Las últimas horas de Nino Bravo: ¿Se pudo evitar su muerte? ¿Fue imprudencia o fatalidad?

Nino Bravo muere el 17 de abril de 1973, un martes. El sábado anterior recoge al fotógrafo Martín Frías en el aeropuerto y van al campo para hacer unas fotos. Allí encuentran a un pastor con sus ovejas y el cantante habla con él de ecología, cuando nadie hablaba de este tema como se hace ahora. En algunas de las fotografías que se hicieron se ve a Nino Bravo apoyado en su coche, un BMW 2800 blanco: el mismo en el que perdería la vida.
Quiso vivir en Valencia y no en Madrid, y eso le hizo que pasase media vida en la carretera, llegando a confesar que en un año se recorría 115 000 kilómetros. "A veces comentábamos la vida que llevábamos y a eso le añades el estado de la carreteras, que no era el de ahora, pues sí éramos conscientes que tenía un peligro", recuerda su guitarrista, Pepe Juesas.
Todos estaban en shock
Pero Nino Bravo perdió esa batalla en una camilla del Ciudad Sanitaria Francisco Franco, ahora llamado Hospital Universitario Gregorio Marañón. "Fue un día que habíamos dormido perfectamente en casa, habíamos parado a almorzar", recuerda Pepe Juesas. "No hubo ningún tipo de imprudencia. Fue, desgraciadamente, un lance del destino", dice el productor musical Fernando Romero. "Fue un shock tremendo", añade el periodista Guillermo Ortigueira. "El shock que yo recibí fue muy grande. Acabas de fotografiar a una persona y se muere en accidente de automóvil", remata Martín Frías.
Antes de morir, Nino Bravo trabajaba en un nuevo disco, titulado . ..Y volumen 5, que tuvo que ser terminado por su equipo con descartes de otros trabajos y grabaciones recuperadas. Entre los temas figuran el gran éxito América, América y Laura y Mona Lisa, versiones de los temas de Frank Sinatra y Nat King Cole. Pero entre todas hay una muy especial, Vivir, la única canción conocida en la que participó el cantante y que quiso dedicar a su esposa, Mary. El tema lo tuvieron que terminar Vicente López y Pepe Juesas. "Es un himno a la vida tremendo", dice con tristeza el guitarrista.
La intimidad de la relación entre Nino Bravo y su esposa: detalles poco conocidos
La relación entre Nino Bravo, el famoso cantante español, y su esposa fue siempre un tema muy privado para ambos. Sin embargo, existen algunos detalles poco conocidos sobre su intimidad que vale la pena explorar. A lo largo de su matrimonio, Nino Bravo y su esposa se destacaron por mantener una conexión muy fuerte y una profunda admiración mutua.
Una de las características más notables de su relación fue la gran complicidad que existía entre ellos. Nino Bravo confiaba plenamente en su esposa y ella siempre estuvo a su lado, apoyándolo en cada paso de su carrera musical. Juntos, enfrentaron los desafíos del mundo del espectáculo, manteniéndose unidos y fortaleciendo su amor a lo largo de los años.
Además, se sabe que Nino Bravo y su esposa disfrutaban mucho de pasar tiempo juntos, ya sea en la intimidad de su hogar o durante sus viajes. Esta pareja compartía aficiones como la música, el cine y la lectura, lo que contribuía a fortalecer aún más su vínculo. Aunque no se conocen muchos detalles sobre su vida privada, se sabe que valoraban la privacidad y se enfocaban en mantener su relación en un espacio íntimo y protegido.
Detalles poco conocidos sobre su relación
El destino de la esposa de Nino Bravo: descubre qué fue de ella hoy en día

Cuando el legendario cantante español Nino Bravo perdió la vida en un trágico accidente automovilístico en 1973, dejó un vacío enorme en la música y en el corazón de sus fanáticos. Pero detrás de esa devastadora pérdida, se encontraba su esposa, Isabel Martínez, quien tuvo que enfrentar el dolor y buscar una forma de seguir adelante.
Después de la muerte de Nino Bravo, Isabel Martínez decidió mantener vivo el legado de su esposo y dedicarse a preservarlo. A pesar de las dificultades, ella se convirtió en una perseverante custodia de la música y el recuerdo de Nino Bravo, llevando adelante proyectos y eventos en su honor.
La viuda de Nino Bravo no solo se enfocó en mantener viva la memoria de su esposo, sino que también tuvo que lidiar con los desafíos personales que la vida le presentó. A lo largo de los años, ha enfrentado diversas circunstancias y ha demostrado una fortaleza admirable para sobreponerse a la adversidad.
En resumen, después del trágico fallecimiento de Nino Bravo, la vida de su esposa, Isabel Martínez, ha sido una muestra de coraje, determinación y amor incondicional. A través de su perseverancia, ha llevado adelante el legado de Nino Bravo y ha superado las dificultades personales que se le han presentado.
The Beatles y Serrat sonaron en su último viaje
La historia la cuentan el propio Juesas y Romero en Nino Bravo, Vivir (2023), el nuevo documental producido por el programa Imprescindibles con el que se rinde tributo a uno de los artistas más importantes de la historia musical española, que se estrena coincidiendo con el 50 aniversario de su fallecimiento. En él, los dos músicos relatan aquel las horas previas al fatídico accidente de tráfico en el que Nino Bravo perdió la vida. Un viaje, entre Valencia y Madrid, muy diferente al que puede hacerse hoy día, mucho más largo y cuyo trayecto se hacía por viejas carreteras secundarias.
Habían salido muy temprano, a las 7 de la mañana ya estaban en marcha. Con Nino al volante, los cuatro dejaron pasar las horas con lo que más les apasionaba: la música. Los Beatles, Serrat… sonaban a todo volumen en el reproductor de casettes del coche. También hablaron de la producción del disco que tenían entre manos. Poco antes del accidente, me llamó a casa y me dijo que había compuesto unas notas”, cuenta Juesas. Nino se refería a la canción Vivir, que tuvo que terminar de arreglarse en estudio, de forma póstuma. Inicialmente, la letra de aquel tema decía “Mary”, en vez de “vivir”, en referencia a su mujer, a quién quiso dedicar la canción.
