Su ejemplo, motivación para otros
Es por eso que quiere que su experiencia de vida sirva de ejemplo para ayudar a otras personas que quizás estén pasando por la misma situación que él hace un par de años.
Después de todo, asegura que está viviendo la mejor etapa de su vida. Entre sus planes de futuro está el de publicar un libro y seguir dando conferencias para inspirar a otros.
–¿Cuál es tu meta?
–Retarme, romper mis propias barreras y demostrar que no hay límites. Lo único imposible es lo que no te atreves a intentar. En la medida en que yo pueda ser un ejemplo puedo motivar a los demás. Eso es lo único que me interesa. Un día dejé de preguntarme “por qué” me había pasado lo que me había pasado y empecé a preguntarme “para qué”. Ese día todo cambió para mí.
–Que vi un video de Daniel Habif, el motivador, y fue como si se me ordenara el ajedrez de la cabeza, mi mente hizo clic. Yo había llegado al egoísmo de preguntarme por qué había perdido las dos piernas cuando ni a mi cuñado ni a mi novia les había pasado nada.
–¿Pensaste en la muerte?
–No, y tampoco me di cuenta de que ya había perdido la pierna derecha. Pasé ese día muy grave y el martes me amputaron la izquierda. Mi mamá tuvo que tomar la decisión. Los médicos le explicaron que de seguir intentando salvar esa pierna, que de todos modos iba a quedar inservible, me podía morir. Y entre la pierna y mi vida, mi mamá escogió mi vida.
Juan Pablo cuenta esto sin que se le asome ni una sola lágrima. Habla sereno y con un orgullo evidente ante la determinación y la fortaleza de su madre, que si ya lo había traído al mundo una vez ahora se aseguraba de que regresara a él a toda costa.
–El mayor temor de mi mamá era que cuando yo me despertara estuviera solo.
El testimonio del prometido de la primera novia beata de la Iglesia

En 1984 Guido Rossi estaba comprometido para casarse con Sandra Sabattini, pero un accidente de tránsito acabó con la vida de la joven que este domingo ha sido elevado a los altares como la primera novia beata de la Iglesia Católica.
Sandra y Guido se conocieron en 1979. Tiempo después, comprometidos para casarse y con el sueño de ir a África para atender a los "últimos de los últimos", ella murió atropellada en un accidente tránsito.
En la víspera de la beatificación celebrada este domingo, Rossi conversó con Vatican News sobre su experiencia de vida con Sandra y sobre cómo lo afectó haberla perdido cuando ella tenía solo 22 años.
"Mi vida estuvo marcada por Sandra, con su vida y con su muerte. Después de un periodo no exento de dificultades, pero seguramente bello y profundo, me vi claramente con dos casas en el camino, la de su familia y la mía, mientras el resto seguía en pie", relató Guido, que ahora es un diácono casado y tiene dos hijos.
"Me ayudaron muchísimo y aún sigue viva la relación y el afecto de su familia. Me sostuvieron también los sacerdotes y los hermanos de la Comunidad Juan XXIII", a la que ambos pertenecían.
En su opinión, la beatificación de Sandra permite contemplar "la gran misericordia del Señor que nunca nos deja solos, incluso cuando creemos que estamos caminando solos, mientras Él nos lleva del brazo, como vimos escrito en la puerta de una iglesia en Gubbio que visité con Sandra".
