La muerte de Franco, la ruptura de la familia
No fue hasta la muerte del Caudillo cuando los esfuerzos de Carmen Polo comenzaron a desintegrarse. Poco a poco vio cómo su familia comenzó a romperse. De hecho, criticó muy duramente la obra póstuma del primo de su esposo, Francisco Franco Salgado-Araújo, porque consideró que sus palabras alteraban grandes aspectos de la personalidad del dictador.

Sin embargo, y a pesar de que las cosas cambiaron para la familia, Carmen Polo pudo disponer de un gran patrimonio inmobiliario y económico que había atesorado durante la dictadura franquista. De hecho, el rey Juan Carlos I le concedió por real decreto, el pazo de Meirás.
Carmen Franco apenas se ocupó de sus hijos: viajaba constantemente con su marido

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Carmen Franco, la única hija del general Francisco Franco y Carmen Polo, fue una gran desconocida para los españoles. Quienes la trataron en la cercanía –tenía pocas aunque sólidas amistades- reconocieron siempre sus virtudes más señaladas: sencillez, simpatía, sentido del deber y responsabilidad… Rara vez concedió entrevistas periodísticas y, si lo hizo, fue ya muerto su padre, el Jefe del Estado. Se limitaba a cruzar algunas frases, breves diálogos con algún reportero que se le acercara. Tuve ocasión de hacerlo alguna vez, me atendió con afabilidad, aunque insisto en que solo durante apenas cinco minutos. Por ejemplo, cuando me dijo que su padre tenía escritas muchas notas, pero no estaban ordenadas, por lo cual no podrían ser consideradas como memorias. Se habló de una millonaria oferta del editor Lara, de Planeta a la familia Franco, que estaba dispuesta a considerarla, y hasta se dijo que el periodista del Régimen Emilio Romero podría ser quien se ocupara de seleccionar todo el material y darle forma literaria e histórica. No sucedió tal cosa. Los papeles existen, guardados a buen recaudo por Carmen. Quien en otro aspecto, cuando todos los años acudía a atender su puesto en el Rastrillo Nuevo Futuro atendía a cuantos se acercaban a ella, y siempre sonriendo, lo mismo que las tardes que iba a los toros a la plaza de las Ventas acompañada de su primogénita. Esa sonrisa tan parecida a la de su madre. En vida del General se extendió el estúpido rumor de que no era hija suya, lo que constituía amén de injuria una soberana idiotez.
El papel indispensable de Carmen Polo
La viuda de Francisco Franco falleció el 6 de febrero del año 1988. Después de haber estado casi doce años apartada de la vida pública, Carmen Polo falleció mientras dormía, a los ochenta y siete años de edad a causa de una bronconeumonía. Fue enterrada en un panteón del cementerio de Mingorrubio, en El Pardo. Lugar en el que, posteriormente, fueron llevados los restos de su esposo después de ser exhumado del Valle de los Caídos.
Durante su matrimonio, Polo demostró ser una mujer con temperamento que siempre luchó por mantener a la familia unida. Mandó sobre su hija, sus nietos e incluso sobre su esposo. Lo que es evidente es que su figura pasará a la historia, ya sea para bien o para mal, por haber sido una de las personas más influyentes de la dictadura de Franco.

De hecho, una de sus intervenciones clave tuvieron que ver con el nombramiento de Juan Carlos I como heredero al trono. Fue ella, quien en el año 1969, dio el visto bueno, tal y como recoge el autor en su obra. También tuvo mucho que ver en la elección de un nuevo presidente del Consejo de Ministros. Fue tras el asesinato de Carrero Blanco cuando Carmen Polo consiguió convencer a su marido para que Carlos Arias Navarro ocupara aquel puesto.
