La historia de amor que terminó antes de tiempo
Luis Miguel y Amparo se conocieron en una discoteca de Valencia que se llamaba Victor's. Fue un "flechazo", según contaba su hija Eva en una entrevista del pasado mes de enero. "Él lo dejó todo para estar con ella e intentaron casarse en secreto", explicaba.
El 20 de abril de 1971 se casan Nino Bravo y María Amparo Martínez Gil, familiar del abogado y consultor Miguel Mira Juan. Su intención era ocultarse de la prensa a toda costa. Habían sido testigos de cómo los periodistas ocuparon más espacio que los invitados en la boda de Julio Iglesias e Isabel Preysler, que tuvo lugar en enero de ese mismo año.
Dieron información falsa a la prensa para intentar evitar que se agolpara a las puertas de la iglesia. El compromiso era tal, que Nino Bravo estaba intentando a toda costa que no le pillaran los fotógrafos, poniendo incluso en riesgo su vida: "Mi padre, de hecho, saltó de un tejado a otro para salir por el patio de un vecino. Una cosa así un poco de película", contaba su hija.
Sin embargo, finalmente un periodista se enteró y para evitar dar exclusivas, simplemente el cantante hizo llegar las fotografías de su enlace en la Iglesia Castrense de Santo Domingo (Valencia) a la prensa.
El destino de la esposa de Nino Bravo: descubre qué fue de ella hoy en día

Cuando el legendario cantante español Nino Bravo perdió la vida en un trágico accidente automovilístico en 1973, dejó un vacío enorme en la música y en el corazón de sus fanáticos. Pero detrás de esa devastadora pérdida, se encontraba su esposa, Isabel Martínez, quien tuvo que enfrentar el dolor y buscar una forma de seguir adelante.
Después de la muerte de Nino Bravo, Isabel Martínez decidió mantener vivo el legado de su esposo y dedicarse a preservarlo. A pesar de las dificultades, ella se convirtió en una perseverante custodia de la música y el recuerdo de Nino Bravo, llevando adelante proyectos y eventos en su honor.
La viuda de Nino Bravo no solo se enfocó en mantener viva la memoria de su esposo, sino que también tuvo que lidiar con los desafíos personales que la vida le presentó. A lo largo de los años, ha enfrentado diversas circunstancias y ha demostrado una fortaleza admirable para sobreponerse a la adversidad.
En resumen, después del trágico fallecimiento de Nino Bravo, la vida de su esposa, Isabel Martínez, ha sido una muestra de coraje, determinación y amor incondicional. A través de su perseverancia, ha llevado adelante el legado de Nino Bravo y ha superado las dificultades personales que se le han presentado.
Nino Bravo y la hija que nunca conoció: murió cuando su mujer estaba embarazada

El 16 de abril de 1973 España perdió a una de las grandes voces de nuestro país. José Manuel Ferri Llopis, más conocido como Nino Bravo, fallecía en un accidente de coche en la carretera de Valencia a Madrid, a la altura de Villarrubio, en la provincia de Cuenca. El cantante viajaba junto a otros tres pasajeros, José Juesas y los integrantes del dúo Humo. Él fue la única víctima mortal del siniestro. La noticia conmocionó a todos los españoles, que vieron cómo la carretera arrebataba aquel día la vida a un hombre de 28 años con una exitosa carrera en la música a sus espaldas y un brillante futuro por delante, truncado por la tragedia. Un hombre familiar, casado con la mujer de su vida, con una hija de un año y otra en camino.
Vivir, un himno a la vida tras la muerte de Nino
Hablar sobre aquel “tremendo himno a la vida”, como lo define Juesas, poco antes del momento de su muerte es algo que marcó para siempre al Juesas, que, junto a Romero y Ciaurriz, sí salieron del accidente con vida. En el documental explican por qué fue tan importante sacar adelante aquel tema de forma póstuma, una canción de la que Nino solo había escrito el estribillo, pero acabaría tomando forma, tras su muerte, con los arreglos de uno de sus cómplices más cercanos, Juan Carlos Calderón. “Esta canción te inyecta tanta vitalidad que está claro que esto tiene que ser estimulo para muchísima gente. Eso algo muy grande”, cuenta Juesas.
Hecho de retales y de canciones que lograron conservarse con mucho esmero, a finales de 1973, pocos meses después de su muerte se publicó … y volumen 5 (1973), el disco póstumo de Nino Bravo. Un trabajo en el que se incluyen éxitos como América, América y Laura y Mona Lisa, versiones de los temas de Frank Sinatra y Nat King Cole.
Para ese mismo disco, Nino también había estado trabajando en una idea para versionar el Himno al amor de Edith Piaf. Algo de lo que también hablaron en aquel último viaje en coche. En Nino Bravo, vivir (2023), Pepe Juesas cuenta que el músico se puso a tararear la melodía de aquella canción. Nadie sabrá jamás qué podía haber hecho con ella, porque no llegó a materializarse de ninguna manera, pero algunos de los miembros de su grupo que sí llegaron a escucharla, cuentan que su particular himno al amor era “arrollador”. Un adjetivo que persiste para recordar toda su obra. Nos queda, desde luego, su himno a la vida, Vivir.
Las tres 'viudas' de Nino Bravo a los 50 años de su muerte: qué pasó con su herencia secreta

Nino Bravo, flanqueado por su hija Amparo (i.), su mujer, María Amparo (c.d.), y su hija Eva (d.). Diseño: Arte EE
Si en Estados Unidos apodaron a Frank Sinatra como La voz, nosotros tuvimos nuestra versión made in Spain en la figura de Nino Bravo, fallecido el 16 de abril de 1973. Hoy se cumple el 50º aniversario de su despedida final. Tenía 28 años. Estuvo un plis de ingresar en el famoso Club de los 27. En aquel momento el artista valenciano había subido todos los peldaños hasta alcanzar un éxito sin precedentes en tan poco tiempo porque en sus últimos cuatro años de vida se había convertido en uno de los cantantes mejor pagados de España.
“Podríamos decir que estaba entre los tres primeros junto a Raphael y Julio Iglesias, ya que por actuación cobraba entre 100.000 y 150.000 pesetas, que no estaba nada mal para la época. Hacía un promedio de entre 80 a 100 galas en la temporada veraniega que se extendía de mayo a septiembre”, afirma Darío Ledesma, el único biógrafo oficial que recientemente publicó el libro Nino Bravo: voz y corazón (Editorial Milenio). Todo se truncó cuando el coche que nunca debió conducir –lo tenía que haber hecho su cuñado y mano derecha, Manu Martínez, que se quedó en Valencia haciendo varias gestiones– se salió de la carrera en una curva del municipio de Villarrubio (Cuenca), dio tres vueltas de campana. Falleció de camino a un hospital madrileño. Los otros tres ocupantes sobrevivieron.
