"Juan Pablo Dos Santos - Amor en Tiempos Modernos"

–Siguen juntos Cristina y tú.

–Sí, y eso que se lo advertí. Ya amputado le dije: “Mi amor, el Juan Pablo del que tú te enamoraste ahora es otro, así que yo comprendo si no quieres seguir”. Y Cristina, que es una mujer espectacular, me contestó que se quedaba conmigo.

–Durante un tiempo estuve obsesionado, pero ya no. ¿Sabes lo arrecho que es donarle a alguien unas piernas, ayudarlo a que camine otra vez y no esperar nada a cambio, ni las gracias, ni un abrazo? Para mí ha sido una gran lección.

Exhaustiva pesquisa mediante, Juan Pablo escogió ir al IPO, al Instituto de Prótese e Órtese, en Brasil, donde, a lo largo de casi tres meses, de diciembre de 2019 a febrero de 2020, el doctor Fabrício Daniel lo irguió y lo hizo alto y caminante otra vez. El donante pagó los pasajes y la estadía de Juan Pablo y de su mamá, y todos los gastos médicos.

–El 11 de diciembre fue la primera consulta –recuerda Juan–, el 12 me hicieron el encaje de las prótesis y el 13, agarrado de unas barandas, caminé. El doctor Fabrício me dijo: “En todo el tiempo que tengo como médico, nunca había conocido a nadie con una determinación como la tuya, te felicito”. Después vino lo duro: aprender a caminar solo, sin apoyo. Yo le mentaba la madre al doctor, porque me dolía, pero lo logré.

–A mí me estaba pasando con Edwin lo que a Luis Olavarrieta le había pasado conmigo.

–Ya no es tan mala, ¿no?

–No –se ríe–. Ahora es la buena porque es la única que tengo. Si no tuviera esta rodilla me sería muchísimo más difícil caminar. Si además tuviera la izquierda, te aseguro que estaría haciendo el maratón de Nueva York.

Juan Pablo nació el 14 de junio de 1999. Cuando Teresa, su madre, estaba en el sexto mes de embarazo, a su esposo, el padre de Juan, le dio una meningitis y falleció de un día para el otro. Antes había nacido Moisés, el hermano mayor. Juan Pablo creció con él y con su madre, quien además de encargarse de los hijos siguió adelante con el negocio que había dejado su marido: una venta de pescado al mayor. No hay persona en el mundo a la que Juan Pablo quiera más que a su madre, y por eso cuando habla de sus miedos asegura que su mayor miedo es perderla.

–Mi mayor miedo es perder a mi madre, y el segundo, pues no poder salir corriendo. –Se alza de hombros y hace un gesto con la cara que sugiere que bromea sobre sí mismo. Explica–: Imagínate que ahorita hubiera un incendio en esta cafetería. Tendríamos que salir corriendo y yo no podría. Las prótesis me permiten caminar, pero no puedo correr. A la gente le da risa la manera como lo digo, pero es verdad.

Esta es la vida que llevan los hijos de Pablo Escobar y cómo han cambiado físicamente a lo largo de los años

Los dos hijos del extinto capo del narcotráfico viven vidas totalmente diferentes.

Cuando Pablo Escobar mandó a matar al ministro Rodrigo Lara hace 25 años, el hijo de este, el hoy senador, tenía ocho años. Y pensaba que sólo era cuestión de crecer para vengar la muerte de su padre. Juan Pablo Escobar, el hijo del capo, tenía dos años menos. Aquí, en una visita a Washington.

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