"El romance de Gwendolyne y Julio Iglesias - Una historia de amor y música"

Carreira artística [ editar | editar código-fonte ]

1968–1977: Benidorm, Eurovisão e primeiros sucessos [ editar | editar código-fonte ]

Em 1968, Iglesias venceu o Festival Internacional da Canção de Benidorm com a canção "La vida sigue igual", que anos mais tarde foi tema do filme homônimo sobre sua vida. Após a vitória, Iglesias assinou contrato com a Columbia Discos e lançou seu primeiro álbum de estúdio, intitulado Yo Canto. O álbum permaneceu nas paradas musicais espanholas por três semanas e atingiu a 3ª posição. [ 19 ] Em 1970, já com certa evidência no cenário nacional, Iglesias representou seu país no Festival Eurovisão da Canção, terminando em quarto lugar, depois da irlandesa Dana. [ 20 ] [ 21 ] O cantor espanhol competiu com a canção "Gwendolyne", que eventualmente tornou-se um dos maiores sucessos de sua carreira. Pouco tempo depois, Iglesias atingiu as primeiras posições em toda a Europa com "Un Canto a Galicia", interpretada em galego. A canção vendeu mais de um milhão de cópias na Alemanha. Em 1975, outro estrondoso sucesso comercial foi "Se mi lasci non vale", marcando sua entrada no mercado musical italiano. Ao longo da década de 1970, consolidou sua carreira com baladas românticas como "Manuela", "El Amor" e "Soy". Na França, um de seus maiores sucessos foi sua versão de "Je n'ai pas changé."

Em 23 de fevereiro de 1973, em Madrid, enquanto realizava uma turnê pela Europa e América Latina, Iglesias tornou-se pai pela segunda vez quando do nascimento de Julio Iglesias, Jr.. No mesmo ano, o cantor alcançou sua primeira marca de 10 milhões de cópias vendidas, conseguindo também receber maior quantidade de prêmios e reconhecimentos do que qualquer outro artista de sua geração. No ano seguinte, sua canção "Por el amor de una mujer", composta por Danny Daniel para a atriz argentina Marcia Bell, tornou-se um grande sucesso em todo o mundo, ocupando as primeiras colocações nas paradas musicais europeias e latino-americanas. Neste período, aproveitando uma abertura de mercado, Iglesias ingressou em diversas turnês pelo continente americano, iniciada com uma aclamada apresentação no Carnegie Hall, de Nova Iorque.

El accidente que cambió su vida

Una de las cosas que, sin duda, ha marcado la vida de Julio Iglesias fue el accidente de coche que el 22 de septiembre de 1962, justo la víspera de su cumpleaños, tuvo junto a varios de sus amigos cuando recorrían el trayecto entre Majadahonda y Madrid. Un desafortunado choque le llevó al hospital y acabó con su carrera como futbolista profesional del Real Madrid dejándole atado a una silla de ruedas durante más de un año.

Pero contra todo pronóstico, Julio se recuperó. A base de muchísima terapia de rehabilitación el cantante consiguió volver a caminar al mismo tiempo que daba sus primeros pasos en la música gracias a la guitarra que Eladio Madalero, uno de los enfermeros del hospital Eloy Gonzalo, le regaló para que este matase un poco el tiempo.

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En medio de la oscuridad de haber perdido el que hasta entonces era su propósito de vida, encerrado entre las paredes de un hospital y las de la casa de veraneo que su familia tenía en Peñíscola, Julio Iglesias descubrió que más allá del fútbol, podía volver a amar. Primero los poemas y después la guitarra se abrieron paso en su mente y en su corazón haciéndole ver que tenía una alternativa que iba más allá del deporte: la música.

Una vida amorosa con una larga lista de novias

Cuando Julio Iglesias se recuperó de su accidente decidió trasladarse a Londres a estudiar Inglés, después a Cambridge y es ahí donde empezó a dar sus primeros pasos en serio en el mundo de la música, tocando en bares y pubs, y donde empezó a ser pública su vida personal.

En Cambridge conoció a Gwendolyne Bollore, una jovencita británica de la que se conoce muy poco más allá de que fue la inspiración de Julio para escribir Gwendolyne, la canción con la que en 1970 ganó el Festival de la Canción de Barcelona y que le llevó hasta el Festival de Eurovisión de Ámsterdam donde quedó cuarto.

Tras Gwendolyne llegó el turno de Isabel Preysler. De vuelta a Madrid, el mismo año 1970, Julio Iglesias conoció en una fiesta a la que acudió la 'jet sest' afincada en la capital a Isabel, una filipina de muy buena familia que iba a ser la primera mujer relevante de su vida y quien también acabaría convirtiéndose en todo un icono de la moda y la elegancia en nuestro país.

Julio e Isabel Preysler se casaron solo un año después de empezar su noviazgo, en 1971 y al poco tiempo nació Chábeli, la primera de sus tres hijos en común. En 1976, el cantante y su primera mujer se separaron después de que su matrimonio se quedase muy debilitado a causa de la intensa vida social y las imparables giras de Julio. Para entonces, Julio e Isabel Preysler ya tenían también a Julio José y Enrique Iglesias, quienes junto a Chábeli le daban forma a una familia numerosa.

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Aunque hubo varias mujeres entre medias, —Julio ha llegado a insinuar que ha estado con miles a lo largo de toda su vida—, la siguente mujer en ocupar un lugar muy especial en el corazón del cantante fue la venezolana Virginia Sipl, una joven miss que empezaba a dar sus primeros pasos como modelo.

Julio y Virginia mantuvieron una relación que duró aproximadamente seis años aunque las malas lenguas siempre hablaron de altos y bajos en su noviazgo relacionándolos con la fama de mujeriego que el cantante tenía por entonces, algo que no se llegó a confirmar.

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