¿Qué ha hecho la esposa de Nino Bravo después de su partida? Descubriendo su vida actual
Nino Bravo fue uno de los cantantes más famosos de España en la década de 1970, conocido por sus populares baladas. Sin embargo, su vida fue truncada trágicamente en 1973 debido a un accidente automovilístico. Desde entonces, se ha mantenido el interés en lo que ha sucedido con su esposa, Amparo Martínez, después de la partida de Nino Bravo.
Amparo Martínez se ha mantenido relativamente alejada de los medios de comunicación después de la muerte de su esposo. Sin embargo, ha continuado llevando una vida discreta y ha centrado su energía en mantener viva la memoria de Nino Bravo. Ha estado involucrada activamente en proyectos relacionados con la música de su difunto esposo, como el lanzamiento de álbumes recopilatorios y la organización de conciertos tributo.
Además, Amparo Martínez ha sido una defensora de los derechos de los artistas y ha trabajado en estrecha colaboración con fundaciones y organizaciones dedicadas a preservar el legado de Nino Bravo. A través de su participación, ha logrado mantener viva la música y el espíritu de su esposo, y ha honrado su memoria de una manera significativa.
Vivir, un himno a la vida tras la muerte de Nino
Hablar sobre aquel “tremendo himno a la vida”, como lo define Juesas, poco antes del momento de su muerte es algo que marcó para siempre al Juesas, que, junto a Romero y Ciaurriz, sí salieron del accidente con vida. En el documental explican por qué fue tan importante sacar adelante aquel tema de forma póstuma, una canción de la que Nino solo había escrito el estribillo, pero acabaría tomando forma, tras su muerte, con los arreglos de uno de sus cómplices más cercanos, Juan Carlos Calderón. “Esta canción te inyecta tanta vitalidad que está claro que esto tiene que ser estimulo para muchísima gente. Eso algo muy grande”, cuenta Juesas.
Hecho de retales y de canciones que lograron conservarse con mucho esmero, a finales de 1973, pocos meses después de su muerte se publicó … y volumen 5 (1973), el disco póstumo de Nino Bravo. Un trabajo en el que se incluyen éxitos como América, América y Laura y Mona Lisa, versiones de los temas de Frank Sinatra y Nat King Cole.
Para ese mismo disco, Nino también había estado trabajando en una idea para versionar el Himno al amor de Edith Piaf. Algo de lo que también hablaron en aquel último viaje en coche. En Nino Bravo, vivir (2023), Pepe Juesas cuenta que el músico se puso a tararear la melodía de aquella canción. Nadie sabrá jamás qué podía haber hecho con ella, porque no llegó a materializarse de ninguna manera, pero algunos de los miembros de su grupo que sí llegaron a escucharla, cuentan que su particular himno al amor era “arrollador”. Un adjetivo que persiste para recordar toda su obra. Nos queda, desde luego, su himno a la vida, Vivir.
Su mujer estaba embarazada cuando ocurrió el accidente
Nino Bravo era, ante todo, una persona muy familiar. La llegada al mundo de su primera hija, Amparo, le hizo una enorme ilusión, como se puede ver en imágenes de la época. "Esta actuación", decía, con el bebé en brazos, sobre la experiencia de ser padre, "es la primera vez que la hago y siempre que se actúa por primera vez, se sienten unos nervios extraños. Luego, en el segundo o el tercero… Este es el primero de la docena. En el último ya estaré tranquilo".
"Sinceramente yo a mi hija no la encuentro todavía. A mí me han dicho que esta es mi hija y estoy tratando de creerme que es así, pero yo la veo de todo, menos de mí", bromeaba, antes de decir que le dedicaría la canción "Como todos". Miraba a la niña con verdadera adoración, un gesto ante el que su hija ahora, más de 50 años después, no puede contener la emoción. "Le veo cómo habla y cómo mira y me reconozco yo también… y a mi hijo, porque mi hijo ha sacado los ojos muy parecidos a él, los ojos Ferri", asegura Amparo.
