Chábeli Iglesias y Paulina Rubio, las ex de Ricardo Bofill Jr.
Ahora bien, sus problemas derivaban no solo de su forma de vida, sino de la presión mediática a la que estuvo expuesto desde el primer momento. Entró por la puerta grande a la prensa rosa: en 1993 se casó con Chábeli Iglesias. Fueron tres años en los que Ricardo Bofill y Julio Iglesias fueron familia. Después todo acabó fatal: él recorría los platós como celebrity y ella se desquitaba en la revista Vogue.
Una guerra que Bofill encadenó con otra relación mediática. Esta vez con la cantante Paulina Rubio, con quien estuvo de 1996 a 2004. La pareja llegó a celebrar una boda en 1999 con un desconocido rito africano, aunque dicha ceremonia nunca tuvo legalidad ni en España ni en el país de Paulina, México. Para el fin de su relación, él ya estaba en su espiral de drogas, de la que salió con ayuda médica. Al menos su relación con la cantante acabó mejor después de que Ricardo Bofill Jr. construyese una casa llamada Ananda en Miami Beach, para ella y su madre, Susana Dosamantes.
¿Quién es Ricardo Bofill Jr.?
Con todo ello, poco a poco Bofill fue introduciéndose en el mundo de la noche y los excesos. Un durísimo momento de su vida del que escribió Miguel de Palol en un artículo, donde el arquitecto aseguraba haberse convertido en un egoísta: "Me metí en una espiral de falta de respeto. Era un sádico hedonista que causaba daño a los demás sin que me afectase", cuenta. Su padre le aconsejó ir a un médico y desde entonces "está limpio". Han pasado dos décadas de aquello.
Paulina Rubio habla sobre cómo vive la muerte de su madre, la relación con sus hijos y dardos a sus exnovios
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La cantante mexicana ha vuelto a hablar del duelo por la muerte de su madre, Susana Dosamantes, una “pérdida irreparable”, como le ha confesado en su pódcast ‘A solas’ a Vicky Martín Berrocal. “Ella es, y sigo hablando de ella en presente porque vive en mí, muy impactante, muy imponente”, recuerda Paulina. Cuenta una anécdota con el rey Juan Carlos, que al ver a su progenitora se paró y preguntó quién era en Nueva York.
“Tenía una presencia única y era una mujer de pocas palabras, diferente a mí, que soy toda extrovertida”, cuenta la artista. De su madre, confiesa: “Aprendí a respetar una carrera que para mí es mi vida”. Aquello de que “el show must go on”. De ella “me queda todo, soy ella, quisiera ser ella, al vivir ella en mí escucho cómo tengo que seguir”, afirma.
“Yo no tuve tiempo de despedirme de ella y no me voy a despedir de ella nunca”, le cuenta a la diseñadora, un trance que fue “algo muy rápido” y que aún está cruzando “un día a la vez, siendo muy honesta con mis sentimientos”. Ha pasado un año en el que se ha centrado, además de en su carrera, en estar con sus hijos y “tener ese núcleo, porque Susana, mi madre, era el sol de esta galaxia, y al pasar a la quinta dimensión, primero mis hijos tienen que saber que esa era mi madre, que no va a haber nada más importante”.
Así fue la boda de Colate Vallejo-Nágera y Paulina Rubio hace 17 años
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Nada podía presagiar, tras una boda de cuento de hadas, lo mal que terminaría la historia de amor entre Colate Vallejo-Nágera y la cantante mexicana Paulina Rubio. La pareja se dio el ‘sí, quiero’ el 10 de mayo de 2007 en la capilla de San Francisco de Asís, situada en el parque ecoturístico de Xcaret, en el Caribe mexicano, tras dos años de noviazgo.
Ante más de doscientos invitados (muchos de ellos, rostros tan conocidos como Eugenia Martínez de Irujo, Vicky Martín Berrocal o Alejandro Sanz), todos vestidos de blanco por deseo expreso de los novios, Paulina Rubio llegó al altar, adornado con cascadas de rosas blancas, con un vestido de ensueño de Rosa Clará (uno de los tres que luciría esa noche) y acompañada por un cortejo de nueve niños vestidos por Lorenzo Caprile.
Por su parte, Colate Vallejo-Nágera lo hizo del brazo de su madre, Sabine Déroulède, y acompañado de su perro, Philippo, que le regaló Pocholo Martínez-Bordiú. Tras la ceremonia, los recién casados se dirigieron a la puerta del parque para hablar con la prensa, que no estuvo presente en el enlace. “Viva México y España”, gritó ante los medios Paulina Rubio, que besó al novio en varias ocasiones.
Aprovechó también para aclarar que estaba bien tras el percance sufrido la noche anterior en la preboda, que terminó con una herida con diez puntos de sutura en el pie (Paulina Rubio estaba bailando sobre una mesa de cristal que se rompió), y desvelar que le gustaría tener con su recién estrenado marido “tres o cuatro rubitos malcriados”.
