La boda del año y la ilusión de crear una familia
Ocho meses después de conocerse, Isabel Preysler y Julio Iglesias decidieron casarse. La boda se celebró un frío y lluvioso 29 de enero de 1971, en una pequeña capilla de Illescas (Toledo), donde se reunieron una multitud de periodistas que quisieron inmortalizar el “sí, quiero” de la pareja más famosa de España. Del brazo de su padre y padrino, Carlos Preysler, Isabel apareció con un sencillo y elegante traje de novia, confeccionado en crepé de seda, con una ancha banda en raso ciñendo la cintura. Un largo velo en tul ilusión y unos pequeños pendientes de perlas completaban todo su adorno. Julio, por su parte, caminó en dirección al altar en compañía de su madre y madrina, Rosario de la Cueva. Tras la ceremonia, los recién casados y sus mil invitados degustaron unos platos españoles y filipinos en los amplios salones de José Luis.
Julio e Isabel Preysler se casaron en 1971, en una pequeña capilla de Illescas (Toledo), convirtiéndose en la pareja más famosa de España



No tardaron mucho en comenzar a formar una familia. La primera en llegar ese mismo año fue María Isabel —a la que todos después conocerían como Chábeli—, nacida en Cascais (Portugal) el 3 de septiembre, mientras su padre se encontraba cantando. En enero de 1973, cuando había alcanzado la venta de diez millones de álbumes, el cantante y su mujer abrieron por primera vez a ¡HOLA! las puertas de su casa. Un momento en el que Isabel reconocía, en público, que no llevaba bien los numerosos viajes de su marido. Ante esta declaración, Julio prometió estar en casa para el nacimiento de su segundo hijo. Finalmente, cuando el bebé vino al mundo, el 25 de febrero de 1973, el cantante sí llegó a tiempo a Madrid. Siguiendo la tradición, el primer niño se llamó Julio José y, horas después de su bautizo, su padre tomaba un avión rumbo a Caracas, para una gira que le mantuvo un mes fuera de casa. La familia se completó con la llegada, el 8 de mayo de 1975, de su tercer hijo, Enrique Miguel.
Isabel, su primer gran amor
Cosmopolita, delicada, de educación exquisita y una belleza exótica y enigmática embriagadora. “Fue un toque de fascinación. Tenía clase, era distinta. ”, escribió de ella en sus memorias tiempo después. Porque fue verla y aquella joven que hablaba varios idiomas, de ascendencia filipina y elegancia natural, dejaría para siempre una marca indeleble en Julio Iglesias. Corría 1971 y ambos se encontraban por vez primera en una fiesta organizada por los Terry. El cantante ya era una estrella internacional, después de participar en Eurovisión con un más que honroso cuarto puesto, sin embargo, no encontró la forma de acercarse a aquella jovencita misteriosa. Ella era Isabel Preysler. Entonces, una estudiante de Secretariado Internacional, hija del representante del Banco Español de Crédito en Manila.

“Fue un toque de fascinación. Tenía clase, era distinta. ”, así describió Julio Iglesias su “flechazo” por Isabel




Isabel Preysler, su primera mujer
En este camino del que estamos hablando y por el que Julio Iglesias pasó de ser un tímido aspirante al Festival de Benidorm a una estrella mundial de la música es en el que aparece Isabel Preysler en su vida a los 27 años. Una joven de muy buena familia llegada a Madrid desde Filipinas para cursartttt+ estudios de Secretariado Internacional y codearse con la flor y nata de la sociedad de nuestro país.
Cuando se casan en 1971, Isabel Preysler se pasa toda la boda entre la felicidad y el llanto, como revelaba Paloma Barrientos. Llorando en muchísimos momentos de la ceremonia, la futura 'reina de corazones' se casaba con Julio, de 27 años y ya triunfador en varios certámenes internacionales de la canción.
"Podría decir que nos casamos porque estábamos enamorados y sería verdad, pero lo cierto es que me quedé embarazada. Entonces parecía una tragedia no pasar por vicaría. El cura que nos casó a Julio y a mí, el 20 de enero de 1971, declaró que nunca había visto a una novia llorar tanto en su vida, estar tan tan triste. Simplemente sentía que no era el momento todavía”, desvelaría la propia Isabel, por primera vez, en 2014 en una entrevista para ‘Vanity Fair’.
Juntos, aunque en la mayor parte de los años que dura este matrimonio separados por la distancia y los conciertos de Julio, tienen tres hijos. La primera, Chábeli, que nacía oficialmente prematura, aunque extraoficialmente Isabel Preysler estaba embarazada en el momento de casarse y de ahí las prisas por que se produjera el enlace y las palabras de la novia. Luego, Julio José y Enrique.
Siete años después de que se hubieran casado, con rumores de infidelidades constantes, Preysler decide que no puede más. "Tú me pediste muchas veces que nos casáramos, yo solo te voy a pedir una vez el divorcio", recoge la revista anteriormente citada sobre este momento. En 1978 se divorcian y Julio Iglesias se va convirtiendo en mito de la canción y la conquista, y a su vez, Isabel Preysler va sumando matrimonios y relaciones a su currículo para convertirse en la llamada 'reina de corazones'.
Rosario de la Cueva, la mujer que lo vio nacer
“Es que yo me parezco tanto a mi padre… Lo recuerdo libre, liberal, sin miedo, no libertino, pero liberal, sin izquierdas, sin derechas, solo con la generosidad de querer a sus hijos de una manera increíble. Todos los días de mi vida, todos, como si un golpe me diera aquí en la nuca, y venga el reflejo de mi padre inmediatamente, todo lo que hago y que pienso que voy a hacer siempre tengo una reflexión como diciéndome 'qué lástima que mi padre no esté aquí", expresaba el cantante en una entrevista para ¡Hola! TV.
También se pareció la historia de su padre a la suya en que el doctor Iglesias Puga tuvo dos mujeres. Rosario de la Cueva, la mujer que bendecía la cama de Julio e Isabel Preysler, era la esposa al lado del doctor de renombre de su tiempo que acompañó a su marido del brazo en su intermitente vida entre España y Miami. Sin embargo, parece ser que no era la única mujer en la vida del célebre doctor y, cansada, se divorció en 1985.
Es en ese momento en que la relación entre Julio y su madre se hace aún más estrecha, ya que hasta el momento de su fallecimiento en 2002, a los 82 años de edad, vivió afincada en Florida para estar cerca de su hijo y sus nietos. Una vida en la que no quería ser protagonista, puesto que afirmaba que “soy una persona a la que no le gusta salir en la prensa. El popular es mi hijo. Yo no soy más que su madre, y no me gustan esas cosas de ser noticia. Pienso que mi puesto está en pasar inadvertida”, tal y como se puede leer en una entrevista de la citada revista de la prensa del corazón.
