ciclo se escuchó la voz de Emilio, quien tuvo una actitud totalmente diferente al enterarse de la sexualidad de su hija, la abrazó y aceptó

"Me acuerdo haberte preguntado si eras gay y decirte que si lo eras iba con vos y con la bandera a los Desfiles del Orgullo", dijo, viendo las lágrimas en los ojos de su hija. Y agregó: "Estaba preocupada por la familia, por la reacción de tu abuela: vos era las fuerte".

"No me importaba que el mundo se enterara que era gay. Me preocupaba mi abuela que estaba vieja y enferma y que me dijeran que eso la podía matar", contestó Emily y sumó: "Me pidieron que no me muestre con mi novia porque me podían sacar fotos, no me podía mostrar en público por ser la hija de una celebridad. Se murió mi abuela y no le pude contar", sumó Emily, que era muy cercana a su abuela y solía divertirse con ella rapeando y grabando videos. Gloria murió a los 88 años, en 2017.

«Emilio de Justo ha tenido mucha suerte, es un milagro que esa caída tan violenta no fuese fatal»

Rosario Pérez

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Como si no hubiera mañana se tiró a matar Emilio de Justo, que sufrió una gravísima lesión cervical en su mayúscula apuesta en Las Ventas. Como si no hubiera mañana. Y eso que era el primer toro de su reto con media docena de bravos en Las Ventas. Todo corazón en la hora final, que a punto estuvo de serlo para el torero. Su frase en la entrevista en ABC retumbaba en el tendido: «Después del 10 de abril no hay vida para mí». No pensaba en nada más la figura de Torrejoncillo que en la tarde del Domingo de Ramos, una tarde de duras estaciones de Semana Santa cuando el parte confirmó la gravedad: «Fue explorado por un dolor cervical intenso y limitación funcional severa de la columna cervical, pero sin ninguna afectación neurológica sensitiva y motora. Se le realiza una RX en la que no se objetivan desplazamientos ni luxaciones, TAC de columna cervical con fractura estallido de masa lateral izquierda de atlas (C1) y fractura estallido de masa lateral derecha de axis (C2), sin desplazamientos apreciables. Se realiza también una resonancia magnética urgente sin que se aprecie afectación medular ni lesiones ocupantes de canal, con lesión ligamentosa atlantoodontoidea. El paciente queda ingresado a la espera de inmovilización definitiva. Pronóstico muy grave ».

Aún duele el parte, como se dolía Emilio de Justo: «Entró en la enfermería con un quejido tremendo», contaba Máximo García-Padrós , cirujano jefe de Las Ventas. El calvario se extendió en la noche más larga: «Ha pasado la noche con muchos dolores y molestias, pero animado porque los médicos le han dicho que es recuperable», explicó su apoderado, Alberto García . Y continuó: «Tenemos que dar gracias, los médicos nos dicen que ha tenido mucha suerte, porque esa caída, con tantísima violencia, pudo ser fatal. Ahora es cuestión de paciencia». Respecto a los plazos de recuperación, «depende muchísimo de cada persona, pero nos hablan de tres a seis meses ; Emilio está muy fuerte y esperamos que se le suelde pronto; además, finalmente no hay esa fisura en la base del cráneo que pareció verse en el primer TAC».

El accidente

Corría el año 1990 y los titulares la daban por muerta. "Gloria Estefan murió en un accidente", leyó su madre en el graph de un noticiero. No era el caso, no había muerto, pero sí había sufrido un accidente muy grave que estuvo cerca de dejarla sin movilidad, como su padre. La cantante sufrió la fractura de una vertebra en la mitad de la columna cuando el bus donde viajaba con la banda fue impactado por un camión con remolque en una ruta nevada al este de Pensilvania. También viajaban Emilio y Nayib, pero ellos, comparado a lo que le sucedió a la cantante, salieron casi ilesos. Gloria se encontraba durmiendo una siesta en un sillón cuando salió disparada del vehículo tras el impacto. Los médicos no le dieron buenas noticias: no le podían garantizar que volviera a caminar, porque la lesión presionaba la médula. "Espero que al menos puedas caminar con cuidado, pero no creo que vuelvas al escenario", le dijeron. Además, le advirtieron que a raíz de las lesiones no podría tener más hijos. Algo que le rompió el corazón: después de la gira, querían darle un hermanito a Nayib.

"Lo más valiente que he hecho en mi vida ha sido sobrevivir a la parálisis casi completa que padecí tras mi accidente. Aunque tenía asumido que lo más probable es que no pudiera volver a andar nunca más, no dejé que esa idea pesimista me invadiera y perjudicara mi rehabilitación", dijo a Daily Express sobre esa traumática experiencia.

Tras mucha voluntad y un fuerte trabajo ["Hice de seis a siete horas diarias de rehabilitación para tratar de evitar lo que decían que era inevitable: que iba a terminar en una silla de ruedas", dijo en ese entonces], Gloria, quien siempre se mostró muy agradecida por el apoyo y las oraciones de sus fans, logró recuperarse y hasta subir otra vez a los escenarios, pero todavía le quedaba un pendiente: tener otro hijo. Antes tenía que reencontrase con su cuerpo al que, según reveló, lo sentía extraño ["Mi cuerpo ya no era mío", expresó en una nota con The Guardian] y le costaba reconocerse como mujer. En 1992 comenzó con la búsqueda, luego de que el equipo médico le diera el visto bueno. El camino fue mucho más duro de lo que pensó, y fue tras muchas frustraciones que descubrieron que el choque había corrido de lugar sus trompas de Falopio. "Durante el primer año seguimos intentándolo, sin saber si algo andaba mal", contó sobre ese proceso.

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