Gloria y una adolescencia marcada por su padre
Gloria María Milagrosa Fajardo García nació el 1 de septiembre de 1957 en La Habana, donde vivió hasta los dos años. La cantante pertenece al grupo de cubanos que se exilió cuando Fidel Castro se hizo cargo del poder de la isla, tras derrocar a la dictadura de Fulgencio Batista. Su padre, en ese entonces, se convirtió en preso político por algunos meses, algo que quedó en la memoria de la cantante ("Recuerdo que fui a la cárcel con mi madre y mi abuela para visitarlo", dijo en una nota con CBS).

Luego conseguir la libertad, la familia se mudó a los Estados Unidos, donde comenzaron una nueva vida. Aunque, las cosas no mejoraron para ellos: su padre volvió a ser apresado, luego de ser parte de la invasión de la Bahía de los Cochinos, un plan orquestado por los cubanos disidentes con la CIA para sacar a los Castro del poder. Si bien a los 20 meses fue liberado, la carrera militar de José Fajardo continuó en el ejército del país que le dio refugio. La familia -que había sumado en Florida una nueva integrante, Rebecca- se trasladó a Texas y él partió hacia Vietnam en 1967. "Cuando estaba creciendo, él no estaba cerca", recordaría Gloria años más tarde.
Fue a la vuelta de la guerra, cuando la cantante se enfrentó a una de las primeras adversidades: su padre se enfermó gravemente y ella, casi sin conocerlo, tuvo que cuidarlo. El famoso agente naranja (el napalm, una sustancia muy tóxica que usaron los norteamericanos contra los asiáticos) había hecho estragos en el cubano, que tuvo que ser asistido por su hija mayor mientras su esposa trabajaba como maestra. José murió a los 47 años en 1980, tras ir perdiendo casi toda la movilidad. "Desarrolló esclerosis múltiple y comenzó a perder su capacidad de hablar, así como sus habilidades para tomar decisiones. Mi mamá tuvo que trabajar porque se dio cuenta de que mi papá solo se enfermaría más. Era un tipo muy grandote y se caía", contó Gloria sobre esos duros tiempos.
Los proyectos de Cristina Blanco: Más allá de ser la novia de Emilio de Justo
En los últimos años, Cristina Blanco ha destacado por su talento y creatividad en distintos proyectos artísticos y profesionales, alejándose de la etiqueta de ser simplemente la novia del reconocido torero Emilio de Justo. Su versatilidad le ha permitido incursionar en diferentes ámbitos, consolidándose como una figura independiente e inspiradora.
Uno de los proyectos más destacados de Cristina Blanco es su labor como emprendedora en el mundo de la moda. Con su marca homónima, ha logrado crear diseños exclusivos y de vanguardia, siendo reconocida por su estilo único y sofisticado. Sus creaciones reflejan su pasión por la moda y su habilidad para combinar tendencias actuales con elementos atemporales.
Además de su incursión en la moda, Cristina Blanco también ha demostrado su talento como escritora. Con varios libros publicados en los que comparte su experiencia y perspectivas, ha conquistado a una amplia audiencia que valora su sinceridad y autenticidad. Sus obras abordan temas como el empoderamiento femenino, el crecimiento personal y el amor propio, resonando con hombres y mujeres de diferentes edades.
Por último, no se puede ignorar la pasión de Cristina Blanco por la fotografía. A través de su lente, captura momentos e emociones únicas, logrando transmitir su visión artística al espectador. Sus imágenes son una representación visual de su personalidad vibrante y su habilidad para captar la belleza en los detalles más simples.
El papel de Cristina Blanco en la vida profesional de Emilio de Justo
El papel de Cristina Blanco ha sido fundamental en la vida profesional del torero Emilio de Justo. Como manager y representante, Blanco ha jugado un papel clave en el direccionamiento de la carrera de De Justo, asesorándolo en decisiones estratégicas y abriendo puertas en el mundo taurino.
Bajo el liderazgo de Cristina Blanco, Emilio de Justo ha logrado consolidarse como una de las figuras más destacadas del toreo en los últimos años. Su gestión ha permitido que De Justo participe en las principales ferias y plazas del mundo, enfrentándose a los toros más importantes y conquistando al público con su valentía y técnica.
La relación entre Blanco y De Justo va más allá de lo profesional, ya que ambos han desarrollado una gran amistad y confianza mutua. Esta relación personal ha permitido a Blanco entender a fondo las motivaciones y aspiraciones de De Justo, lo que se ha traducido en una gestión más efectiva y en decisiones más acertadas para el torero.
En resumen, el papel de Cristina Blanco en la vida profesional de Emilio de Justo ha sido crucial para su éxito y posicionamiento en el mundo taurino. Su capacidad para guiar su carrera, abrir oportunidades y comprender sus necesidades ha contribuido significativamente al crecimiento y progresión de De Justo como torero.
«Emilio de Justo ha tenido mucha suerte, es un milagro que esa caída tan violenta no fuese fatal»

