La llegada de los coches bomba
El 71 % de los participantes votaron a favor. Su lógica se resumía en perseguir a quienes públicamente discrepaban de los terroristas, empujándolos a que salieran del funeral de un compañero pensando que podían ser los siguientes. La primera víctima de la nueva estrategia fue Gregorio Ordóñez, teniente alcalde de San Sebastián, en enero de 1995. Después, José Javier Arizkuren Ruiz, Kantauri, entonces uno de los jefes de ETA, transmitió a varios comandos la orden de secuestrar a un concejal del Partido Popular para forzar la negociación acerca de los presos.
Con Miguel Ángel Blanco las víctimas, por fin, se humanizaron. Los mecanismos de construcción del enemigo empleados por la izquierda radical abertzale pasaban necesariamente por la deshumanización de las víctimas: los asesinados no eran personas con nombre y apellidos, sino enemigos del pueblo vasco. El proceso podía pasar por varios estadios –la animalización, la estigmatización, la exclusión moral o la violencia de persecución– hasta que, una vez consumado el asesinato, se ponía en marcha un último giro: la inversión de responsabilidad, es decir, la víctima era responsable de su propia muerte al amparo del extendido “algo habrá hecho”.
Una esquela llevó a pensar que estaba muerta
Durante el proceso de documentación de este reportaje apareció una esquela en el sitio web rememori.com. En ella se decía que una tal María del Mar Díaz González había fallecido el 17 de enero de 2011 a los 38 años. Su entierro se produciría en el cementerio de Les Pruelles, en Sitges (Barcelona).
Los datos podían apuntar a que era Marimar, la exnovia de Miguel Ángel Blanco: el nombre, los apellidos y la edad coincidían; habían pasado 14 años del asesinato del concejal de Emura y ella tendría en ese momento 38 años; la joven había muerto en un pueblo de Barcelona. Demasiadas coincidencias… que acabaron siendo sólo eso, meras coincidencias.
La chica fallecida no era la Marimar que buscábamos. Esta otra no había nacido en Ermua, sino en Vilanova i la Geltrú. Nos lo confirmaron en el propio tanatorio de Les Pruelles, donde fue incinerada.
En cambio, la María del Mar Díaz González que dejó su pueblo natal vizcaíno para buscar una nueva vida en Barcelona sigue viva, ha formado una familia, tiene una hija y es feliz en la medida de lo posible. Todo lo que Miguel Ángel Blanco no pudo tener; ambicionaba ser padre de dos hijos. Hoy Marimar tiene 44 años. Hace 20 que sufrió el golpe más duro de su vida. Pero este pasado miércoles, mientras come en un restaurante un menú de 12 euros, su marido y su hija no hacen más que sacarle sonrisas.
Con información de Marina López.
CÓMO FUE ASESINADO
Todavía hoy, 25 años después de su secuestro y posterior asesinato, nada se sabe de dónde escondieron los etarras a Miguel Ángel Blanco.
Según se ha podido saber de la investigación judicial del caso, los etarras buscaron una lonja para esconderse con Blanco durante un par de días, pero las gestiones de la persona a la que se lo pidieron no dieron resultado, por lo que encontraron un lugar alternativo todavía desconocido.
Sí se conoce, por escuchas policiales al comando Donosti, que horas antes de ser asesinado el concejal pensaba que se lo llevaban para cambiar de secuestradores, no para que lo mataran.
Tras sacarle de donde lo tuvieran escondido, metieron a Miguel Ángel, encapuchado y maniatado con un cable, en el maletero de un coche. De allí se lo llevaron a un descampado a las afueras de Lasarte, localidad cercana a San Sebastián y a unos 45 kilómetros de Eibar, donde fue secuestrado.
Según diversas informaciones, fueron Txapote y Geresta Mújica quienes le sacaron del vehículo mientras Gallasgtegi se quedaba al volante.
Tras caminar unos metros, Geresta Mújica obligó a arrodillarse a Blanco mientras Txapote se situaba tras él y le pegaba dos tiros.
Eran las 16:00 horas del 12 de julio de 1997.

Cuarenta minutos más tarde, dos senderistas que paseaban con su perro se encontraron al concejal del PP agonizando en el suelo.
Fue trasladado al hospital Nuestra Señora de Aranzazu de San Sebastián, donde ingresa a las 17:30 horas todavía vivo, sí, pero en una situación de “extrema gravedad”.
La noticia salta a los informativos de todo el país y también a Ermua, donde su alcalde, Carlos Totorika, se dirige a la multitud que aguardaba frente al Ayuntamiento noticias del concejal.
“Nos han confirmado que Miguel Ángel ha sido asesinado”, dijo. Al grito de dolor de los presentes se añadió el de ”¡Asesinos!” e ”¡Hijos de puta!”.
