El Encantador Enlace de Juan Gonzalo Ospina - Una Celebración de Amor y Compromiso

Invitados vip

Se quiso ensalzar a los invitados internacionales y reales cuando la realidad fue de un perfil bajo. El Pardo había cursado invitaciones a todas las jefaturas de Estado y casas reales. En plena dictadura no muchos estaban por la labor de apoyar una boda con un padrino que no aceptaba la democracia. Los príncipes de Mónaco, Cristina y Désirée de Suecia, Geraldine de Albania y los hijos del dictador Stroessner formaban parte de la representación extranjera. También asistió la viuda del Aga Khan, que tuvo que pedir auxilio a Carmen Franco. Su peluquero particular se había ido de tascas la noche anterior por el Madrid de los Austrias y no conseguían localizarlo. Muchos años después, Ernesto de Hannover vivió una situación parecida y Carolina de Mónaco tuvo que entrar sola en la catedral de la Almudena, donde se celebraba la boda del Príncipe de Asturias y la periodista Letizia Ortiz.

La novia, María del Carmen Martínez-Bordiú, hizo su entrada triunfal vestida por Balenciaga y del brazo del jefe del Estado, Franco, que lucía para la ocasión el uniforme más vistoso, y con los alabarderos del regimiento guardando los flancos, llegó al altar. A las siete menos cuarto del 8 de marzo de 1972, el cardenal arzobispo de Madrid, Vicente Enrique y Tarancón, los unía ante Dios y ante los hombres para toda la vida. La 'vida' duró seis años.

El 8 de marzo de 1972 se casaban en la capilla de El Pardo Carmen Martínez-Bordiú y Alfonso de Borbón Dampierre. El novio era nieto de Alfonso XIII, hijo del infante don Jaime, aspirante al trono de Francia y, aparentemente, también candidato al de España por su boda con la ‘nietísima’. Así se la llamaba a la novia por ser la preferida de su abuela Carmen Polo.

50 años del enlace de Martínez-Bordiú y Alfonso de Borbón: una boda de conveniencia

Foto: La boda de Alfonso de Borbón y Carmen Martínez-Bordiú, en 1972. (Cordon Press)

El 8 de marzo de 1972 se casaban en la capilla de El Pardo Carmen Martínez-Bordiú y Alfonso de Borbón Dampierre. El novio era nieto de Alfonso XIII, hijo del infante don Jaime, aspirante al trono de Francia y, aparentemente, también candidato al de España por su boda con la ‘nietísima’. Así se la llamaba a la novia por ser la preferida de su abuela Carmen Polo.

En aquellos años y después, cuando llegó la anulación, el supuesto acuerdo entre el marqués de Villaverde, la abuela Polo y el propio duque fue uno de los puntos que se presentaron en el Tribunal de la Rota. En 1969 ya Franco había designado como sucesor a don Juan Carlos, primo del duque de Cádiz, pero el noviazgo de la bella Carmencita podía alterar la línea sucesoria. Según un artículo de la Ley de Sucesión, Franco se había otorgado el derecho de cambiar al heredero si tal medida le parecía conveniente.


Música en directo y mucho baile

Finalizada la boda, tal y como ellas mismas narraron en sus stories, se desplazaron hasta La Hacienda La Soledad, una finca cercana a Sevilla muy codiciada para la celebración de este tipo de eventos.

Entre los detalles a los que ha podido tener acceso Vanitatis está el catering, servido por Gastronomia Alfardos. La empresa de diseño floral y decoración de eventos La Galería Jesús Fuertes fue la encargada del ramo de la novia y de todas las flores que decoraron la iglesia y la finca. De hecho, los centros de las mesas fueron uno de los detalles que más llamaron la atención de las invitadas, que corrieron a presumir de ellos en sus redes sociales.

El look de la novia

De las fotos se encargó Enri Walther Santafé, fundador y CEO de Liven Photography, una de las empresas preferidas de la jet para sus grandes momentos.

De hecho, gracias a él hemos podido conocer aún más detalles del vestido de la novia, firmado, tal y como ha podido saber Vanitatis, por los diseñadores Vitorio y Lucchino, amigos de la novia. No es la primera vez que la visten. Suele confiar en ellos para la Feria de Abril, donde sus trajes nunca pasan desapercibidos.

Una novia clásica que no quiso dejar de lucir joyas de familia para su gran día. En concreto, lució una espectacular tiara de perlas y diamantes de gran talla de la que salía un discreto velo de tul blanco combinado con el abrigo con capa que llevaba sobre el vestido. En el cuello del abrigo, destacaba un broche a juego de perlas y diamantes, y el recogido, un moño a media altura, dejaba a la vista el par de pendientes que remataba este fabuloso conjunto de joyas digno de una princesa europea.

La clave del éxito: El equipo

Ospina Abogados fue fundado en 2016 por el abogado penalista Juan Gonzalo Ospina, Juango como se le conoce en el sector, junto la abogada especialista en violencia de género y delitos sexuales Beatriz Uriarte. Sus éxitos ante el Tribunal Supremo llegaron cuando aún tenían el plástico puesto en las sillas nuevas del despacho, y ello fue un revulsivo que no dejaron pasar.

Bajo la obsesión de delinear la mejor línea de defensa, esto es la mejor estrategia procesal, el despacho se ha alejado de los habituales modelos de defensa puramente basados en tesis jurídicas para convertirse en adalides de la presunción de inocencia y los derechos fundamentales. Ello quedó demostrado con los casos de la “patada en la puerta” durante los meses del confinamiento, donde a pesar de la excepcionalidad de la situación obtuvo la absolución de todos los implicados en diferentes causas donde sus clientes eran juzgados por desobediencia a la autoridad o vulnerar las normas pandémicas. Muchas de ellas a la postre declaradas inconstitucionales.

Una línea de trabajo que han reforzado creando más equipo, y sumando un tercer socio de gran proyección al despacho, como es el fiscal en excedencia Juan Antonio García Jabaloy que aporta conocimientos muy específicos en materia de Derecho Penal Internacional, procesos de extradición y delitos económicos, quien no en vano actuó como coordinador de los procedimientos de extradición y de órdenes de detención y entrega desde la Red Judicial Europea y posteriormente presidió el grupo de trabajo creado por la Oficina Europea contra el Fraude (OLAF) y Eurojust. Pero también realizando una apuesta decidida por la atracción de talento joven, materializado con la incorporación en enero de este mismo año al equipo de Álvaro Bernad, quien ha dado sobradas muestras de amplios conocimientos del derecho procesal siendo muy populares sus análisis expuestos en sus redes sociales personales, una biblioteca jurídica en sí misma.

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