Miriam Ungría cumple 60 años un día antes de su primer aniversario de boda: así es su vida en la corte jordana
Un año está a punto de cumplirse desde que Miriam Ungría sellara su amor ante el altar con el príncipe jordano Ghazi bin Muhammad en un inesperado enlace cuyos preparativos se llevaron a cabo bajo el paraguas del más absoluto hermetismo. Aquella celebración, que fue de carácter íntimo y contó con la presencia del rey Abdalá, primo hermano del novio, y de los príncipes El Hassan bin Talal y Talal bin Muhammad, tuvo lugar el 3 de septiembre de 2022 en el fabuloso palacio de Raghadan. Un acontecimiento trascendental para sus protagonistas, pero si hubo alguien a quien cambió de forma incontestable la vida es a la diseñadora de joyas, que tras su 'sí, quiero' pasó a ser la princesa Maryam Al Ghazi. Hoy, a punto de cumplirse un año en calidad de esposa del decimoctavo en la línea de sucesión al trono, festeja su 60º aniversario.
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Príncipe Muhammad bin Talal y la princesa Firyal de Irshaid.
El príncipe es uno de los tres hijos del fallecido Príncipe Muhammad bin Talal y su primera mujer, la princesa Firyal de Irshaid, dedicada a las labores humanitarias de carácter filantrópico. Su progenitor era hermano del rey Hussein I de Jordania, por lo que es primo hermano del actual monarca jordano.
Desde su nacimiento, el príncipe jordano ha tenido claro de la familia de la que provenía. Fue educado en algunas de las instituciones más prestigiosas del mundo como las Universidades de Princeton, Cambridge o Al-Azhar en estudios relacionados con la literatura, historia, lenguas clásicas o filosofía. La disciplina filosófica le atrajo sobremanera pues, además de ser miembro de la realeza, ejerce como profesor de filosofía islámica en la Universidad de Jordania, al igual que en la Universidad de Al al-Bayt.

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Bici, picnics y museos
En Londres lleva una vida tranquila. Le gusta pasear en bicicleta por la ciudad, hacer algún picnic en el parque cuando sale el sol junto a sus amigas y visitar los museos londinenses, como el de Historia, en los días de lluvia. Ella es además la mayor fan de su hijo Boris Saxe-Coburgo, que desde que se graduó en 2019 en la Universidad de las Artes de Londres, ha realizado algunas exposiciones de sus propias esculturas y hace solo unas semanas presentaba una nueva serie de esculturas llamada Chronos en una muestra en el Apethorpe Palace. Si algún día regresara la monarquía a Bulgaria, Boris se convertiría en el zar Boris IV de Bulgaria. Junto a él, Miriam asistió en 2021 a la boda en Moscú de Jorge Románov con Rebecca Bettarini. Su hijo menor, Beltrán, estudia Física en la universidad londinense. Tanto Boris como Beltrán mantienen una estupenda relación con sus primos, los hijos de Kyril y Kubrat de Bulgaría.
Detalles del enlace
No hubo amigos que viajaran a la capital jordana. Tampoco asistieron al enlace el padre, Bernardo Ungría, que tiene 92 años, ni los hermanos, con los que mantiene una buena relación. La diseñadora de joyas estaba muy unida a su madre, que falleció en octubre de 2010. La empresaria ha marcado siempre lo que era su unidad familiar estricta y así lo contaba a Vanitatis: “Tengo unos hijos maravillosos. Son buenos chicos y muy fáciles de trato que nunca han dado ningún problema más allá de los normales en una relación entre madre e hijos. Lo que siempre he tenido claro, y ellos también, es que no soy su amiga. Me cuidan mucho y son un gran apoyo. No soy ninguna madre coraje, sino una persona que afronta la vida como viene y que tengo la suerte de tener una serie de recursos que otras no tienen. Miro al futuro porque el pasado ya está escrito y, por lo tanto, no se puede cambiar”.
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Los hijos tuvieron que aprender a convivir con una situación que no era la normal y lo hicieron. Se acostumbraron a la rutina de dar un beso a su padre antes de irse al colegio y cuando volvían. La nueva princesa jordana tuvo una actitud positiva ante lo que supuso que durante años su marido estuviera en coma tras el accidente que sufrió el 15 de agosto de 2008 con secuelas irreversibles. Su lema de vida, como contó a Vanitatis, era: “No añorar el pasado, porque así no se crece, y mirar hacia adelante. Soy muy creyente y eso me ayuda”.
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Desde que hace siete años falleciera el primogénito del rey Simeón de Bulgaria después de sufrir un trágico accidente de tráfico en 2008, Miriam decidió alejarse de los focos y centrarse en su empresa de joyería, que había creado en 2014, un año antes de la muerte de Kardam, al que cuidó hasta el último momento. Fue en 2019 cuando la princesa búlgara optó por dar un giro de 180 grados a su vida. Vendió su casa madrileña, que estaba situada muy cerca del parque de El Retiro, y se mudó a Londres. Allí estudiaban en ese momento sus dos hijos, Boris y Beltrán, después de haber pasado un tiempo en un internado en Austria. Fue un cambio de rumbo y también una reunificación familiar que a Miriam le llenó de alegría.