El artista no pudo conocer a su segunda hija. Su mujer estaba embarazada en el momento del accidente en el que Nino Bravo perdió la vida y, siete meses después de la tragedia, nació la pequeña Eva. De alguna forma, Nino Bravo siempre ha estado a su lado. "Vivimos con él. Siempre está presente. Es un padre que no lo hemos tenido físicamente, pero siempre nos acompaña. El día a día nuestro siempre ha sido con él", dice Eva Ferri en la actualidad. Como asegura Amparo, "tenemos la fortuna de que él sigue vivo, de que Nino Bravo sigue vivo".
La importancia de la esposa en la carrera de Nino Bravo: su influencia y apoyo incondicional
La esposa de Nino Bravo, María del Carmen Martínez, jugó un papel fundamental en la carrera del reconocido cantante español. Su influencia y apoyo incondicional fueron determinantes para el éxito que Nino Bravo alcanzó en su trayectoria artística.
Martínez, además de ser la esposa de Nino Bravo, fue su confidente, consejera y compañera de vida. Su apoyo emocional y profesional fue vital en momentos clave de la carrera del cantante. María del Carmen siempre estuvo presente, brindando su respaldo y motivando a Nino Bravo a seguir adelante en los momentos difíciles.
Además del apoyo emocional, Martínez desempeñó un papel importante en la toma de decisiones profesionales de Nino Bravo. Como su representante, se encargó de negociar contratos, gestionar su imagen pública y velar por los intereses del cantante. Su presencia activa en la vida profesional de Nino Bravo fue clave para que este pudiera concentrarse en su música y alcanzar el éxito que lo caracterizó.
Influencia en la dirección artística
Otro aspecto destacado es la influencia de la esposa de Nino Bravo en la dirección artística de su carrera. María del Carmen Martínez, con su conocimiento y visión, supo guiar al cantante en la elección de canciones, estilos y colaboraciones. Gracias a su buen criterio y su apoyo, Nino Bravo pudo explorar diferentes géneros musicales y evolucionar artísticamente, lo que definitivamente contribuyó a su éxito y trascendencia en la industria musical.
En resumen, la esposa de Nino Bravo, María del Carmen Martínez, fue un pilar fundamental en la carrera del cantante. Su influencia, apoyo incondicional y participación activa en la toma de decisiones profesionales y artísticas fueron clave para el éxito y la trascendencia de Nino Bravo en la industria musical.
De la nada al éxito

Nino Bravo, en una imagen de archivo de la revista 'Mundo Joven'.
Atrás quedaban el grupo que creó en 1961, Los Hispánicos, y su pertenencia a Los Superson en 1963. Aunque parezca increíble, a punto estuvo de no proseguir con su carrera musical porque mientras hacía el servicio militar en Cartagena sufrió tal bajón de autoestima que escribió a su íntimo amigo Vicente López (bajista de Los Hispánicos) para decirle que como no iba a alcanzar la misma tesitura que Domenico Modugno era mejor dejarlo. Ipso facto, Vicente llamó a Miguel Siurán, uno de los locutores valencianos más conocidos por su espacio en Radio Popular, que le inscribió en el I Festival de Cantantes Noveles del Ayuntamiento de Vall d’Uxó. El comunicador también se encargó de crear su nombre artístico.
Fichó por Fonogram, Manuel Alejandro le compuso Es el viento y Como todos, los dos primeros temas de Nino Bravo y después contrataron a Armenteros-Herrero, que idearon Un beso y una flor, Libre y América, América. Con este último tema le gustaba despedirse al cantante en cada concierto que hacía al otro lado del Atlántico. Tampoco hay que olvidar la música de Augusto Algueró para su inolvidable Noelia, inspirada en la relación extramatrimonial que mantuvo con Noelia Alfonso, Miss España 1969 y Miss Europa 1970. El letrista fue el egregio Rafael de León.
