El Encantador Enlace de Juan Gonzalo Ospina - Una Celebración de Amor y Compromiso

La defensa de los casos

“No sólo nos nutrimos del estudio y el conocimiento de los códigos civiles, penales o procesales, eso es el mínimo, sino la lectura de los textos comentados, últimas sentencias y jurisprudencia, reformas legislativas, y como no, revistas especializadas o diarios jurídicos digitales, que resumen la actualidad jurídica”, afirmaba ya en el 2020 Ospina en una entrevista publicada en un prestigioso diario jurídico, donde refería: “En el proceso penal no se puede improvisar, se han de barajar todas las alternativas y en base a ellas trazar una línea de defensa una estrategia, un guion e intentar cumplirlo”.

Para Ospina “el cliente que acuda a usar nuestros servicios, conocerá perfectamente su caso y esperará una solución práctica del mismo por parte del abogado. Solo ofrecemos la excelencia”, y bajo ese argumentario han crecido, dando pasos en la abogacía de proximidad y fortaleciendo el concepto de despacho boutique, siendo una firma puramente penalista, en uno de los momentos duros de la profesión donde la competencia de las firmas comerciales ha abierto brecha en el sector.

Invitados vip

Se quiso ensalzar a los invitados internacionales y reales cuando la realidad fue de un perfil bajo. El Pardo había cursado invitaciones a todas las jefaturas de Estado y casas reales. En plena dictadura no muchos estaban por la labor de apoyar una boda con un padrino que no aceptaba la democracia. Los príncipes de Mónaco, Cristina y Désirée de Suecia, Geraldine de Albania y los hijos del dictador Stroessner formaban parte de la representación extranjera. También asistió la viuda del Aga Khan, que tuvo que pedir auxilio a Carmen Franco. Su peluquero particular se había ido de tascas la noche anterior por el Madrid de los Austrias y no conseguían localizarlo. Muchos años después, Ernesto de Hannover vivió una situación parecida y Carolina de Mónaco tuvo que entrar sola en la catedral de la Almudena, donde se celebraba la boda del Príncipe de Asturias y la periodista Letizia Ortiz.

La novia, María del Carmen Martínez-Bordiú, hizo su entrada triunfal vestida por Balenciaga y del brazo del jefe del Estado, Franco, que lucía para la ocasión el uniforme más vistoso, y con los alabarderos del regimiento guardando los flancos, llegó al altar. A las siete menos cuarto del 8 de marzo de 1972, el cardenal arzobispo de Madrid, Vicente Enrique y Tarancón, los unía ante Dios y ante los hombres para toda la vida. La 'vida' duró seis años.

El 8 de marzo de 1972 se casaban en la capilla de El Pardo Carmen Martínez-Bordiú y Alfonso de Borbón Dampierre. El novio era nieto de Alfonso XIII, hijo del infante don Jaime, aspirante al trono de Francia y, aparentemente, también candidato al de España por su boda con la ‘nietísima’. Así se la llamaba a la novia por ser la preferida de su abuela Carmen Polo.

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