La Mágica Boda de Madame de Rosa y su Amado Marido

Opinión de Madame Bovary

Madame Bovary es una historia sobre personas, sobre cómo viven sus vidas y sobre cómo pueden arruinarse a sí mismas si se ciegan por sus sueños e ideales. Esto se ve claramente en sus dos protagonistas principales: Charles y, sobre todo, Emma Bovary.

El resto de los personajes siguen los pasos de estos dos protagonistas, y son tanto testigos como detonantes, directos o indirectos, de su desgracia. Pero todo lo que acontece en la historia es culpa de un matrimonio que no sabe cómo vivir su amor y, en lugar de comunicarse y solucionarlo, se deja llevar por un amor irreal. En el caso de Charles, la ceguedad del enamoramiento; en el caso de Emma, la idealización del romanticismo.

La existencia impuesta dentro de unos cuerpos que son capaces de ir más allá y desear más de lo que deberían termina por arruinar este matrimonio, víctima de la tragedia. Charles es conformista y sólo quiere ser feliz junto a su esposa y, para ello, es capaz de negar lo evidente: que su esposa lo engaña constantemente. Emma, por su parte, no se conforma con nada y vive de ilusiones irreales y amores imposibles que sólo tienen un final feliz en los libros.

Irónicamente, los sueños de Emma terminan por matarla y esto termina también con la vida de Charles, quien, de tanto conformarse, terminó siendo incapaz de escuchar a su mujer y ayudarla como era necesario. Una visión pesimista por parte del autor, que nos invita a pensar que los humanos somos soñadores por naturaleza, pero que soñar demasiado nos lleva a la infelicidad.

Última actualización: 10 mayo, 2020

Autor del resumen

Lector empedernido y amante de la fotografía. Me encanta la literatura de fantasía y ciencia ficción. Escribo resúmenes, opiniones y reseñas para ayudarte a decidir tu próximo libro.

Marta Lozano se viste de Caprile en su boda

El anuncio de boda de Marta Lozano y Lorenzo Remohi revolucionó por completo las redes sociales. Y la expectación por el vestido de la novia en este día tan especial era máximo. Apenas se sabía nada de los tres looks que luciría y su vestido de novia ha sido el secreto mejor guardado de esta ceremonia. Diseñado por Lorenzo Caprile, Marta Lozano ha lucido un vestido blanco clásico con escote cuadrado y mangas levemente abullonadas. Destaca por su larga cola y complementa su look un moño bailarina y con un gran velo que cubría por completo a la novia, que iba de lo más elegante.

Marta Lozano y Lorenzo Remohi ya se han casado

Pero no es la única de la que están pendientes las cámaras. Se esperaba que influencers como María Pombo, Laura Matamoros Flores, Natalia Coll o Ángela Rozas (Madame de Rosa) sacasen sus mejores galas esta tarde, así como la mejor amiga de la novia, Teresa Andrés Gonzalvo. Horas antes a la celebración todas se han maquillado y vestido juntas en Jávea y lo han dado todo en la moda. Teresa, además de protagonizar algunas de las fotos más emotivas llorando en la iglesia, acaparó todas las miradas con su elegante look de un vestido dividido en un top negro desigual palabra de honor del que se desprende una larga falda de color crema con ondas a la altura de la cintura y pliegues ondulados.

Marie Curie y los estudios en Francia

A finales de 1891, Marie partió hacia Francia, donde pronto retomó sus estudios de física, química y matemáticas en la Universidad de París. De 776 estudiantes en la época, apenas 27 eran del sexo femenino.

Marie estudiaba durante el día y trabajaba durante la noche, ofreciendo tutorías y clases particulares. Sin embargo, fue una alumna aplicada de profesores de renombre, como Henri Poincaré (1854-1912), con quien años más tarde compartió el Premio Nobel de Física. Su buen desempeño la hizo merecedora de una beca de la Fundación Alexandrowitch.

En 1893 obtuvo su licenciatura en Física y pudo conseguir un mejor trabajo en el laboratorio industrial de otro antiguo profesor, Gabriel Lippmann (1845-1921), pero continuó sus estudios hasta obtener un segundo título en matemáticas en 1894. Fue la primera estudiante en sus estudios de física y la segunda en matemáticas.

En ese mismo año, Marie inició su carrera científica en una investigación de las propiedades magnéticas del acero. Fue en ese contexto que conoció a su futuro esposo, Pierre Curie, quien era profesor de la Escuela Superior de Física y Química Industriales de París.

Los primeros hallazgos científicos de Marie Curie

La asociación entre Pierre y Marie Curie fue fructífera desde un comienzo. Inspirada en los hallazgos de Henri Becquerel (1852-1908) sobre los rayos que emitían las sales de uranio (U) y por el reciente descubrimiento de los rayos X por parte de William Röntgen (1845-1923), Marie eligió como tema de estudio doctoral la hasta entonces desconocida radiación del uranio, y empleó para ello un aparato electrómetro creado por su esposo y su cuñado quince años antes.

A través del estudio de otros compuestos minerales, como la pechblenda, la torbernita o la autunita, Marie descubrió la existencia de otros elementos que, como el uranio, emitían una forma desconocida de energía. De este modo se identificó el polonio (Po), llamado así en homenaje a la patria de Marie, y el radio (Ra) cuyo nombre proveniente del latín (radius, o sea, “rayo”) le permitió acuñar también el término “radiactividad”.

Marie Curie

Los esfuerzos de Marie se centraron en identificar lo más posible estos nuevos elementos. Sus primeras publicaciones fueron muy bien recibidas, gracias a la intermediación de su antiguo maestro Gabriel Lippmann, y el éxito de Marie no se hizo esperar.

En 1900 fue nombrada catedrática de la Escuela Normal Superior, la primera mujer de la historia en ejercer este cargo. En 1902 había recibido ya dos veces el prix Gegner, con el que la Academia de las Ciencias de Francia apoyaba las investigaciones científicas, y en 1903 el prix La Caze. En 1903 defendió con éxito su tesis y recibió el título de doctorado, mención cum laude.

Ese mismo año, los Curie fueron galardonados con la Medalla Davy e invitados a Gran Bretaña a exponer sus hallazgos sobre la radiactividad, pero a Marie no se le permitió dar el discurso por ser mujer. Su disertación, en cambio, se tradujo a cinco idiomas y se reimprimió diecisiete veces en el mundo entero.

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