"La Boda Real de Infanta Elena y Jaime de Marichalar"

Elena Borbón y Jaime Marichalar: el cese que terminó en divorcio

Elena de Borbón y Jaime de Marichalar, en una imagen del año 2007

La infanta Elena no se inventó lo del “cese de la convivencia conyugal”, término que acuñó la Zarzuela para, el 13 de noviembre de 2007, camuflar la separación de los entonces duques de Lugo, pero pasados 15 años, la expresión se ha convertido en un clásico. El eufemismo para moderar el impacto de la primera ruptura matrimonial en la familia real hizo fortuna y en estos años han sido muchas las separaciones que, como las de Elena de Borbón y Jaime de Marichalar, empiezan con un “cese de la convivencia conyugal” e, inevitablemente, acaban en divorcio.

La reciente separación de la infanta Cristina e Iñaki Urdangarin, ahora pendientes de ultimar los detalles de su divorcio, también se anunció como “interrupción de la relación matrimonial”. En el caso de Elena la razón de su separación fue la incompatibilidad de caracteres; en el caso de Cristina, la infidelidad de Urdangarin.

Se cumplen 26 años de la boda de la infanta Elena y Jaime de Marichalar

La infanta Elena entraba en la catedral de Sevilla del brazo de su padre, el rey Juan Carlos I, luciendo un espectacular y acertado vestido de Petro Valverde. Un diseño de corte princesa con escote cuadrado, manga al codo, decorado con bordados e hilo de seda que lució junto a un velo de tul de cuatro metros. Junto al vestido, la infanta lució una joya muy especial, una tiara de inspiración helénica que su suegra le había regalado con motivo del compromiso.

Una de las anécdotas de la boda fue que el rey Juan Carlos I tuvo que llevar a su hija al altar con el brazo escayolado, pues hacía unos días que había sufrido un accidente de esquí en Candanchú. Un pequeño detalle que no opacó a los grandes protagonistas e invitados más célebres. Entre los más de 1.500 asistentes destacó la presencia del príncipe Carlos de Inglaterra, que acudió solo, y que únicamente asistió a la ceremonia religiosa.

boda infanta elena

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26 años de la boda de Marichalar y la Infanta Elena: detalles de un evento que habíamos olvidado

Hace 26 años los miembros más destacados de las familias reales europeas se daban cita en Sevilla. Aquel 18 de marzo de 1995 la infanta Elena y don Jaime de Marichalar se daban el «sí quiero» en la catedral hispalense, e iniciaban una vida en común que daría como resultado a sus dos hijos, Froilán y Victoria Federica. Esta boda fue uno de los grandes acontecimientos del año en nuestro país, pues era el primer enlace real que se celebraba en España en décadas. Lo que nadie esperaba aquel día es que tan solo doce años después los protagonistas decidirían poner fin a su relación con un histórico divorcio.

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Engaños para meter la nariz en la familia real

En 1994 se anunció el compromiso entre la infanta Elena y Jaime de Marichalar. Antes de su luna de miel en Australia, tuvieron la primera boda real en casi un siglo en España. Al principio, se sabía muy poco sobre ellos, ya que mantenían un perfil bastante bajo. Sin embargo, los problemas comenzaron a surgir después del nacimiento de sus dos hijos, Froilán y Victoria. Esto marcó un antes y un después en su relación.

Jaime de Marichalar 2023

Cuando Jaime de Marichalar sufrió un ictus, Elena ya estaba considerando la posibilidad de separarse de este banquero aficionado a la moda. Sus estilos de vida eran incompatibles. Mientras uno llevaba a cabo sus actividades diarias, el otro prefería dormir. Mientras la infanta se levantaba temprano cada mañana para llevar a Victoria y Froilán a la escuela, su esposo se iba a la cama después de pasar toda la noche en vela.

Un matrimonio que acabaría en divorcio en 2007

Un enlace histórico que acabaría con otro hecho para la historia. Y es que tras doce años de matrimonio y dos hijos en común, la infanta Elena y Jaime de Marichalar anunciaban en 2007 el «cese temporal de la convivencia», y en 2009 firmaban los papeles de divorcio.

Se trataba de la primera y, hasta el momento, única ruptura dentro de la Casa Real española. Sin embargo, esta separación no pilló por sorpresa. Y es que varios medios de comunicación llevaban tiempo hablando de un distanciamiento en la pareja a raíz de la isquemia cerebral que Marichalar sufrió en 2001, y por la que llegaron a cambiar su residencia en Madrid por Nueva York. Este problema de salud recrudeció la relación que terminaría en divorcio.

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