50 años sin Nino Bravo, el hombre que saltó entre tejados para evitar a la prensa en su boda

Nino Bravo y su mujer, Amparo, con quien tuvo dos hijas | Nino Bravo Oficial
Un desafortunado accidente de coche acabó con la vida de Nino Bravo el 16 de abril de 1973. Era un lunes por la mañana, y su agenda estaba llena de compromisos. Junto a él iban José Juesas Francés y el Dúo Humo, de camino a Madrid desde Valencia. La peor parte se la llevó el conductor, un joven de 28 años nacido como Luis Manuel Ferri Llopis, que se acababa de casar y esperaba su segunda hija.
Vivir, un himno a la vida tras la muerte de Nino
Hablar sobre aquel “tremendo himno a la vida”, como lo define Juesas, poco antes del momento de su muerte es algo que marcó para siempre al Juesas, que, junto a Romero y Ciaurriz, sí salieron del accidente con vida. En el documental explican por qué fue tan importante sacar adelante aquel tema de forma póstuma, una canción de la que Nino solo había escrito el estribillo, pero acabaría tomando forma, tras su muerte, con los arreglos de uno de sus cómplices más cercanos, Juan Carlos Calderón. “Esta canción te inyecta tanta vitalidad que está claro que esto tiene que ser estimulo para muchísima gente. Eso algo muy grande”, cuenta Juesas.
Hecho de retales y de canciones que lograron conservarse con mucho esmero, a finales de 1973, pocos meses después de su muerte se publicó … y volumen 5 (1973), el disco póstumo de Nino Bravo. Un trabajo en el que se incluyen éxitos como América, América y Laura y Mona Lisa, versiones de los temas de Frank Sinatra y Nat King Cole.
Para ese mismo disco, Nino también había estado trabajando en una idea para versionar el Himno al amor de Edith Piaf. Algo de lo que también hablaron en aquel último viaje en coche. En Nino Bravo, vivir (2023), Pepe Juesas cuenta que el músico se puso a tararear la melodía de aquella canción. Nadie sabrá jamás qué podía haber hecho con ella, porque no llegó a materializarse de ninguna manera, pero algunos de los miembros de su grupo que sí llegaron a escucharla, cuentan que su particular himno al amor era “arrollador”. Un adjetivo que persiste para recordar toda su obra. Nos queda, desde luego, su himno a la vida, Vivir.
"Habría sido el Sinatra latino"
Generó muchos millones de pesetas, pero lejos de guardarlos en el banco, los reinvertía en el negocio. Era tremendamente perfeccionista y quería ayudar a otros artistas, ya que él no tuvo esa oportunidad. “No es que fuera rico -matiza Darío- porque invertía todo lo que ganaba, quería seguir generando opciones para continuar en el mundo de la música”. Todo se truncó aquel 16 de abril. En esos comienzos de los 70 había conseguido varios números 1 con Te quiero, te quiero, Noelia o Un beso y una flor. De no haberse detenido el tiempo, su biógrafo oficial tiene claro que habría roto barreras y más fronteras: “Con certeza te digo que quería grabar un disco del folclore valenciano y el himno de Valencia, deseaba componer más temas -solo escribió uno, Vivir- porque en las entrevistas declaraba que había escrito canciones, también hubiera grabado en otros idiomas y seguro que habría hecho un dueto con Tom Jones, que era su espejo. Habría sido el Frank Sinatra a lo latino”.
"Hubiera grabado en otros idiomas y seguro que habría hecho un dueto con Tom Jones, que era su espejo. Habría sido el Frank Sinatra a lo latino"
Darío Ledesma, único biógrafo de Nino Bravo
En Pasaporte a Dublín, Karina aprendió mucho de él porque “tenía una voz natural, que el destino se la puso ahí, cantaba sin esfuerzo, le salía con naturalidad, tenía una manera de expresar y frasear muy bonita. Yo me escondía tras la cortina del Estudio 1 de TVE para escucharle. Quería aprender. Era un maestro”.
El éxito ha continuado. De hecho, “es el único español que después de 20 años fallecido ha vendido más de un millón de copias sólo en España. Ocurrió con el disco de duetos llamado 50 Aniversario en 1995”. La desgracia que cebó a la familia Ferri-Martínez les impidió saborear una vida digna de los dioses de la música de la época, pero sus tres mujeres, María Amparo, Amparo y Eva fueron millonarias en el cariño mostrado por la abuela, los tíos, los amigos, los vecinos y los fans. El 12 de septiembre de 1973 en la Plaza de Toros de Valencia se celebró un concierto homenaje en el que participaron Julio Iglesias, Mari Trini, Mocedades, Manolo Escobar, Dova, Jaime Morey, Bruno Lomas y Humo, el dúo que iba a promocionar Nino y que justamente viajaban en aquel coche que quedó destrozado.
El destino de la esposa de Nino Bravo: descubre qué fue de ella hoy en día

