Las órdenes de la Señora
De aquellos momentos hay anécdotas que marcaban ese deseo que era aplaudido y coreado por la corte que rodeaba a la Señora, que era en realidad quien decidía los asuntos domésticos en El Pardo. Carmen Polo exigió a sus amigas que cuando se cruzaran con la nieta debían saludarla con una genuflexión, y al servicio le pidió que se dirigiera a ella como alteza. En este sentido hubo una polémica por parte de los monárquicos que apoyaban a don Juan Carlos al utilizar Alfonso de Borbón, que en aquel momento ejercía de embajador en Estocolmo, el título de príncipe y alteza real.
Por parte del marqués de Villaverde, hay múltiples anécdotas para marcar ese posible cambio de titularidad en la jefatura del Estado. En cierta ocasión, pidió en una recepción un whisky para el príncipe en presencia de don Juan Carlos y, al servírselo al hoy Rey emérito, el padre de Carmen regañó al camarero. “He dicho al príncipe”, comentó, y tomando el vaso se lo entregó a Alfonso de Borbón. A Carmen, aquella relación también le cambió radicalmente la vida: de tener que escaparse de casa para estar con sus amigos y mentir para pasar tiempo con algunos de los que fueron sus novios (Jaime Rivera, Fernando de Baviera) a no haber horario para salir con el 'embajador' Alfonso de Borbón.
Así lo contaba la propia Carmen a quien esto firma en sus memorias ‘Carmen Martínez-Bordiú. A mi manera' (Ediciones B): “Todo eran facilidades. Mi padre, de pronto, dejó de cuestionar mi vida, mis amigos y de amenazar con castigos tremendos como eran los internados. Todo cambió, y entraba y salía cuando quería sin dar explicaciones. No existía horario nocturno de a las diez en casa”.
Las fiestas, las cenas y los almuerzos organizados por Alfonso para festejar a su novia se sucedían: “¡Yo era la mujer más ilusionada y enamorada del mundo, aunque nos hubiéramos visto muy poco”.
Invitados vip
Se quiso ensalzar a los invitados internacionales y reales cuando la realidad fue de un perfil bajo. El Pardo había cursado invitaciones a todas las jefaturas de Estado y casas reales. En plena dictadura no muchos estaban por la labor de apoyar una boda con un padrino que no aceptaba la democracia. Los príncipes de Mónaco, Cristina y Désirée de Suecia, Geraldine de Albania y los hijos del dictador Stroessner formaban parte de la representación extranjera. También asistió la viuda del Aga Khan, que tuvo que pedir auxilio a Carmen Franco. Su peluquero particular se había ido de tascas la noche anterior por el Madrid de los Austrias y no conseguían localizarlo. Muchos años después, Ernesto de Hannover vivió una situación parecida y Carolina de Mónaco tuvo que entrar sola en la catedral de la Almudena, donde se celebraba la boda del Príncipe de Asturias y la periodista Letizia Ortiz.
La novia, María del Carmen Martínez-Bordiú, hizo su entrada triunfal vestida por Balenciaga y del brazo del jefe del Estado, Franco, que lucía para la ocasión el uniforme más vistoso, y con los alabarderos del regimiento guardando los flancos, llegó al altar. A las siete menos cuarto del 8 de marzo de 1972, el cardenal arzobispo de Madrid, Vicente Enrique y Tarancón, los unía ante Dios y ante los hombres para toda la vida. La 'vida' duró seis años.
El 8 de marzo de 1972 se casaban en la capilla de El Pardo Carmen Martínez-Bordiú y Alfonso de Borbón Dampierre. El novio era nieto de Alfonso XIII, hijo del infante don Jaime, aspirante al trono de Francia y, aparentemente, también candidato al de España por su boda con la ‘nietísima’. Así se la llamaba a la novia por ser la preferida de su abuela Carmen Polo.
50 años del enlace de Martínez-Bordiú y Alfonso de Borbón: una boda de conveniencia
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El 8 de marzo de 1972 se casaban en la capilla de El Pardo Carmen Martínez-Bordiú y Alfonso de Borbón Dampierre. El novio era nieto de Alfonso XIII, hijo del infante don Jaime, aspirante al trono de Francia y, aparentemente, también candidato al de España por su boda con la ‘nietísima’. Así se la llamaba a la novia por ser la preferida de su abuela Carmen Polo.
