El Encantador Enlace de Juan Gonzalo Ospina - Una Celebración de Amor y Compromiso

El look de la novia

De las fotos se encargó Enri Walther Santafé, fundador y CEO de Liven Photography, una de las empresas preferidas de la jet para sus grandes momentos.

De hecho, gracias a él hemos podido conocer aún más detalles del vestido de la novia, firmado, tal y como ha podido saber Vanitatis, por los diseñadores Vitorio y Lucchino, amigos de la novia. No es la primera vez que la visten. Suele confiar en ellos para la Feria de Abril, donde sus trajes nunca pasan desapercibidos.

Una novia clásica que no quiso dejar de lucir joyas de familia para su gran día. En concreto, lució una espectacular tiara de perlas y diamantes de gran talla de la que salía un discreto velo de tul blanco combinado con el abrigo con capa que llevaba sobre el vestido. En el cuello del abrigo, destacaba un broche a juego de perlas y diamantes, y el recogido, un moño a media altura, dejaba a la vista el par de pendientes que remataba este fabuloso conjunto de joyas digno de una princesa europea.

La otra gran boda del fin de semana: la de José Antonio Primo de Rivera y Cris Blázquez

Foto: José Antonio Primo de Rivera y Cris Blázquez. (Redes)

Este sábado, Sevilla se vestía de largo para asistir a la boda de Alejandra Ruiz Rato, primogénita de Espartaco y Patricia Rato, en su finca a las afueras de la capital hispalense. Un enlace esperado y organizado con mimo que durante las últimas semanas ha tenido que terminar de adaptarse a las restricciones que por fin finalizaban al día siguiente.

Protagonista indiscutible de la jornada, esta no fue la única boda con solera de la ciudad. A pocos kilómetros, José Antonio Primo de Rivera Cano y su novia, Cristina Blázquez, entonaban bien alto el ‘sí, quiero’ en la Real Parroquia de Santa María Magdalena, tal y como han confirmado a Vanitatis algunos invitados.

Una boda de mañana que también tuvo que adaptarse a las restricciones derivadas de la pandemia, que no impidieron, sin embargo, que los novios se rodeasen de las personas más importantes de su vida en su gran día. Unas 70 personas entre las que se encontraban las conocidas influencers María Fernández-Rubíes y Lucía Bárcena, que, vestidas las dos por su amigo Jorge Redondo (Redondo Brand), se convirtieron en dos fabulosas reporteras del enlace.

Marco Juncadella Hohenlohe, novio de Lucía Bárcena, es íntimo amigo de José Antonio, mientras que María Fernández-Rubíes es una de las mejores amigas de la novia. De hecho, el sábado cumplía 30 años y los novios le cantaron en su mesa el cumpleaños feliz con una tarta en la que la it girl sopló las velas emocionada.

La defensa de los casos

“No sólo nos nutrimos del estudio y el conocimiento de los códigos civiles, penales o procesales, eso es el mínimo, sino la lectura de los textos comentados, últimas sentencias y jurisprudencia, reformas legislativas, y como no, revistas especializadas o diarios jurídicos digitales, que resumen la actualidad jurídica”, afirmaba ya en el 2020 Ospina en una entrevista publicada en un prestigioso diario jurídico, donde refería: “En el proceso penal no se puede improvisar, se han de barajar todas las alternativas y en base a ellas trazar una línea de defensa una estrategia, un guion e intentar cumplirlo”.

Para Ospina “el cliente que acuda a usar nuestros servicios, conocerá perfectamente su caso y esperará una solución práctica del mismo por parte del abogado. Solo ofrecemos la excelencia”, y bajo ese argumentario han crecido, dando pasos en la abogacía de proximidad y fortaleciendo el concepto de despacho boutique, siendo una firma puramente penalista, en uno de los momentos duros de la profesión donde la competencia de las firmas comerciales ha abierto brecha en el sector.

De agradable a irresponsable

En aquellos días previos a la boda hubo unas declaraciones de Alfonso de Borbón asegurando que había encontrado al amor de su vida: “Me caso por amor. María del Carmen es la mujer con la que me gusta estar, conversar. Es vitalista, agradable, excepcional. Reúne todo lo que para mí debe tener una mujer para ser feliz con ella”. Cuando las tornas cambiaron y Carmen se fue a París para vivir con Jean-Marie Rossi, el duque y padre de sus dos hijos sustituyó estos adjetivos en el proceso de anulación por los de “insufrible, caprichosa, de vida alegre, inmadura para el matrimonio, maniática, frívola, irresponsable. Ha tenido que recibir una buena formación religiosa, eso no lo dudo, pero no se ha reflejado prácticamente en su vida”.

La boda de la nietísima formaba parte de una estrategia que no cambió el destino de España, pero sí la vida de Carmen, que se casaba recién cumplida la mayoría de edad, que en aquel momento era a los 21 años. Para muchos fue un enlace apañado e incluso así lo dejaba caer el propio hermano, José Cristóbal, tiempo después: “Fue una boda de conveniencia. Es posible que algún miembro de la familia lo viera como una manera de perpetuarse en el poder”.

Aunque las crónicas de la boda no hicieron mención de los líos de familia, los hubo y de órdago. Don Jaime, padre del novio, estaba divorciado de Emanuela Dampierre, madrina del enlace, y quiso que su segunda esposa, la cantante Carlota Tiedemann, fuera invitada. Oposición radical por parte de Alfonso de Borbón y de la propia Emanuela, que llegó a decir: “Si esa golfa se le ocurre aparecer, yo no voy”. Por la otra parte, Carmen Franco y el marqués de Villaverde hacía mucho tiempo que solo eran matrimonio de cara a la galería. Franco se refería a él como “ese señor que se ha casado con mi hija”.

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