Jazmines

Estas flores son una opción pura y preciosa para el ramo, su aroma intenso y tamaño medio reflejan espiritualidad y orden. Los jazmines son ideales para novias sencillas o tranquilas que se dejan fascinar por la elegancia de los pequeños detalles.
Aunque los jazmines son estrellas de bodas elegantes, también puede desplazarse a temas campestres, vintage o bohemios. Los colores propios de los jazmines siempre irradiarán luz. ¿Lo mejor? Si estás en busca de un ramo sutil, opta por los jazmines que, además de hacerte brillar en tu camino hacia el altar, destilarán su fragancia exquisita en cada paso que des.
El ramo acorde a tu complexión

Los ramos de novia naturales deben armonizar con el outfit nupcial y deben resaltar la imagen de la novia mas no silenciarla. Los ramos con volumen y muy saturados deben ser evitados por las novias con estructura corporal gruesa. Para ellas, no habrá nada mejor que un ramo natural, sencillo, en caída leve o con tallo grande.
Las flores llamadas "en botón" como las rosas son correctas, de igual forma las calas, tulipanes y gladiolas. Procura evitar flores grandes y opta por las compactas en mezcla de otros elementos que enlacen con ellas.

Las novias con estructura delgada, pueden inclinarse por los ramos grandes y con volumen. No tendrán problemas si quieren elegir flores vistosas como las gerberas, margaritonas, anturios y orquídeas. Por ejemplo, si tu vestido de novia sencillo cuenta con un velo muy largo, puedes optar por un ramo en caída media para compaginar el estilo. Y si eres muy muy delgada, evita los tallos largos para evitar que tu figura se vea aún más rectilínea.
¿Un consejito extra? Una alternativa que se acomoda a cualquier complexión, estilo y vestido es el ramo tipo bouquet, que son los ramos compactos y de estructura semiesférica. Sin embargo, tendrás que tener cuidado igualmente con el tamaño del ramo para que vaya en proporción con tu cuerpo.
Cinabrio

Villa de los Misterios, Pompeya. (Foto : Wikimedia Commons)
Los tonos de este rojo van de un brillante escarlata a un ladrillo profundo. El cinabrio recibe su nombre del mineral con el que está hecho: un sulfuro de mercurio altamente tóxico que fue utilizado desde la época de los egipcios. El brillante color fue el preferido de los antiguos romanos, quienes lo usaron extensivamente para la decoración, como aún puede verse en los murales de Pompeya. De hecho, el cinabrio era tan valioso en la época romana que era más costoso que el azul egipcio y el ocre rojo de África. Desde el siglo XII, el cinabrio también se usó en lacas talladas de China. En la antigüedad, los pigmentos bermellones estaban hechos de cinabrio, pero esto no debe confundirse con las pinturas también llamadas “bermellón” que surgieron después.
Dato curioso: En la época de los romanos, casi todo el cinabrio provenía de minas en Almadén, España. (Tristemente, los trabajadores generalmente eran prisioneros y esclavos que fueron obligados a trabajar en un ambiente altamente tóxico).

Cristales de cinabrio. (Foto: Albert Russ vía Shutterstock)
