4. Equivocarse de dedo
Las alianzas de bodas se colocan siempre en el dedo anular, según marca la tradición. ¿Por qué en este dedo? Porque en la Antigüedad se creía que por él pasaba la vena amoris que iba directa al corazón, reforzando así el amor eterno. Que sea en la mano derecha o en la izquierda depende de vuestro deseo y del lugar en el que viváis. Y es que en todas las Comunidades Autónomas, excepto en Cataluña y la Comunidad Valenciana, se lleva en la mano derecha.
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6. ¿Certificados? ¿Qué es eso?
¡Muy importante! A la hora de adquirir unas alianzas de casados clásicas o unas alianzas de boda originales aseguraos de que os entregan un certificado oficial con los quilates y la calidad del oro, y otro que garantiza la autenticidad de los diamantes en caso de que uno de los modelos los incluya. Solo así podréis verificar las propiedades físicas de cada pieza.
Está claro que para lucir un impecable traje de novio a la última no vale solo con buscar en la red virtual, sino que también es necesario probárselo. Y lo mismo ocurre con las alianzas de matrimonio. Pero eso no significa que no podáis buscar en joyerías online y luego acudir a una de sus tiendas físicas para ver las piezas in situ y acabaros de decidir.

1. Apresurarse en la búsqueda
Aunque estéis muy liados organizando el enlace, lo ideal es que entre 7 y 9 meses antes del gran día empecéis a mirar anillos de boda. De este modo, podréis ir definiendo qué estilo os gusta más y, en el momento de escoger, tendréis las ideas más claras. Del mismo modo, se suele recomendar encargar las alianzas matrimoniales y su inscripción en los 2 o 3 meses previos a vuestro paso por el altar.

