El Enlace de Don Juan y María de las Mercedes - Un Encuentro de Amor y Elegancia

La verdadera relación de la reina Sofía con sus cuñadas, las infantas Pilar y Margarita y su suegra, María de las Mercedes: soledad, desprecio, celos y reconciliación

La boda (y enamoramiento) de Margot (como llaman en casa a la infanta Margarita) fue una sorpresa para su propia familia. Nadie se esperaba que la hija ciega de los condes de Barcelona pudiera aspirar a ser la protagonista del matrimonio más exitoso de los Borbones en los últimos tiempos: 50 años llevan juntos la infanta y su marido.

Tanto era el prejuicio que el padre del rey Juan Carlos tenía sobre las posibilidades maritales de su hija que al principio llegó a dudar de las intenciones de su pretendiente, un joven cardiólogo, hijo a su vez de médico, de origen plebeyo pero de buena familia y con todo el futuro por delante.

Pero mientras los demás sospechaban, los novios se confesaban su amor y hacían planes de futuro en cartas escritas en Braille (que el doctor Carlos Zurita aprendió para comunicarse con la infanta). Juntos acabaron protagonizando una boda modesta en el exilio portugués de la familia real española que unió a dos personas que se querían frente a unos testigos que se peleaban entre ellos.

Vida [ editar ]

Gonzalo de Borbón nació en Roma en la Clínica Santa Anna, a consecuencia del exilio de la familia real española por la Proclamación de la Segunda República Española. Tras la renuncia a los derechos dinásticos de su tío, Alfonso de Borbón y Battenberg, el padre de Gonzalo, Jaime de Borbón, también renunció al trono por decisión de Alfonso XIII, cediendo los derechos sucesorios en favor del tercer varón de Alfonso XIII, Juan de Borbón, abuelo del actual Rey de España, Felipe VI.

En 1954 regresó a España acompañado por su hermano mayor y con el permiso del dictador Francisco Franco. La mayor parte de su juventud, vivió con su hermano Alfonso en Madrid. Gonzalo también residió en Bilbao, donde estudió Ciencias Físicas en la Universidad de Deusto. En 1972, su hermano se casó con Carmen Martínez-Bordiú, nieta del dictador Francisco Franco, entrando, también Gonzalo, en el círculo de confianza del franquismo.

En cuanto a sus actividades profesionales, cabe destacar que don Gonzalo ocupó diversos cargos de alta dirección en el sector bancario en Nueva York, Manila y finalmente Madrid. Entre otros cargos, fue vicepresidente de la Cámara Oficial de Comercio Hispano - Italiana, presidente de la compañía Ibérica de Seguros La Providencia y de la Cámara Oficial de Comercio de España y Costa Rica. Asimismo, fue Presidente de Honor de Picadilly, la primera boîte en Madrid con música en directo.

En 1969, actuó como testigo de aceptación en la Coronación de su primo Juan Carlos I como Rey de España. En el año 1975 falleció su padre, el infante Jaime de Borbón, en San Galo (Suiza) y su abuelo materno, el vizconde Roger de Dampierre, en Chaumont-sur-Tharonne. Ese mismo año también coincidió con la muerte del dictador Francisco Franco, en Madrid. En 1982 falleció su abuela materna, Vittoria Ruspoli de Poggio Suasa.

Cómo fue la boda de la infanta Margarita y Carlos Zurita

La boda sin grandes pretensiones de la infanta comenzó con una recepción el día anterior en el jardín de Villa Giralda para todos aquellos que demostraran que eran españoles. La anécdota de la jornada se produjo cuando la infanta le pidió un acordeón a uno de los tres tunos que habían acudido a rondarla y tocó para todos ante el pasmo del público.

Las expectativas de los que deseaban gossip royal mejoraron al día siguiente cuando se acercaron a la pequeña iglesia donde tuvo lugar la ceremonia. Entre los invitados había nombres ilustres y mucho monarca exiliado como era el caso del rey Humberto II de Italia (conocido como «el rey de mayo» porque sólo reinó 33 días) y su hermana Juana, la última zarina de Bulgaria.

Vídeo. Los momentos inolvidables de la vida de la reina Sofía

También acudieron la condesa de París, los duques de Braganza, el infante don Alfonso y el presidente de Portugal, Américo Thomas, que tuvo además el privilegio de sentarse con los novios en el banquete (un placer que le fue vetado a don Juan Carlos).

Por lo demás la boda fue sencilla y a pesar del ruido que generó la discordia a su alrededor, la protagonista absoluta fue la novia que se casó vestida con un diseño blanquísimo realizado en crepe de seda diseñado por Linka Babesca y absolutamente ninguna joya familiar.

La infanta Margarita no quiso adornarse el día de su boda con los símbolos de la realeza a la que había renunciado felizmente al casarse con un plebeyo y tras los arreglos de velo que le hizo su padre y los abrazos del banquete partió con su esposo a América, donde comenzaría su nueva vida.

Quiénes se pelearon en la boda de la infanta Margarita y Carlos Zurita

Carlos Zurita y Margarita de Borbón y Borbón se casaron el 12 de octubre de 1972 en Estoril en una ceremonia discreta en presupuesto, pero rica en anecdotario. Para empezar, hubo desacuerdos sobre quién debía figurar y quién no en la escueta lista de 200 invitados.

El enfrentamiento de don Juan vivía con Franco y con su propio hijo, el entonces príncipe Juan Carlos, se encontraba en uno de sus momentos álgidos. Por pura torpeza o desconocimiento de las complejas relaciones que manejaba la familia de su futura esposa con quien gobernaba en España, Carlos Zurita cometió la torpeza de invitar a uno de sus amigos a su boda. Y se lió.

El invitado de la discordia era ni más ni menos que Carlos Martínez Bordiú, marqués de Villaverde, marido de Carmen Franco y apodado el «yernísimo» por su cercanía con su suegro, Franco. Cuando don Juan se enteró de esta invitación obligó a Carlos Zurita a rectificar y «desinvitar» al marqués para su vergüenza.

Al otro personaje disruptivo del enlace, don Juan Carlos de Borbón, obviamente, no había forma de «desinvitarle» de la boda de su propia hermana pequeña, por lo que acudió puntual a la cita en Estoril junto a su esposa doña Sofía, sus hijas las i nfantas Elena y Cristina y el futuro príncipe de Asturias, Felipe.

De hecho, la infanta Elena sería la encargada de llevar las arras hasta el altar el día de la boda y, de paso, de abrir la puerta a las personalidades que acudían a Villa Giralda a presentar sus respetos al conde de Barcelona con motivo de la boda de su hija.

El anuncio del compromiso, en enero de ese mismo año, había pillado a los entonces príncipes de España de viaje por Japón, pero nadie podía impedir que acudieran en octubre a la ceremonia en la pequeña iglesia de San Antonio en Estoril, ni siquiera el hecho de que por aquella época don Juan y su hijo pelearan a menudo.

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