"Juan Pablo Dos Santos - Amor en Tiempos Modernos"

–¿Cuántos días habían pasado desde la amputación?

–No me acuerdo, pero yo empecé a reírme otra vez como una semana o diez días después del accidente.

El accidente: la noche del 7 de septiembre de 2019, Juan Pablo fue a casa de Cristina, su novia, para la celebración del cumpleaños de su suegra. La suegra cumple ese día y su esposo, el suegro, al día siguiente, de manera que todos los años suelen empatar un cumpleaños con el otro. Era sábado y el sábado dio entrada al domingo. Pasada la una de la mañana, Juan Pablo, su novia y su cuñado se despiden de la familia y se marchan a otro sitio para encontrarse con unos amigos. Van en un mismo carro, un Volkswagen Fox que es propiedad de Juan Pablo, quien conduce. Cristina va de copiloto y Gabriele, el cuñado, va en el asiento de atrás. Han salido de la urbanización Miranda, en el este de Caracas, y el Volkswagen Fox se ha incorporado a la autopista Francisco Fajardo. Unos minutos más tarde, a la altura de otra urbanización, La Urbina, Cristina se percata de que hay tres motorizados merodeando a baja velocidad en un tramo oscuro de la vía. “Cuidado”, alerta. Juan Pablo, temeroso de que los motorizados le estén tendiendo una trampa para obligarlo a bajar la marcha y asaltarlos, se pasa del canal del medio al canal rápido para esquivar a uno de los motorizados, pero en el canal rápido se encuentra con otro. En momentos de urgencia el pensamiento se embota y el cuerpo es puro instinto. La reacción de Juan Pablo es tratar de esquivar también al segundo motorizado, pero la maniobra que ensaya le hace perder el control del carro, que se lleva por delante la defensa de la autopista y comienza a dar vueltas como un tobo que cae por un barranco, pero en terreno horizontal.

–Yo nunca vi una pistola ni oí un “¡Párate!”, y hasta hoy no sé si nos querían robar o no. Tres días después, cuando me desperté en la clínica y me vi sin piernas, una de las primeras cosas que pregunté, desesperado, era cómo estaban Cristina, Gabriele y los motorizados. Si yo estaba en esa situación, me preocupaba haber matado a alguien.

–¿Y eso fue lo que pasó?

–Sí, me desperté el miércoles, en terapia intensiva, a las tres de la mañana, solo.

–Cuarenta. Al principio estaba abrumado. Soñaba una y otra vez con el accidente. Soñaba que todo volvía a pasar. Pero también hubo algo… y es que aun estando despierto, si cerraba los ojos sentía que había una silueta flotando encima de mí. Yo pensé: “Debe ser mi papá, que está aquí conmigo y no quiere que me vaya”. Para mí nunca ha sido un trauma no haber conocido a mi papá, porque cuando nací él ya se había muerto, pero lo más lógico es pensar que esa silueta que me acompañaba era él, quién más.

Juan Pablo se levanta para contestar una llamada y camina por la cafetería mientras conversa. La gente se voltea para mirarlo. Él ni cuenta se da. Vuelve, se sienta.

Juan pablo dos santos y su novia

Juan Pablo Dos Santos: “Perdí las piernas, pero no la sonrisa”

En 2016, cuando tenía 17 años, en pleno juego, se fracturó la rodilla derecha. Trasladado a la clínica, le daba golpes a las paredes porque no podía creer que su sueño de convertirse en un futbolista profesional se viera truncado por el percance. Tres años después, en septiembre de 2019, ya alejado del fútbol como único objetivo pero con una vida igualmente activa como amante de los deportes y como estudiante universitario, Juan Pablo Dos Santos tuvo un accidente de tránsito y perdió las dos piernas.

Ahora está aquí, 2021, sentado a la mesa de una cafetería, en Caracas. Alza la vista y se levanta para saludar. Le cuesta un poco, pero es ágil. Qué alto. Debe medir, al ojo, un metro ochenta y pico, pero él se apresura en aclarar que mide un metro noventa y que antes era aún más alto: “Perdí dos centímetros por las prótesis”, dice. Las prótesis: un par de aparatos que se articulan como sendas piernas mecánicas que le permiten erguirse y andar.

Joven venezolano sin piernas es un ejemplo para muchos en redes

El modelo e influencer Juan Pablo Dos Santos asegura a la Voz de América que espera que su historia sirva de inspiración y motivación para muchos hispanos. Foto Antoni Belchi / VOA.

Juan Pablo Dos Santos sufrió un accidente vehicular en Caracas en el que perdió sus dos piernas. Lejos de “victimizarse”, el ´influencer´ aprovechó su situación para inspirar a otras personas y enviar un mensaje de motivación.

En la noche del 7 de septiembre de 2019, la vida de Juan Pablo Dos Santos, que entonces tenía 20 años, cambió para siempre. Un terrible accidente con unos motorizados en Caracas, Venezuela, le arrebató las dos piernas.

“No recuerdo todo con claridad. Recuerdo que me desperté tres días después y me di cuenta de que me faltaban las dos piernas”, explicó el joven durante una entrevista con la Voz de América en Miami, Florida.

Ahí empezó un proceso “muy duro, con más de 40 días en la clínica”.

“Fueron momentos muy duros, especialmente los primeros días porque empiezas a verte de una manera diferente. Me preguntaba si iba a ser una persona normal y cómo me verían los demás”, relató.

–Una última duda y terminamos: ¿tú ya no lloras nunca?

–Depende. El otro día me desperté en la noche y me puse a llorar. Pero no por lo que me pasó a mí. Es que me pongo ansioso porque quiero lograr todo muy rápido.

–Hacer hasta lo imposible para que otras personas amputadas logren sus sueños.

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