Características de la Torta del Casar
La forma de la Torta del Casar es cilíndrica, con unas caras planas y una superficie perimetral con aristas redondeadas. Pueden hacerse 3 tamaños: grande (de 801 a 1.100 gramos), mediano (de 501 a 800 gramos) y pequeño (de 200 a 500 gramos).
En lo relativo a las características organolépticas de la Torta del Casar, su corteza es semidura, con un color entre ocre y amarillo. La pasta es de blanda a untable, con un color que oscila entre el blanco y el amarillo, con un corte cerrado pero untuoso y blando, pudiendo tener repartidos por el corte pequeños ojos.
La textura presenta una cremosidad entre moderada y alta, con un carácter fundente, graso y una granulosidad nula o suave.
Su aroma tiene una intensidad baja o media de la familia vegetas y/o láctica.
Su sabor tiene mucha intensidad, poco ácido y salado y con un amargor suave provocado por el uso de cuajos vegetales.
Cómo consumir la Torta del Casar
Al estar elaborada exclusivamente con materias primas naturales, la Torta del Casar es un producto vivo y en constante evolución. Por lo tanto, si este queso va a ser uno de los protagonistas de la mesa requiere de ciertos cuidados, como mantenerlo en un frigorífico o en lugar fresco y seco que no supere los 12 grados. Antes de servirlo, se debe dejar durante unas horas a temperatura ambiente, porque para disfrutar plenamente de sus matices de textura, aroma y gusto debe estar a unos 21 grados. En caso de apuro, se puede atemperar el queso situándolo cerca de una fuente de calor suave e indirecta, pero nunca usar el microondas, ya que se corre el riesgo de fundirlo y estropearlo completamente.
Para degustar la Torta del Casar, se recomienda abrirla introduciendo un cuchillo de punta por la parte superior, con muy poca inclinación y girando el queso mientras corta, poco a poco, una ‘tapa’. Una vez abierto, se debe utilizar un cuchillo sin punta o una cucharilla para extraer y disfrutar de un sabor único.
¿Cómo se hace una Torta del Casar?

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Viernes, 12 de abril 2024 | Actualizado 15/04/2024 11:05h.
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Hay aproximadamente 2.000 tipos de quesos en todo el mundo y uno de los más apreciados se elabora en Extremadura. No obstante, en sus primeros años de vida, se consideraba fallido por su aspecto «atortao». Efectivamente, aunque a día de hoy nos parezca mentira, hablamos de la Torta del Casar. De textura cremosa y sabor inconfundible, este queso es el fruto de una tradición ancestral y de un proceso de elaboración artesanal que se ha transmitido de generación en generación.
Precisamente para mantener viva esta tradición, la quesería Pastovelia, en Almoharín, cuenta en sus instalaciones con el único centro de interpretación de la Torta de toda la región. Su museo interactivo está abierto a visitas de lunes a viernes de 09.00 a 14.00 horas y los sábados a partir de las 12.00 horas bajo reserva previa. Con opción de disfrutarlo hasta en cinco idiomas, está repleto de artículos originales de los pastores de la época, ya que el 'guía' de esta historia es un ovejero que va explicando a través de audios cómo eran sus largas jornadas durante la trashumancia.
Por eso hemos querido arrancar este reportaje en Pastovelia, para conocer los secretos mejor guardados de la Torta del Casar desde sus orígenes. Empezando por las fatigas que pasaban los pastores con sus ovejas hasta llegar a las modernas instalaciones de las queserías hoy en día. Precisamente esta cayó en manos del grupo Laura Otero por «cosas del destino». Así resume Eugenio Manzano, su CEO y director general de Pastovelia, esta adquisición. Su hija decidió hacer el proyecto final de la carrera de ingeniería industrial en una quesería y, a raíz de ahí, fueron a visitar esta, que era de unos conocidos (Hermanos Pajuelo). Finalmente entró en concurso de acreedores, por lo que el grupoLaura Otero la rescató en el año 2018. Su hija sacó un sobresaliente y ellos contrataron a más personas y comenzaron a hacer también quesos de cabra para rentabilizar este nuevo proyecto.
Consejos para una conservación óptima de la Torta del Casar esta Navidad

Con la llegada de las celebraciones navideñas, vuelven las reuniones familiares y de amigos, donde la comida es una de las grandes protagonistas. Y la Torta del Casar es una de las invitadas de honor a muchas de las mesas durante estas fiestas. Pero, para poder disfrutarla de la mejor manera posible hay que consumirla y conservarla siguiendo ciertos pasos.
Elaborada mediante métodos tradicionales a base de leche cruda de oveja procedente de rebaños controlados, cuajo vegetal extraído del cardo 'Cynara Cardunculus', y sal, está vinculada a un territorio tradicional situado en las llanuras centrales de Cáceres, Extremadura, que abraca treinta y seis municipios de las comarcas de 'Llanos de Cáceres', 'Sierra de Fuentes' y 'Montánchez', con la población de Casar de Cáceres a la cabeza, en la que está el origen de su nombre.
Este queso se distingue por tener la corteza ligera y fina de tonos dorados, la pasta de color marfil y una textura singular, cremosa y fundente. Cuenta con aromas lácticos y vegetales, y su gusto es muy poco salado y ligeramente amargo por el uso del cuajo vegetal.
La Torta del Casar de calidad excepcional se puede adquirir en cualquier época del año en las propias queserías, en los establecimientos de alimentación especializados en productos gourmets, y en supermercados con zonas dedicadas a quesos. Eso sí, hay que buscar su exclusiva etiqueta de control rojo y oro, en la que se une el logotipo del Consejo Regulador al de la Unión Europea, única garantía de que la elección realizada es la correcta.