En aquellos años y después, cuando llegó la anulación, el supuesto acuerdo entre el marqués de Villaverde, la abuela Polo y el propio duque fue uno de los puntos que se presentaron en el Tribunal de la Rota. En 1969 ya Franco había designado como sucesor a don Juan Carlos, primo del duque de Cádiz, pero el noviazgo de la bella Carmencita podía alterar la línea sucesoria. Según un artículo de la Ley de Sucesión, Franco se había otorgado el derecho de cambiar al heredero si tal medida le parecía conveniente.
La defensa de los casos
“No sólo nos nutrimos del estudio y el conocimiento de los códigos civiles, penales o procesales, eso es el mínimo, sino la lectura de los textos comentados, últimas sentencias y jurisprudencia, reformas legislativas, y como no, revistas especializadas o diarios jurídicos digitales, que resumen la actualidad jurídica”, afirmaba ya en el 2020 Ospina en una entrevista publicada en un prestigioso diario jurídico, donde refería: “En el proceso penal no se puede improvisar, se han de barajar todas las alternativas y en base a ellas trazar una línea de defensa una estrategia, un guion e intentar cumplirlo”.
Para Ospina “el cliente que acuda a usar nuestros servicios, conocerá perfectamente su caso y esperará una solución práctica del mismo por parte del abogado. Solo ofrecemos la excelencia”, y bajo ese argumentario han crecido, dando pasos en la abogacía de proximidad y fortaleciendo el concepto de despacho boutique, siendo una firma puramente penalista, en uno de los momentos duros de la profesión donde la competencia de las firmas comerciales ha abierto brecha en el sector.
La defensa de Sancho
"Mientras Edwin estaba vivo, no usé el cuchillo". Fue el 16 de agosto, desde la cárcel de Koh Samui, en Tailandia. Y es la última declaración que ha prestado Daniel Sancho, encarcelado allí por el crimen de Edwin Arrieta. En ese testimonio, que consta en el sumario, tal y como adelantó en exclusiva CASO ABIERTO, canal de investigación y sucesos de Prensa Ibérica, Sancho matiza y corrige su versión de lo ocurrido con el hombre con el que mantenía una relación sexual.
En ella, Sancho afirma que actuó solo y que esta versión, si contradice sus declaraciones anteriores, prestadas ante la policía tailandesa los días 6 y 7 de agosto, es la que debe prevalecer como suya.

Admite el desmembramiento, pero insiste en la pelea previa entre los dos y niega haber premeditado el crimen. “Comencé usando la sierra para cortarle la muñeca izquierda. Luego lo metí en la bolsa de basura. Después corté el brazo y el cuello. Usé el cuchillo para cortar la carne y usé la sierra para cortar los huesos que estaban duros” Desde la prisión matiza que no recuerda en cuántas partes desmembró el cadáver. "Probablemente entre 17 y 20 partes, (que metió luego) en unas ocho o nueve bolsas (de basura), pero no recuerdo qué órganos contenía cada bolsa”, afirma.
"El señor Sancho (en su confesión ante la policía tailandesa) estuvo asistido de interprete y abogado y en todo momento fue consciente de lo que se le estaba preguntando"
Sancho está acusado de asesinato premeditado, desmembramiento y ocultación del cadáver y sustracción de documentos de la víctima, delitos castigados hasta con pena de muerte en Tailandia. Su defensa insistirá en que fue un homicidio imprudente y que se han vulnerado sus derechos durante los primeros interrogatorios. "Respetamos la estrategia de la defensa", ha argumentado hoy Ospina. "Pero entendemos que no va a prosperar. El señor Sancho tuvo un interprete que le traducía todo lo que la policía le preguntaba. Estuvo asistido de un letrado que le acompañó todo el tiempo. Hasta donde yo he podido leer se ha respetado el derecho de defensa. La estrategia es legítima, les deseo lo mejor, pero el señor Sancho estuvo asistido de interprete y abogado y en todo momento fue consciente de lo que se le estaba preguntando", reitera el letrado.
