Su mujer estaba embarazada cuando ocurrió el accidente
Nino Bravo era, ante todo, una persona muy familiar. La llegada al mundo de su primera hija, Amparo, le hizo una enorme ilusión, como se puede ver en imágenes de la época. "Esta actuación", decía, con el bebé en brazos, sobre la experiencia de ser padre, "es la primera vez que la hago y siempre que se actúa por primera vez, se sienten unos nervios extraños. Luego, en el segundo o el tercero… Este es el primero de la docena. En el último ya estaré tranquilo".
"Sinceramente yo a mi hija no la encuentro todavía. A mí me han dicho que esta es mi hija y estoy tratando de creerme que es así, pero yo la veo de todo, menos de mí", bromeaba, antes de decir que le dedicaría la canción "Como todos". Miraba a la niña con verdadera adoración, un gesto ante el que su hija ahora, más de 50 años después, no puede contener la emoción. "Le veo cómo habla y cómo mira y me reconozco yo también… y a mi hijo, porque mi hijo ha sacado los ojos muy parecidos a él, los ojos Ferri", asegura Amparo.
El artista no pudo conocer a su segunda hija. Su mujer estaba embarazada en el momento del accidente en el que Nino Bravo perdió la vida y, siete meses después de la tragedia, nació la pequeña Eva. De alguna forma, Nino Bravo siempre ha estado a su lado. "Vivimos con él. Siempre está presente. Es un padre que no lo hemos tenido físicamente, pero siempre nos acompaña. El día a día nuestro siempre ha sido con él", dice Eva Ferri en la actualidad. Como asegura Amparo, "tenemos la fortuna de que él sigue vivo, de que Nino Bravo sigue vivo".
La romántica pedida de mano de Nino Bravo
Nino Bravo conoció a María Amparo Martínez Gil, Mari, en una discoteca, donde se la presentó el periodista Guillermo Ortigueira. Allí empezó todo. Su música era todo un canto al amor y al romanticismo y su pedida de mano no podía ser menos. En la funda del single de "Te quiero, te quiero", un enamorado Nino Bravo le pidió a su novia que se casara con él. "Para Marie, mi único y verdadero amor con propuesta de matrimonio, ¿sí o no?", escribió el artista, como se puede ver en el documental Nino Bravo: Vivir. Detrás, María Amparo le respondió que sí.
Su único y verdadero amor
Para Marie, que se había criado hasta los 19 años en Tánger, volver a Valencia le trajo su gran amor. Se quedó hipnotizada cuando escuchó a Nino cantar Como todos y cuando fue con sus amigas a la discoteca Victor's le preguntó al disyóquey si conocía al artista. Le comentó que venía casi todos los fines de semana. Un día se la presentó y ambos quedaron atrapados por las flechas de Cupido a finales de 1969. En junio de 1970 salió al mercado Te quiero, te quiero, que se convirtió en una bonita anécdota, tal y como explica Darío Ledesma: “Nada más tener el sencillo en sus manos se lo dedicó a aquella joven con un ‘Para Marie, mi único y verdadero amor con propuesta de matrimonio, ¿sí o no?”. Se casaron el 20 de abril de 1971.

Nino Bravo y María Amparo Martínez, en su boda el 20 de abril de 1971.
En vida, Nino siempre fue un hombre tremendamente discreto. Sólo quería que la prensa hablar de su profesión y dejara de lado su faceta íntima. Sin embargo, el fenómeno fan era exigente y los periodistas siempre querían algo a cambio. Por eso el enlace no pudo ser secreto porque en cuanto se enteró el periodista Guillermo Ortigueira cogió tal cabreo que se lo comentó al director de una de las revistas más populares de la época, Mundo Joven, para que enviara a dos corresponsales. Guillermo no entendía que el cantante hubiera visto en él antes al periodista que al amigo. Tal fue el desmadre, que cuando el cantante regresaba de su despedida de solteros intentó despistar a la prensa, llegando incluso a salir de su piso por los balcones del patio trasero de su edificio. Pero no consiguió desembarazarse de los medios.