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Como si no hubiera mañana se tiró a matar Emilio de Justo, que sufrió una gravísima lesión cervical en su mayúscula apuesta en Las Ventas. Como si no hubiera mañana. Y eso que era el primer toro de su reto con media docena de bravos en Las Ventas. Todo corazón en la hora final, que a punto estuvo de serlo para el torero. Su frase en la entrevista en ABC retumbaba en el tendido: «Después del 10 de abril no hay vida para mí». No pensaba en nada más la figura de Torrejoncillo que en la tarde del Domingo de Ramos, una tarde de duras estaciones de Semana Santa cuando el parte confirmó la gravedad: «Fue explorado por un dolor cervical intenso y limitación funcional severa de la columna cervical, pero sin ninguna afectación neurológica sensitiva y motora. Se le realiza una RX en la que no se objetivan desplazamientos ni luxaciones, TAC de columna cervical con fractura estallido de masa lateral izquierda de atlas (C1) y fractura estallido de masa lateral derecha de axis (C2), sin desplazamientos apreciables. Se realiza también una resonancia magnética urgente sin que se aprecie afectación medular ni lesiones ocupantes de canal, con lesión ligamentosa atlantoodontoidea. El paciente queda ingresado a la espera de inmovilización definitiva. Pronóstico muy grave ».
Aún duele el parte, como se dolía Emilio de Justo: «Entró en la enfermería con un quejido tremendo», contaba Máximo García-Padrós , cirujano jefe de Las Ventas. El calvario se extendió en la noche más larga: «Ha pasado la noche con muchos dolores y molestias, pero animado porque los médicos le han dicho que es recuperable», explicó su apoderado, Alberto García . Y continuó: «Tenemos que dar gracias, los médicos nos dicen que ha tenido mucha suerte, porque esa caída, con tantísima violencia, pudo ser fatal. Ahora es cuestión de paciencia». Respecto a los plazos de recuperación, «depende muchísimo de cada persona, pero nos hablan de tres a seis meses ; Emilio está muy fuerte y esperamos que se le suelde pronto; además, finalmente no hay esa fisura en la base del cráneo que pareció verse en el primer TAC».
Talavante lo intenta con otro inválido, el cuarto

Faroles de recibo de Talavante al cuarto, seguidas de verónicas a pies juntos muy jaleadas. El toro, otro colorado con más presencia, cuajado y con longitud de pitones que el anterior pero con trece kilos menos, 499 este se dejó pegar con fijeza en el caballo montado por Manuel Cid. Chicuelinas de Talavante y pérdida de manos del toro, y vuelta a las protestas. Muy justo este toro también, lo aguantó en el ruedo el usía. Brindis de Talavante con alguna protesta de fondo. Se sacó Talavante al de El Pilar y este volvió a perder las manos. De viaje corto y muy rebrincado fue imposible el lucimiento. Pinchazo y bajonazo de Talavante para acabar con el toro, que fue pitado en el arrastre siendo silenciado Alejandro Talavante.
