La intimidad de la relación entre Nino Bravo y su esposa: detalles poco conocidos
La relación entre Nino Bravo, el famoso cantante español, y su esposa fue siempre un tema muy privado para ambos. Sin embargo, existen algunos detalles poco conocidos sobre su intimidad que vale la pena explorar. A lo largo de su matrimonio, Nino Bravo y su esposa se destacaron por mantener una conexión muy fuerte y una profunda admiración mutua.
Una de las características más notables de su relación fue la gran complicidad que existía entre ellos. Nino Bravo confiaba plenamente en su esposa y ella siempre estuvo a su lado, apoyándolo en cada paso de su carrera musical. Juntos, enfrentaron los desafíos del mundo del espectáculo, manteniéndose unidos y fortaleciendo su amor a lo largo de los años.
Además, se sabe que Nino Bravo y su esposa disfrutaban mucho de pasar tiempo juntos, ya sea en la intimidad de su hogar o durante sus viajes. Esta pareja compartía aficiones como la música, el cine y la lectura, lo que contribuía a fortalecer aún más su vínculo. Aunque no se conocen muchos detalles sobre su vida privada, se sabe que valoraban la privacidad y se enfocaban en mantener su relación en un espacio íntimo y protegido.
Detalles poco conocidos sobre su relación
Su único y verdadero amor
Para Marie, que se había criado hasta los 19 años en Tánger, volver a Valencia le trajo su gran amor. Se quedó hipnotizada cuando escuchó a Nino cantar Como todos y cuando fue con sus amigas a la discoteca Victor's le preguntó al disyóquey si conocía al artista. Le comentó que venía casi todos los fines de semana. Un día se la presentó y ambos quedaron atrapados por las flechas de Cupido a finales de 1969. En junio de 1970 salió al mercado Te quiero, te quiero, que se convirtió en una bonita anécdota, tal y como explica Darío Ledesma: “Nada más tener el sencillo en sus manos se lo dedicó a aquella joven con un ‘Para Marie, mi único y verdadero amor con propuesta de matrimonio, ¿sí o no?”. Se casaron el 20 de abril de 1971.

Nino Bravo y María Amparo Martínez, en su boda el 20 de abril de 1971.
En vida, Nino siempre fue un hombre tremendamente discreto. Sólo quería que la prensa hablar de su profesión y dejara de lado su faceta íntima. Sin embargo, el fenómeno fan era exigente y los periodistas siempre querían algo a cambio. Por eso el enlace no pudo ser secreto porque en cuanto se enteró el periodista Guillermo Ortigueira cogió tal cabreo que se lo comentó al director de una de las revistas más populares de la época, Mundo Joven, para que enviara a dos corresponsales. Guillermo no entendía que el cantante hubiera visto en él antes al periodista que al amigo. Tal fue el desmadre, que cuando el cantante regresaba de su despedida de solteros intentó despistar a la prensa, llegando incluso a salir de su piso por los balcones del patio trasero de su edificio. Pero no consiguió desembarazarse de los medios.
¿Se produjo alguna imprudencia? ¿Hubo temeridad?
El siniestro se produjo a las 10 de la mañana, tres horas después de comenzar el viaje. El cantante llevaba el coche y la prensa de la época publicó que no era muy buen conductor. También que la carretera no estaba en condiciones óptimas. Lo que ocurrió, al parecer, fue un capricho aciago de destino: Nino Bravo estaba dando la vuelta a una casete mientras hablaba con uno de sus acompañantes, el coche se desvió de su trayectoria y él pegó un volantazo que hizo zozobrar el vehículo, que terminó volcado. El cantante es el que está en peor estado.
A todos los trasladan en vehículos particulares al hospital llamado Santa Emilia de Tarancón. Las monjas intentan sanar las heridas, pero necesitan otro tipo de ayuda y se les lleva a Madrid, recorriendo 80 kilómetros de lucha contra la muerte.
The Beatles y Serrat sonaron en su último viaje
La historia la cuentan el propio Juesas y Romero en Nino Bravo, Vivir (2023), el nuevo documental producido por el programa Imprescindibles con el que se rinde tributo a uno de los artistas más importantes de la historia musical española, que se estrena coincidiendo con el 50 aniversario de su fallecimiento. En él, los dos músicos relatan aquel las horas previas al fatídico accidente de tráfico en el que Nino Bravo perdió la vida. Un viaje, entre Valencia y Madrid, muy diferente al que puede hacerse hoy día, mucho más largo y cuyo trayecto se hacía por viejas carreteras secundarias.
Habían salido muy temprano, a las 7 de la mañana ya estaban en marcha. Con Nino al volante, los cuatro dejaron pasar las horas con lo que más les apasionaba: la música. Los Beatles, Serrat… sonaban a todo volumen en el reproductor de casettes del coche. También hablaron de la producción del disco que tenían entre manos. Poco antes del accidente, me llamó a casa y me dijo que había compuesto unas notas”, cuenta Juesas. Nino se refería a la canción Vivir, que tuvo que terminar de arreglarse en estudio, de forma póstuma. Inicialmente, la letra de aquel tema decía “Mary”, en vez de “vivir”, en referencia a su mujer, a quién quiso dedicar la canción.
