"El romance de Gwendolyne y Julio Iglesias - Una historia de amor y música"

'Gwendoline' hizo famoso a Julio Iglesias, pero ¿por qué se negó luego a cantarla?

EQUIPO EUROVISIÓN (DANIEL BORREGO Y PATRI CAMPOS)

Por EQUIPO EUROVISIÓN (DANIEL BORREGO Y PATRI CAMPOS)

¿Qué pasó con 'Gwendolyne' tras Eurovisión?

Su imagen sobre el escenario de Eurovisión en 1970 es insignia de la historia del festival. Enfundando en un traje azul chillón, Julio Iglesias salió a defender su Gwendolyne arropado por el trío La La La (dos años antes habían arrasado con Massiel en el mismo certamen) y por la orquesta dirigida por Augusto Algueró. Su actuación logró la honrosa cuarta posición para España y aunque ganó el certamen, el artista fue considerado el vencedor moral del festival. Sin embargo, tras interpretar aquel tema en Ámsterdam, el cantante jamás volvería a incluir la canción en su repertorio.

¿Qué pasó con Gwendolyne?¿Por qué la canción que le abrió las puertas de Europa desapareció para el artista? La canción había sido crucial para su carrera mucho antes de llegar a Eurovisión. El single se mantuvo como número uno en ventas durante nueve semanas, también fue elegida como la mejor canción en el programa El gran musical y realizaron ediciones del single en varios países de Europa.

Julio Iglesias durante su participación en Eurovisión de 1970

ISABEL PREYSLER, LA MUJER DE "SU VIDA" SEGÚN JULIO IGLESIAS

En 1970, Julio triunfaba en todo el viejo continente con el tema ‘Gwendolyne’, con el que había conseguido el cuarto puesto en el Festival de Eurovisión representando a España, cuando, en un fiesta, conoció, a su primer gran amor y a la que sería su primera mujer, Isabel Preysler, que, como él mismo ha llegado a declarar en más de una ocasión, ha sido una de las mujeres más importantes de su vida.

Muy poco tardaron en pasar por el altar y darse el ‘sí, quiero’. Fue en enero de 1971. Y también muy pronto acabaron separándose, 1978, con innumerables rumores sobre supuestas y mutuas infidelidades. En sus apenas 7 años de matrimonio, Julio e Isabel tuvieron tres hijos: María Isabel, a la que todos conocen por ‘Chábeli’ (1971), Julio José (1973), y Enrique Miguel (1975).

Julio Iglesias e Isabel Preysler, junto a sus tres hijos

Y fue precisamente tras su separación de Isabel Preysler cuando el cantante inició una intensa y complicada vida amorosa que, en muchos casos, al menos en los que vamos a contar, fueron vividos casi en tiempo real por muchos en españoles a través de las revistas del corazón.

Vivió un idilio con la estadounidense Mary Mathews. Luego mantuvo una relación durante un lustro con la venezolana Virginia Slip, conocida como ‘la Flaca’. Sidney Rome también pasó por su corazón. Giannina Facio tuvo un romance intenso pero breve que se rompió con la llegada a su vida de la tahitiana Vaitare, con la que convivió cinco años. Y esto por citar, como decimos, sólo algunas.

MIRANDA, SU SEGUNDA MUJER, A LA QUE JULIO DOBLA LA EDAD

Y así estuvo Julio Iglesias hasta que en 1990 conoció a una modelo holandesa llamada Miranda Rijnsburger, a la que casi doblaba la edad, ella tenía entonces 25 años y él 45, pero a la que conquistó y desde entonces están juntos.

El accidente que cambió su vida

Una de las cosas que, sin duda, ha marcado la vida de Julio Iglesias fue el accidente de coche que el 22 de septiembre de 1962, justo la víspera de su cumpleaños, tuvo junto a varios de sus amigos cuando recorrían el trayecto entre Majadahonda y Madrid. Un desafortunado choque le llevó al hospital y acabó con su carrera como futbolista profesional del Real Madrid dejándole atado a una silla de ruedas durante más de un año.

Pero contra todo pronóstico, Julio se recuperó. A base de muchísima terapia de rehabilitación el cantante consiguió volver a caminar al mismo tiempo que daba sus primeros pasos en la música gracias a la guitarra que Eladio Madalero, uno de los enfermeros del hospital Eloy Gonzalo, le regaló para que este matase un poco el tiempo.

La saga de los Guillén Cuervo: ¿Quién es quién en la familia de artistas?

En medio de la oscuridad de haber perdido el que hasta entonces era su propósito de vida, encerrado entre las paredes de un hospital y las de la casa de veraneo que su familia tenía en Peñíscola, Julio Iglesias descubrió que más allá del fútbol, podía volver a amar. Primero los poemas y después la guitarra se abrieron paso en su mente y en su corazón haciéndole ver que tenía una alternativa que iba más allá del deporte: la música.

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