"Matrimonio Radiante - Mari Mar Blanco y su Día Especial"

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La ha emplazado a ello en su réplica en la Cámara Alta a una interpelación de la senadora sobre el contenido del acuerdo de investidura del Gobierno con EH Bildu con respecto a la política penitenciaria de los presos de la banda terrorista ETA.

Tras una dura intervención de Blanco sobre los traslados de presos etarras y los acuerdos con EH Bildu, en la que ha pedido la dimisión de Marlaska por su gestión penitenciaria, el titular de Interior ha querido rebajar el tono y ha dicho a la representante de PP que confiaba en que esta fuera la última vez que ambos confrontaran en este asunto. "Le tenemos todos un respeto absoluto a su historia, a la dignidad que usted y su familia representan. Yo también tengo un pasado. Jamás una víctima se atrevería a insultar a otro víctima", ha enfatizado el ministro.

Marlaska ha concluido recordando que "hay muchos debates para continuar recuperando la memoria de las víctimas y honrarlas. Señora Blanco por ese respeto que tenemos a la historia de su familia, no desprecie esa dignidad".

Blanco, por su parte, ha insistido en el "absoluto fracaso" de la gestión del ministro, en la "connivencia" de este con los presos de ETA y en su política de "acercar presos por votos".

"Usted podría haber pasado a la historia como el juez que más hizo en la lucha contra el terrorismo, pero desgraciadamente ha elegido pasar a la historia como el Ministro que puso alfombra roja a los presos"; sin la más mínima exigencia de colaborar con la justicia para resolver los más de 300 crímenes de ETA sin sentencia judicial, señaló.

Durante el debate de la interpelación la bancada del PP ha abucheado al ministro y ha coreado "dimisión, dimisión" durante un buen rato.

El zulo de Ortega Lara, a 24 minutos de casa

La sensación que reinaba en su casa era que todo se iba a arreglar", recuerda Jaime

En la casa de Miguel no se perdía la esperanza. “Todo se solucionará”, era el consuelo que repetían. ETA no podría ignorar aquel clamor jamás antes visto en Euskadi. Lo hizo. Sus amigos, los de la banda, no dejaron sola a la familia. “Estuvimos en su casa desde el primer día, de jueves a domingo. Entrábamos a primera hora y nos íbamos de noche. Recuerdo bien esos momentos, segundo a segundo. La sensación que reinaba en esa casa era que todo se iba a arreglar”, recuerda Jaime. Ni siquiera cuando el cuerpo fue localizado agonizante en un descampado de Lasarte se perdió la esperanza. El resquicio de que Miguel sobreviviría se mantuvo hasta el final, incluso en el viaje que la familia emprendió a toda prisa camino del hospital.

Las 48 horas en las que Miguel Ángel Blanco derrotó a ETA

Las 48 horas en las que Miguel Ángel Blanco derrotó a ETA

El tiempo lo difumina todo, incluso la memoria. En el peor de los casos la borra para siempre. Ni siquiera los episodios más duros, los más traumáticos o los que llegan a poner en pie a una sociedad se libran de su erosión. No hace falta acumular muchos años para notar su desgaste, basta con 25. Este domingo se cumplen cinco lustros desde que Euskadi despertó, España le secundó y todo el país dijo basta a ETA y su entorno. El secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco sólo fue la gota de un vaso que colmó de rabia, indignación y miedo acumulado. Quienes nacieron en el XX no lo olvidan. Recuerdan dónde estaban, qué sintieron, qué hicieron. Los más jóvenes, los nacidos en este milenio, en el mejor de los casos son capaces de dibujar un escueto relato de lo sucedido. Sólo de oídas. Poco más. La mayoría, ni eso. Miguel Angel Blanco y los tres días de julio de 1997 que cambiaron para siempre a la sociedad son una laguna generacional más.

Es difícil olvidar esos días que se insertan entre los más convulsos vividos en democracia. La mirada atrás a aquella cuenta atrás mortal de 48 horas en las que el país estuvo en vilo muestran cómo España, su sociedad, ha cambiado. También lo ha hecho de modo profundo su relación con lo que significó y fue ETA y su entorno. En estos 25 años transcurridos el mayor logro ha sido, sin duda, la derrota de la banda terrorista que certificó su desarme en 2018. Su rastro, en cambio, sigue vivo en forma de cientos de crímenes aún por resolver, condenas por explicitar por quienes un día le alentaron y aplaudieron y exigencias democráticas que han pasado de ser inexcusables a moldeables.

Fue precisamente la negativa del Gobierno a negociar con ETA y su mundo el que se mantuvo firme pese al ultimátum dado por la banda para liberar a Miguel Ángel a cambio del acercamiento de presos. Después llegó el aislamiento político de la izquierda abertzale, la ley de partidos, su ilegalización y la exigencia a un desmarque mínimo, al menos en sus estatutos, de la violencia para volver a abrir la puerta de las instituciones y las urnas a aquel mundo que guardó silencio ante el dolor del terrorismo.

El significado del vestido de novia blanco

El vestido de novia blanco tiene varios significados simbólicos. El color blanco se asocia con la pureza, la virginidad, la inocencia y el nuevo comienzo. El vestido de novia también ha sido y es un símbolo de riqueza y estatus social.

En la actualidad, el vestido blanco de novia es una tradición que se sigue en muchas partes del mundo. Sin embargo, algunas novias optan por usar vestidos de colores diferentes, como el marfil, el champán o el rosa. Lo más común, cuando el bolsillo lo permite, es encargar un vestido de diseño personalizado. Y ahora están muy de moda los de tipo vintage.

La banda que ETA dejó muda

Miguel Ángel Blanco (sujetando las baquetas) con su grupo

Miguel Ángel Blanco (sujetando las baquetas) con su grupo "Póker"

Aquel jueves habían vuelto a llamar. Preguntaban por otro bolo, otra boda más. Hacía semanas que pensaban dejarlo, pero era un dinero fácil que a todos venía bien. El verano recién estrenado era propicio a los sí, quiero y el trabajo crecía. Manuel llamó a casa. Contestó Consuelo y nada, su hijo Miguel ya no estaba. Tras una comida breve se había ido a trabajar. Estaría en la oficina, pensó, pero no. Tampoco allí le dieron respuesta. Eran pasadas las tres de la tarde y seguía sin saber si ese fin de semana podrían aceptar el encargo. La segunda llamada a la casa de los Blanco Garrido no tardó en despejarle las dudas. Ese fin de semana no habría boda, sólo un cruel velatorio en vida y un triste funeral, el del batería del grupo: Miguel Ángel Blanco.

Lo que quizá sólo intuían era que ese 10 de julio de 1997 ETA ya había decidido asesinar a su batería. Lo cumplió la tarde del sábado 12. Miguel se llevaría sus baquetas para siempre, con ellas le despidió Mari Mar, el amor de su vida. ‘Póker’, o lo que quedaba de él, nunca más se recuperó. Tras algunos bolos más y la grabación de un disco con el que intentar levantar el rumbo, ETA había logrado otro logro más: dejarles mudos. Sin letra ni música.

La muerte cruel de Miguel se había llevado el ritmo y el buen humor. La guitarra de Manuel Álvarez ya no sonaba igual. Tampoco el bajo de Jaime Segalés, ni la voz del cantante, Víctor Alonso, que acababa de irrumpir con un repertorio pop con el que confiaban en dejar atrás los clásicos de boda. Y al recién llegado a la banda, a Fernando Carrascal, aquel asesinato le impidió profundizar en la amistad que había empezado a fraguar con el hijo del albañil gallego que un día probó fortuna en el País Vasco.

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