Características de la Torta del Casar
La forma de la Torta del Casar es cilíndrica, con unas caras planas y una superficie perimetral con aristas redondeadas. Pueden hacerse 3 tamaños: grande (de 801 a 1.100 gramos), mediano (de 501 a 800 gramos) y pequeño (de 200 a 500 gramos).
En lo relativo a las características organolépticas de la Torta del Casar, su corteza es semidura, con un color entre ocre y amarillo. La pasta es de blanda a untable, con un color que oscila entre el blanco y el amarillo, con un corte cerrado pero untuoso y blando, pudiendo tener repartidos por el corte pequeños ojos.
La textura presenta una cremosidad entre moderada y alta, con un carácter fundente, graso y una granulosidad nula o suave.
Su aroma tiene una intensidad baja o media de la familia vegetas y/o láctica.
Su sabor tiene mucha intensidad, poco ácido y salado y con un amargor suave provocado por el uso de cuajos vegetales.
Croquetas con Torta del Casar

No hay ninguna duda de que la Torta del Casar es uno de los productos más populares y demandados de la gastronomía extremeña. Una joya culinaria de la que tenemos la suerte de disfrutar. La torta del Casar es un queso 100% natural, elaborado del modo más tradicional, empleando para ello solo leche cruda de oveja, cuajo y sal. Una de las características que hacen especial a este queso es que el cuajo empleado es vegetal y procede del cardo denominado «Cynara Cardunculus». Esta peculiar sustancia hace que durante la maduración del queso se genere una intensa proteólisis cuando la corteza aún no está convenientemente formada, lo que hace que el queso no soporte su propio peso, siendo esta la principal razón de la forma que tiene la torta del Casar, un queso con forma aplastada y abombada.
