Perlas para novias: una tendencia en auge
Más allá de antiguas supersticiones, las perlas marcan tendencia en el panorama nupcial actual, llenando de estilo el look de la novia: pendientes, pulseras, tocados, zapatos, vestidos… ¡Nada se les resiste! Descubre mucho más sobre este 'must have'.
Te ayudamos a encontrar los anillos y joyas para tu bodaPide información y precios de Joyería a empresas cercanasDecoran los vestidos de novia a modo de aplique, embellecen muchos peinados de boda en forma de tocado, aportan luz camufladas entre los peinados de pelo suelto e, incluso, se llevan incrustadas en los zapatos de novia. Está claro que las perlas son la joya estrella de las novias desde hace ya varias temporadas. ¡Y razones no les faltan!
Sin embargo, su camino en el ámbito nupcial no ha sido fácil, pues según una antigua tradición lucirlas el día B era augurio de mala suerte para la novia, pues representaban las lágrimas que se derramarían durante el matrimonio. Afortunadamente, las novias del siglo XXI huyen de las supersticiones y apuestan por las perlas en su boda. Así que si son tu joya favorita, descubre todo lo que necesitas saber sobre ellas para acertar el gran día. ¡Las posibilidades son muchas y de lo más variadas!
Tipos de cultivo
Antiguamente, la única posibilidad de conseguir una perla era recogiéndola del interior de una ostra mar adentro. Por este motivo se trataba de un recurso de gran calidad y escaso, por lo que su valor monetario era muy elevado, solo al alcance de la realeza, la nobleza y la clase alta. Hoy en día, su cultivo ha provocado que se puedan conseguir perlas de mucha calidad en grandes cantidades, por lo que ya no hay escasez y su precio no es tan excluyente.
Aunque cultivadas, las perlas de agua salada son piezas exclusivamente de joyería. Entre ellas se encuentran las perlas de Tahití, que tienen un color oscuro azulado, plateado, verdoso o morado; las perlas Akoya, originarias de Japón y caracterizadas por su pequeño tamaño; las perlas australianas, cuyo principal rasgo es su gran tamaño; o las perlas Mabé, que se reconocen por su forma de media perla porque tienen un lado plano.
Las perlas naturales de agua dulce no se comercializan, ya que no existe demanda. Las de cultivo, sin embargo, sí que despiertan interés, pues se trata de un producto de gran calidad a un coste asequible, caracterizado por su alto nivel de nácar y por su variedad de formas, colores y tamaños.