El legado de Nino Bravo a través de su esposa: una historia de amor y admiración
Nino Bravo, el famoso cantante español, dejó un legado imborrable en la industria de la música, pero su impacto no solo se limitó a su talento artístico. Detrás de su éxito se encontraba una historia de amor y admiración protagonizada por su esposa, Amparo Martínez.
La historia de amor entre Nino Bravo y Amparo Martínez fue una de esas que trascienden el tiempo y las adversidades. Desde el primer momento en que se conocieron, hubo una conexión especial que los uniría para siempre. Amparo fue su apoyo incondicional a lo largo de su carrera, animándolo en los momentos difíciles y celebrando juntos los éxitos.
Juntos, Nino y Amparo formaron una pareja sólida y comprometida, siendo un ejemplo de amor y compañerismo en la industria del espectáculo. Amparo se convirtió en su confidente, su musa y su mayor fan, siempre alentándolo a seguir adelante y demostrándole su apoyo inquebrantable.
No solo fue el amor lo que unió a esta pareja, sino también el respeto y admiración mutua. Amparo fue testigo de la evolución y crecimiento artístico de Nino Bravo, y se convirtió en una fuente de inspiración para él. Juntos, trabajaron en colaboración, perfeccionando su música y buscando siempre la excelencia.
A través de la historia de amor y admiración entre Nino Bravo y Amparo Martínez, podemos comprender mejor el legado dejado por el inolvidable cantante. Su música, sus éxitos y su influencia en la industria musical son el reflejo del amor y la dedicación que compartieron en su relación. Una historia que nos inspira a creer en el poder del amor y en la importancia de tener un apoyo incondicional en nuestras vidas.
De la nada al éxito

Nino Bravo, en una imagen de archivo de la revista 'Mundo Joven'.
Atrás quedaban el grupo que creó en 1961, Los Hispánicos, y su pertenencia a Los Superson en 1963. Aunque parezca increíble, a punto estuvo de no proseguir con su carrera musical porque mientras hacía el servicio militar en Cartagena sufrió tal bajón de autoestima que escribió a su íntimo amigo Vicente López (bajista de Los Hispánicos) para decirle que como no iba a alcanzar la misma tesitura que Domenico Modugno era mejor dejarlo. Ipso facto, Vicente llamó a Miguel Siurán, uno de los locutores valencianos más conocidos por su espacio en Radio Popular, que le inscribió en el I Festival de Cantantes Noveles del Ayuntamiento de Vall d’Uxó. El comunicador también se encargó de crear su nombre artístico.
Fichó por Fonogram, Manuel Alejandro le compuso Es el viento y Como todos, los dos primeros temas de Nino Bravo y después contrataron a Armenteros-Herrero, que idearon Un beso y una flor, Libre y América, América. Con este último tema le gustaba despedirse al cantante en cada concierto que hacía al otro lado del Atlántico. Tampoco hay que olvidar la música de Augusto Algueró para su inolvidable Noelia, inspirada en la relación extramatrimonial que mantuvo con Noelia Alfonso, Miss España 1969 y Miss Europa 1970. El letrista fue el egregio Rafael de León.
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Nino Bravo y su mujer, Amparo, con quien tuvo dos hijas | Nino Bravo Oficial
Un desafortunado accidente de coche acabó con la vida de Nino Bravo el 16 de abril de 1973. Era un lunes por la mañana, y su agenda estaba llena de compromisos. Junto a él iban José Juesas Francés y el Dúo Humo, de camino a Madrid desde Valencia. La peor parte se la llevó el conductor, un joven de 28 años nacido como Luis Manuel Ferri Llopis, que se acababa de casar y esperaba su segunda hija.
La romántica pedida de mano de Nino Bravo
Nino Bravo conoció a María Amparo Martínez Gil, Mari, en una discoteca, donde se la presentó el periodista Guillermo Ortigueira. Allí empezó todo. Su música era todo un canto al amor y al romanticismo y su pedida de mano no podía ser menos. En la funda del single de "Te quiero, te quiero", un enamorado Nino Bravo le pidió a su novia que se casara con él. "Para Marie, mi único y verdadero amor con propuesta de matrimonio, ¿sí o no?", escribió el artista, como se puede ver en el documental Nino Bravo: Vivir. Detrás, María Amparo le respondió que sí.
Vivir, un himno a la vida tras la muerte de Nino
Hablar sobre aquel “tremendo himno a la vida”, como lo define Juesas, poco antes del momento de su muerte es algo que marcó para siempre al Juesas, que, junto a Romero y Ciaurriz, sí salieron del accidente con vida. En el documental explican por qué fue tan importante sacar adelante aquel tema de forma póstuma, una canción de la que Nino solo había escrito el estribillo, pero acabaría tomando forma, tras su muerte, con los arreglos de uno de sus cómplices más cercanos, Juan Carlos Calderón. “Esta canción te inyecta tanta vitalidad que está claro que esto tiene que ser estimulo para muchísima gente. Eso algo muy grande”, cuenta Juesas.
Hecho de retales y de canciones que lograron conservarse con mucho esmero, a finales de 1973, pocos meses después de su muerte se publicó … y volumen 5 (1973), el disco póstumo de Nino Bravo. Un trabajo en el que se incluyen éxitos como América, América y Laura y Mona Lisa, versiones de los temas de Frank Sinatra y Nat King Cole.
Para ese mismo disco, Nino también había estado trabajando en una idea para versionar el Himno al amor de Edith Piaf. Algo de lo que también hablaron en aquel último viaje en coche. En Nino Bravo, vivir (2023), Pepe Juesas cuenta que el músico se puso a tararear la melodía de aquella canción. Nadie sabrá jamás qué podía haber hecho con ella, porque no llegó a materializarse de ninguna manera, pero algunos de los miembros de su grupo que sí llegaron a escucharla, cuentan que su particular himno al amor era “arrollador”. Un adjetivo que persiste para recordar toda su obra. Nos queda, desde luego, su himno a la vida, Vivir.
