50 años del enlace de Martínez-Bordiú y Alfonso de Borbón: una boda de conveniencia
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El 8 de marzo de 1972 se casaban en la capilla de El Pardo Carmen Martínez-Bordiú y Alfonso de Borbón Dampierre. El novio era nieto de Alfonso XIII, hijo del infante don Jaime, aspirante al trono de Francia y, aparentemente, también candidato al de España por su boda con la ‘nietísima’. Así se la llamaba a la novia por ser la preferida de su abuela Carmen Polo.
En aquellos años y después, cuando llegó la anulación, el supuesto acuerdo entre el marqués de Villaverde, la abuela Polo y el propio duque fue uno de los puntos que se presentaron en el Tribunal de la Rota. En 1969 ya Franco había designado como sucesor a don Juan Carlos, primo del duque de Cádiz, pero el noviazgo de la bella Carmencita podía alterar la línea sucesoria. Según un artículo de la Ley de Sucesión, Franco se había otorgado el derecho de cambiar al heredero si tal medida le parecía conveniente.
El look de la novia
De las fotos se encargó Enri Walther Santafé, fundador y CEO de Liven Photography, una de las empresas preferidas de la jet para sus grandes momentos.
De hecho, gracias a él hemos podido conocer aún más detalles del vestido de la novia, firmado, tal y como ha podido saber Vanitatis, por los diseñadores Vitorio y Lucchino, amigos de la novia. No es la primera vez que la visten. Suele confiar en ellos para la Feria de Abril, donde sus trajes nunca pasan desapercibidos.
Una novia clásica que no quiso dejar de lucir joyas de familia para su gran día. En concreto, lució una espectacular tiara de perlas y diamantes de gran talla de la que salía un discreto velo de tul blanco combinado con el abrigo con capa que llevaba sobre el vestido. En el cuello del abrigo, destacaba un broche a juego de perlas y diamantes, y el recogido, un moño a media altura, dejaba a la vista el par de pendientes que remataba este fabuloso conjunto de joyas digno de una princesa europea.
La otra gran boda del fin de semana: la de José Antonio Primo de Rivera y Cris Blázquez
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Este sábado, Sevilla se vestía de largo para asistir a la boda de Alejandra Ruiz Rato, primogénita de Espartaco y Patricia Rato, en su finca a las afueras de la capital hispalense. Un enlace esperado y organizado con mimo que durante las últimas semanas ha tenido que terminar de adaptarse a las restricciones que por fin finalizaban al día siguiente.
Protagonista indiscutible de la jornada, esta no fue la única boda con solera de la ciudad. A pocos kilómetros, José Antonio Primo de Rivera Cano y su novia, Cristina Blázquez, entonaban bien alto el ‘sí, quiero’ en la Real Parroquia de Santa María Magdalena, tal y como han confirmado a Vanitatis algunos invitados.
Una boda de mañana que también tuvo que adaptarse a las restricciones derivadas de la pandemia, que no impidieron, sin embargo, que los novios se rodeasen de las personas más importantes de su vida en su gran día. Unas 70 personas entre las que se encontraban las conocidas influencers María Fernández-Rubíes y Lucía Bárcena, que, vestidas las dos por su amigo Jorge Redondo (Redondo Brand), se convirtieron en dos fabulosas reporteras del enlace.
Marco Juncadella Hohenlohe, novio de Lucía Bárcena, es íntimo amigo de José Antonio, mientras que María Fernández-Rubíes es una de las mejores amigas de la novia. De hecho, el sábado cumplía 30 años y los novios le cantaron en su mesa el cumpleaños feliz con una tarta en la que la it girl sopló las velas emocionada.
