Guillermo del Toro y Kim Morgan: De una amistad de colegas a una boda secreta
Por Redacción enero 11, 2023 | 15:06 pm hrs
“Queremos dedicar el premio, primero que todo, a nuestras esposas, Jennifer y Kim, que nos dieron vida cuando fuimos objetos inanimados y ya nos ven en la pista de baile seguimos siendo objetos inanimados”, dijo Guillermo del Toro en compañía de Mark Gustafson, cuando recibieron el Globo de Oro a ‘Mejor Película Animada’ por Pinocho.
“¡Una gran noche con Guillermo en los Globos de Oro!”, escribió más tarde Kim Morgan en Instagram, acompañado de una fotografía de ambos juntos.
Como si hubiera salido de una película romántica, la historia de Guillermo del Toro y su ahora esposa Kim Morgan comenzó como una amistad y llegó a una boda secreta.
Vicente Ruiz 'El Soro' y Eva Rogel se casaron en secreto el 30 de septiembre de 2022 tras años de amor
Beatriz Cortázar ha contado en exclusiva cómo ha sido la boda del diestro y su gran amor desde que, él con 20 años y ella con 15, se conocieron en Las Fallas. Después de muchos obstáculos, han podido darse el 'sí, quiero' como siempre habían soñado y hemos visto la imagen en Y ahora Sonsoles.

El diestro Vicente Ruiz 'El Soro' se ha casado en secreto en Madrid. Así lo ha contado Beatriz Cortázar en exclusiva en Y ahora Sonsoles. Fue el 30 de septiembre de 2022 en Foios (Valencia) cuando se celebró el enlace y hemos podido ver la imagen.
¿Cómo se conocieron Guillermo del Toro y Kim Morgan?
La primera vez que Guillermo del Toro fue visto en público con Kim Morgan fue durante la ceremonia de los premios Oscar de 2018. En aquella ocasión el director estaba nominado al reconocimiento de ‘Mejor Dirección’ por su trabajo en la cinta La forma del agua.
Al ganar el premio Oscar, Guillermo del Toro agradeció a las personas que lo habían acompañado en su trayectoria. Entre ellas se encontraba Kim Morgan, que había sido presentada en calidad de amiga cercana del director durante la alfombra roja.
“Quiero agradecer a las personas que han venido conmigo en este camino Kim, Robert, Gary, Wayne y George”, explicó del Toro en aquella ocasión.
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Primera boda del soro



El ballet La Consagración de la Primavera, con música de Igor Stravinsky, fue estrenado un año antes de la primera gran guerra mundial. Recordamos el estreno y el posterior recorrido de aquella escena burguesa primaveral de 1913.

Papeles volando, una princesa indignada y un embajador al borde de la neurastenia, el coreógrafo explicándose a gritos, incluso un aficionado siguiendo los ataques de la percusión sobre la cabeza de un crítico; y el compositor escuchando detrás del cristal. Un día como hoy hace cien años se estrenó el ballet de La consagración de la primavera, con música de Igor Stravisnky, coreografía de Váslav Nijinsky y producción de Serguéi Diáguilev. El 28 de mayo de 1913 en Paris tuvo lugar un “espectáculo extraño, una barbarie trabajada, que el público del [Teatro] Campos Eliseos acogió sin respeto”, al menos eso dejó dicho el corresponsal de Le Figaro, llamado Henri Quittard. La crítica musical de este periódico, junto con la del buen gusto oficial parisino, cargaron las tintas contra esta obra que influyó en el jazz posterior, la música experimental y la electrónica.
Lo que se vio
Si se trata del último episodio de burguesía escandalizada por las vanguardias históricas no viene al caso cuando tres años después se fundaba Dadá en Zurich. Sin embargo, sí se ha de anotar que entre los asistentes al estreno estaban Jean Cocteau, Coco Chanel o Pablo Picasso, quien en 1913 estaba llevando a cabo su propio avance sobre el cubismo. Se esperaba un escandalazo. La crítica de Le Figaro estalló en bilis contra Nijinski: “No tiene nada que decir (…) sus composiciones cada vez van a parecer un poco más ridículas, está muy claro que no es su culpa”. La batalla estaba servida hacía tiempo, y ya se sabía que las vanguardias llegaban a cambiar a la burguesía desde dentro de la burguesía. Los resultados de esa tarea no vienen al caso hoy.
"A pesar de que, años después, Stravinsky recordaba el pollo que le habían montado en los Campos Eliseos aquella tarde de primavera, la obra comenzó a defenderse por sí sola" Nijinski, el coreógrafo, que trabajó La Consagración de la Primavera durante extenuantes jornadas, que es lo que se suele decir estas veces, dispuso unos movimientos a la altura de la música: imprevisibles, salvajes, tiernos y reales. El sentido de primitivo que la crítica ha adoptado a menudo como sinónimo de arcaico porque no se ciñe a la tradición occidental, explota en la obra en una serie de movimientos que tienen tanto de primitivo como de pasos hacia un momento primordial o divertirse casi hipnotizado en una fiesta eslava o una rave. Primitivo también como lo es comer, beber y ese tipo de cosas. Y primitivo como pueden serlo la violencia y la muerte.
La escenografía y el vestuario de Nikolai Roerich, perfectamente modernas a su modo, y las escenas de erotismo, demasiado implícitas hoy para que un vistazo rápido nos lleve al archivo social del sexo, también contribuyeron a que la platea se volviese irrespetuosa, en palabras de los representantes de la Academia. La representación, no obstante, terminó, y cuentan que incluso se oyeron tímidos aplausos al final.
