La nueva vida de Mario Conde en Edimburgo: clases de inglés, relación a distancia con su novia pintora y una tregua entre "putadas"

Mario Conde y su nueva vida. Arte EE
Ese día, él, su hija Alejandra, su hijo Mario y su exyerno desde hace unos meses, el banquero Fernando Guasch, fueron detenidos y acusados de ocho delitos contra la Hacienda pública, blanqueo de capitales, organización criminal y alzamiento de bienes. Santiago Pedraz, juez de la Audiencia Nacional —entregado posteriormente a sus amoríos con la marquesa viuda de Griñón—, sospechaba que la familia había repatriado 13,06 millones de euros desde Suiza, presuntamente saqueados a Banesto.
Sin embargo, tres años después, en 2019, la Operación Fénix, como fue bautizada, se diluyó y la Audiencia Nacional estimó que no hubo delito y archivó la causa. "Somos unos supervivientes", reflexionó Conde. Pronto, reclamó una indemnización al Estado de 36 millones de euros.
—¿Y ahora qué?— le inquirí tras el fin del caso.

Adriana Torres Silva. Instagram
Y eso es lo que precisamente ha hecho estos tres años, a pesar de la pandemia y alguna tristísima noticia, como la muerte de su hermana pequeña, Ana Conde, acaecida en 2021. En 2019, Mario todavía no se había recuperado de la turbulenta separación de su segunda mujer, María Pérez-Ugena, pero estaba ilusionado con realizar su primer viaje tras tantos años sin poder salir de España. Se desplazaba a Milán, donde, curiosamente, cerró la venta de Antibióticos por 400 millones de euros junto a su entonces amigo, Juan Abelló.
Mario Conde y Lourdes Arroyo.
Tras finalizar sus estudios en la institución educativa, Alejandra decidió seguir los pasos de su padre y obtuvo la licenciatura en Derecho y orientó su trayectoria profesional al ámbito empresarial como fundadora de varias compañías, una de ellas A-Típica, líder en el mundo nupcial junto a las hermanas Paola y Marina Herrera.
En 2002 Alejandra se encontraba inmersa en el ámbito de la organización de eventos y el ingreso de su padre en la prisión de Alcalá Meco lo cambió todo. La hija menor del expresidente de Banesto dejó su trabajo y se centró por completo en su progenitor. Volvió al mundo de la abogacía y se encargó de la defensa de Mario Conde. En 2011 se desvinculó por completo de A-Típica.
Su vínculo con los Vega-Penichet
De mentalidad tradicional, durante su etapa como organizadora de eventos Alejandra ya había iniciado una relación con Fernando Guash Vega Penichet, hijo del expresidente de Renault y alto cargo del Ministerio de Comercio, Manuel Guash, y de la fallecida Margarita Vega-Penichet, una de los 14 hijos del abogado cubano Manuel Vega-Penichet, quien en 1962 fundó el bufete de abogados Vega-Penichet.
Margarita ejerció junto al financiero José María Amusátegui de la Cierva como testigo en la boda de la socialité Isabel Presyler y Miguel Boyer. El ya exmarido de Alejandra era uno de los solteros de oro de la jet set nacional. Formado en finanzas en la Universidad Pontificia de Comillas de Madrid, ha trabajado en GBSM Bank of America y en Lehman Brothers, y desde 2007 ocupa el cargo de director general Caixa Banco de Investimento España.
Adriana Torres Silva.
Entre 1987 y 1993 ejerció de presidente del Banco Español de Crédito (Banesto), que compatibilizó con otros cargos en varias entidades privadas, como en Iberdrola, H.I. Holding o Antena 3. De todos estos cargos cesó en 1993, cuando el Banco de España decidió intervenir Banesto. En 1994 ingresó en la prisión de Alcalá-Meco pero salió un año más tarde bajo fianza. En 1998 le condenaron a 4 años y seis meses por el 'caso Argentia Trust' y el 31 de marzo de 2001 la Audiencia Nacional le condenó a 14 años por los delitos de estafa y apropiación indebida y le obligó a devolver 7.200 millones de pesetas a Banesto. Las defensas recurrieron al Supremo, y evitó la cárcel con una fianza de 500 millones de pesetas. Luego, la condena por el 'caso Banesto' se quedó en solo 10 años.
El último lío con la justicia de Mario Conde
En el año 2016 los problemas con la justicia volvían de la mano del juez Santiago Pedraz por la denominada 'Operación Fénix', que investigaba los presuntos delitos de blanqueo fiscal y organización criminal. A pesar de que ingresó en prisión el 13 de abril de 2016, abandonó la cárcel de Soto del Real el 17 de junio de 2016, tras hacer efectivo el pago de una fianza de 300.000 euros. Días después hacía lo mismo su hija Alejandra —también investigada por la misma 'Operación Fénix'— para dejar la prisión incomunicada que mantenía en su domicilio, gracias al pago de otros 200.000 euros.
En 2018, el mismo juez que le hizo ingresar en prisión, le dejaba libre de toda causa. Fue archivada en el año 2019 por la Audiencia Nacional.
El instructor de la 'Operación Fénix', el juez Pedraz, mantuvo investigado al exbanquero durante dos años por su presunta pertenencia a un grupo criminal, alzamiento de bienes, ocho delitos fiscales y el presunto blanqueo de más de 13 millones de euros procedentes de las responsabilidades civiles de los casos Banesto y Argentia Trust, por los que Mario Conde fue condenado en los años noventa. Junto a Conde, también aparecían en la trama una docena de personas de su entorno a los que también se les atribuían estos delitos. Las primeras investigaciones señalaron que repatrió este dinero desde sus cuentas en Suiza, Holanda, Luxemburgo y Reino Unido.
Newsletters
Inscríbete para recibir la información económica exclusiva y las noticias financieras más relevantes para ti

