Renace el Amor - La Emotiva Boda de la Viuda de Nino Bravo

La historia de amor que terminó antes de tiempo

Luis Miguel y Amparo se conocieron en una discoteca de Valencia que se llamaba Victor's. Fue un "flechazo", según contaba su hija Eva en una entrevista del pasado mes de enero. "Él lo dejó todo para estar con ella e intentaron casarse en secreto", explicaba.

El 20 de abril de 1971 se casan Nino Bravo y María Amparo Martínez Gil, familiar del abogado y consultor Miguel Mira Juan. Su intención era ocultarse de la prensa a toda costa. Habían sido testigos de cómo los periodistas ocuparon más espacio que los invitados en la boda de Julio Iglesias e Isabel Preysler, que tuvo lugar en enero de ese mismo año.

Dieron información falsa a la prensa para intentar evitar que se agolpara a las puertas de la iglesia. El compromiso era tal, que Nino Bravo estaba intentando a toda costa que no le pillaran los fotógrafos, poniendo incluso en riesgo su vida: "Mi padre, de hecho, saltó de un tejado a otro para salir por el patio de un vecino. Una cosa así un poco de película", contaba su hija.

Sin embargo, finalmente un periodista se enteró y para evitar dar exclusivas, simplemente el cantante hizo llegar las fotografías de su enlace en la Iglesia Castrense de Santo Domingo (Valencia) a la prensa.

Las tres 'viudas' de Nino Bravo a los 50 años de su muerte: qué pasó con su herencia secreta

Nino Bravo, flanqueado por su hija Amparo (i.), su mujer, María Amparo (c.d.), y su hija Eva (d.).

Nino Bravo, flanqueado por su hija Amparo (i.), su mujer, María Amparo (c.d.), y su hija Eva (d.). Diseño: Arte EE

Si en Estados Unidos apodaron a Frank Sinatra como La voz, nosotros tuvimos nuestra versión made in Spain en la figura de Nino Bravo, fallecido el 16 de abril de 1973. Hoy se cumple el 50º aniversario de su despedida final. Tenía 28 años. Estuvo un plis de ingresar en el famoso Club de los 27. En aquel momento el artista valenciano había subido todos los peldaños hasta alcanzar un éxito sin precedentes en tan poco tiempo porque en sus últimos cuatro años de vida se había convertido en uno de los cantantes mejor pagados de España.

“Podríamos decir que estaba entre los tres primeros junto a Raphael y Julio Iglesias, ya que por actuación cobraba entre 100.000 y 150.000 pesetas, que no estaba nada mal para la época. Hacía un promedio de entre 80 a 100 galas en la temporada veraniega que se extendía de mayo a septiembre”, afirma Darío Ledesma, el único biógrafo oficial que recientemente publicó el libro Nino Bravo: voz y corazón (Editorial Milenio). Todo se truncó cuando el coche que nunca debió conducir –lo tenía que haber hecho su cuñado y mano derecha, Manu Martínez, que se quedó en Valencia haciendo varias gestiones– se salió de la carrera en una curva del municipio de Villarrubio (Cuenca), dio tres vueltas de campana. Falleció de camino a un hospital madrileño. Los otros tres ocupantes sobrevivieron.

Vivir, un himno a la vida tras la muerte de Nino

Hablar sobre aquel “tremendo himno a la vida”, como lo define Juesas, poco antes del momento de su muerte es algo que marcó para siempre al Juesas, que, junto a Romero y Ciaurriz, sí salieron del accidente con vida. En el documental explican por qué fue tan importante sacar adelante aquel tema de forma póstuma, una canción de la que Nino solo había escrito el estribillo, pero acabaría tomando forma, tras su muerte, con los arreglos de uno de sus cómplices más cercanos, Juan Carlos Calderón. “Esta canción te inyecta tanta vitalidad que está claro que esto tiene que ser estimulo para muchísima gente. Eso algo muy grande”, cuenta Juesas.

Hecho de retales y de canciones que lograron conservarse con mucho esmero, a finales de 1973, pocos meses después de su muerte se publicó … y volumen 5 (1973), el disco póstumo de Nino Bravo. Un trabajo en el que se incluyen éxitos como América, América y Laura y Mona Lisa, versiones de los temas de Frank Sinatra y Nat King Cole.

Para ese mismo disco, Nino también había estado trabajando en una idea para versionar el Himno al amor de Edith Piaf. Algo de lo que también hablaron en aquel último viaje en coche. En Nino Bravo, vivir (2023), Pepe Juesas cuenta que el músico se puso a tararear la melodía de aquella canción. Nadie sabrá jamás qué podía haber hecho con ella, porque no llegó a materializarse de ninguna manera, pero algunos de los miembros de su grupo que sí llegaron a escucharla, cuentan que su particular himno al amor era “arrollador”. Un adjetivo que persiste para recordar toda su obra. Nos queda, desde luego, su himno a la vida, Vivir.

La romántica pedida de mano de Nino Bravo

Nino Bravo conoció a María Amparo Martínez Gil, Mari, en una discoteca, donde se la presentó el periodista Guillermo Ortigueira. Allí empezó todo. Su música era todo un canto al amor y al romanticismo y su pedida de mano no podía ser menos. En la funda del single de "Te quiero, te quiero", un enamorado Nino Bravo le pidió a su novia que se casara con él. "Para Marie, mi único y verdadero amor con propuesta de matrimonio, ¿sí o no?", escribió el artista, como se puede ver en el documental Nino Bravo: Vivir. Detrás, María Amparo le respondió que sí.

Nino Bravo junto a su mujer, María Amparo Martínez, y su hija

Así fueron sus últimas horas

Pero sus sueños se quedaron en la carretera, exactamente en el kilómetro 95 de la Nacional III. "El cantante Nino Bravo falleció ayer en accidente de automóvil en la carretera de Valencia, Madrid. Se produjo el accidente en la provincia de Cuenca, en el término de Villa Rubio. Nino Bravo estaba casado y su esposa había dado a luz una hija en enero del pasado año y esperaba otro para finales de este", contaba Radio Nacional.

Nino Bravo: 50 aniversario de su muerte

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