The Beatles y Serrat sonaron en su último viaje
La historia la cuentan el propio Juesas y Romero en Nino Bravo, Vivir (2023), el nuevo documental producido por el programa Imprescindibles con el que se rinde tributo a uno de los artistas más importantes de la historia musical española, que se estrena coincidiendo con el 50 aniversario de su fallecimiento. En él, los dos músicos relatan aquel las horas previas al fatídico accidente de tráfico en el que Nino Bravo perdió la vida. Un viaje, entre Valencia y Madrid, muy diferente al que puede hacerse hoy día, mucho más largo y cuyo trayecto se hacía por viejas carreteras secundarias.
Habían salido muy temprano, a las 7 de la mañana ya estaban en marcha. Con Nino al volante, los cuatro dejaron pasar las horas con lo que más les apasionaba: la música. Los Beatles, Serrat… sonaban a todo volumen en el reproductor de casettes del coche. También hablaron de la producción del disco que tenían entre manos. Poco antes del accidente, me llamó a casa y me dijo que había compuesto unas notas”, cuenta Juesas. Nino se refería a la canción Vivir, que tuvo que terminar de arreglarse en estudio, de forma póstuma. Inicialmente, la letra de aquel tema decía “Mary”, en vez de “vivir”, en referencia a su mujer, a quién quiso dedicar la canción.
Vivir, un himno a la vida tras la muerte de Nino
Hablar sobre aquel “tremendo himno a la vida”, como lo define Juesas, poco antes del momento de su muerte es algo que marcó para siempre al Juesas, que, junto a Romero y Ciaurriz, sí salieron del accidente con vida. En el documental explican por qué fue tan importante sacar adelante aquel tema de forma póstuma, una canción de la que Nino solo había escrito el estribillo, pero acabaría tomando forma, tras su muerte, con los arreglos de uno de sus cómplices más cercanos, Juan Carlos Calderón. “Esta canción te inyecta tanta vitalidad que está claro que esto tiene que ser estimulo para muchísima gente. Eso algo muy grande”, cuenta Juesas.
Hecho de retales y de canciones que lograron conservarse con mucho esmero, a finales de 1973, pocos meses después de su muerte se publicó … y volumen 5 (1973), el disco póstumo de Nino Bravo. Un trabajo en el que se incluyen éxitos como América, América y Laura y Mona Lisa, versiones de los temas de Frank Sinatra y Nat King Cole.
Para ese mismo disco, Nino también había estado trabajando en una idea para versionar el Himno al amor de Edith Piaf. Algo de lo que también hablaron en aquel último viaje en coche. En Nino Bravo, vivir (2023), Pepe Juesas cuenta que el músico se puso a tararear la melodía de aquella canción. Nadie sabrá jamás qué podía haber hecho con ella, porque no llegó a materializarse de ninguna manera, pero algunos de los miembros de su grupo que sí llegaron a escucharla, cuentan que su particular himno al amor era “arrollador”. Un adjetivo que persiste para recordar toda su obra. Nos queda, desde luego, su himno a la vida, Vivir.
¿Se produjo alguna imprudencia? ¿Hubo temeridad?
El siniestro se produjo a las 10 de la mañana, tres horas después de comenzar el viaje. El cantante llevaba el coche y la prensa de la época publicó que no era muy buen conductor. También que la carretera no estaba en condiciones óptimas. Lo que ocurrió, al parecer, fue un capricho aciago de destino: Nino Bravo estaba dando la vuelta a una casete mientras hablaba con uno de sus acompañantes, el coche se desvió de su trayectoria y él pegó un volantazo que hizo zozobrar el vehículo, que terminó volcado. El cantante es el que está en peor estado.
A todos los trasladan en vehículos particulares al hospital llamado Santa Emilia de Tarancón. Las monjas intentan sanar las heridas, pero necesitan otro tipo de ayuda y se les lleva a Madrid, recorriendo 80 kilómetros de lucha contra la muerte.
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Nino Bravo y su mujer, Amparo, con quien tuvo dos hijas | Nino Bravo Oficial
Un desafortunado accidente de coche acabó con la vida de Nino Bravo el 16 de abril de 1973. Era un lunes por la mañana, y su agenda estaba llena de compromisos. Junto a él iban José Juesas Francés y el Dúo Humo, de camino a Madrid desde Valencia. La peor parte se la llevó el conductor, un joven de 28 años nacido como Luis Manuel Ferri Llopis, que se acababa de casar y esperaba su segunda hija.