Cuando el legendario cantante español Nino Bravo perdió la vida en un trágico accidente automovilístico en 1973, dejó un vacío enorme en la música y en el corazón de sus fanáticos. Pero detrás de esa devastadora pérdida, se encontraba su esposa, Isabel Martínez, quien tuvo que enfrentar el dolor y buscar una forma de seguir adelante.
Después de la muerte de Nino Bravo, Isabel Martínez decidió mantener vivo el legado de su esposo y dedicarse a preservarlo. A pesar de las dificultades, ella se convirtió en una perseverante custodia de la música y el recuerdo de Nino Bravo, llevando adelante proyectos y eventos en su honor.
La viuda de Nino Bravo no solo se enfocó en mantener viva la memoria de su esposo, sino que también tuvo que lidiar con los desafíos personales que la vida le presentó. A lo largo de los años, ha enfrentado diversas circunstancias y ha demostrado una fortaleza admirable para sobreponerse a la adversidad.
En resumen, después del trágico fallecimiento de Nino Bravo, la vida de su esposa, Isabel Martínez, ha sido una muestra de coraje, determinación y amor incondicional. A través de su perseverancia, ha llevado adelante el legado de Nino Bravo y ha superado las dificultades personales que se le han presentado.
Las tres 'viudas' de Nino Bravo a los 50 años de su muerte: qué pasó con su herencia secreta

Nino Bravo, flanqueado por su hija Amparo (i.), su mujer, María Amparo (c.d.), y su hija Eva (d.). Diseño: Arte EE
Si en Estados Unidos apodaron a Frank Sinatra como La voz, nosotros tuvimos nuestra versión made in Spain en la figura de Nino Bravo, fallecido el 16 de abril de 1973. Hoy se cumple el 50º aniversario de su despedida final. Tenía 28 años. Estuvo un plis de ingresar en el famoso Club de los 27. En aquel momento el artista valenciano había subido todos los peldaños hasta alcanzar un éxito sin precedentes en tan poco tiempo porque en sus últimos cuatro años de vida se había convertido en uno de los cantantes mejor pagados de España.
“Podríamos decir que estaba entre los tres primeros junto a Raphael y Julio Iglesias, ya que por actuación cobraba entre 100.000 y 150.000 pesetas, que no estaba nada mal para la época. Hacía un promedio de entre 80 a 100 galas en la temporada veraniega que se extendía de mayo a septiembre”, afirma Darío Ledesma, el único biógrafo oficial que recientemente publicó el libro Nino Bravo: voz y corazón (Editorial Milenio). Todo se truncó cuando el coche que nunca debió conducir –lo tenía que haber hecho su cuñado y mano derecha, Manu Martínez, que se quedó en Valencia haciendo varias gestiones– se salió de la carrera en una curva del municipio de Villarrubio (Cuenca), dio tres vueltas de campana. Falleció de camino a un hospital madrileño. Los otros tres ocupantes sobrevivieron.
