5. Gris
El gris se ha convertido en uno de los colores favoritos para llevar en las uñas porque es neutro, combina con todo, es discreto, lindo y a la vez elegante. Si lo quieres para el gran día B se verá muy lindo como fondo de perlas miniatura o cintillas blancas. En mate se ve muy sofisticado, pero si prefieres que brille también lucirá estupendo. El gris será tu mejor aliado si te gusta que tus manos luzcan estéticas y muy cuidadas, aún mejor si te casas de día.
Si eres de las novias a las que les gusta marcar la diferencia, no dudes en considerar el rojo. Además de estilizar tus manos y hacerlas lucir sofisticadas, el color le dará fuerza a tu outfit nupcial basado en el contraste con el blanco, que bien podría complementarse con tu labial.
Para lograr un equilibrio, la recomendación es que el vestido sea sutil tanto en su corte como en su textura. Si lleva mangas largas, ¡mucho mejor! La verdad es que el rojo es otro de los colores que nunca pasarán de moda, tanto por su elegancia como por la forma en que conjuga el protagonismo de los anillos de boda.
Tengo otra boda
¿Quién va a entender mejor esta excusa que unos/unas novios/novias? Es normal que, sobre todo en temporada alta de bodas, haya celebraciones que se solapen en el tiempo y siempre puedes decir que ya habías dicho que sí a la otra pareja. Si ya te habías comprometido con los otros, lo van a entender perfectamente porque no quieres quedar mal con ellos.
Aunque esto no es lo más correcto, puede ser una excusa para no ir a una boda. Da igual a quien sea, pero siempre puedes “culpar” a alguien de tu entorno con excusas como “tengo que acompañar a mi hermano a…”, “mis hijos tienen un evento al que tengo que llevarles” o “tengo que cuidar de mis sobrinos ese fin de semana”. Quizá no sea la mejor de todas, ¡pero puede servir!
2. De qué hablar en el discurso
Obviamente esto dependerá mucho de quién pronuncie el discurso. Y es que no es lo mismo que lo haga la pareja o sus amigos. Si eres el novio o la novia lo normal es que hables de vuestra relación, de lo que te hace sentir la otra persona, qué te encanta de él o ella, qué pensaste cuando lo/la conociste, qué cosas te divierten, anécdotas curiosas que hayáis vivido juntos (y que se puedan contar, lógicamente) y por qué quieres pasar el resto de tu vida a su lado.
Si eres el oficiante de boda o algún familiar o amigo lógicamente hablarás de cosas distintas, mucho menos íntimas, pero igual de emotivas y especiales. Seas quién seas, en una boda hay algunos consejos que es mejor que tengas en cuenta, pues te ayudarán a la hora de saber de qué hablar y de que NO hablar.
- Evita temas polémicos: hay que tener en cuenta que algo que a ti te puede parecer muy gracioso como una anécdota de vuestra infancia a lo mejor no lo es para el resto y lo que es peor, avergüenza a la pareja y a los invitados. Piensa bien si lo que vas a contar puede ofender a alguien o sentarle mal.
- Anécdotas especiales: seguro que hay muchas anécdotas interesantes, divertidas o emotivas que hayáis vivido juntos y que puedes contar y conseguir sacar una sonrisa de los asistentes. Puedes hablar de situaciones que sean una muestra de la personalidad de la pareja, algún detalle que haga que los invitados entiendan de qué hablas y se diviertan con la anécdota.
- Haz partícipes a los invitados: sobre todo si eres el protagonista es importante decir unas palabras en agradecimiento a los invitados que han hecho posible que estéis aquí y que más os han ayudado. Lo ideal es incluir anécdotas con más familiares y amigos, y, sobre todo, no olvides hablar de las dos familias. Haz una mención especial a las personas que no han podido asistir por problemas de agenda, de salud o de situación geográfica.
- Intentano tirar de drama: ni aprovechar esas ausencias para construir un clima triste. No te recrees en las pérdidas importantes, sobre todo si son recientes, y no las menciones si no eran personas especialmente directas, pues nunca sabes qué sensibilidad puedes herir. Pero si quieres hacer alguna mención especial, hazlo con respeto, recordando los buenos momentos y lamentando su ausencia con bonitas palabras exentas de dramatismo.
- Valorar a la pareja: poner en valor a los protagonistas es importante en un día tan especial para ellos, así que dedicar parte del discurso a valorar cómo son y por qué son esenciales en tu vida dará al discurso un toque muy emotivo.
Mal momento personal
La excusa de “estoy pasando por un momento personal complicado” también es comprensible si los/las novios/novias son personas empáticas. Y es que no hay nada como una ruptura, con un toque de melodrama incluido, para librarte de una boda. La felicidad de los demás, el amor y todo lo que adorna las relaciones son conceptos que no quieres ni oler en un momento así, sobre todo en una boda, ya que es la constatación de todo eso que se ha acabado para ti. Él o ella lo entenderá si no es un monstruo. Y si no lo entiende, ¡no es problema tuyo!

Diferencia entre disculpar y perdonar
- Pedir disculpas implica no ser ni sentirse responsable de lo que ha ocurrido. Un ejemplo para pedir disculpas sería llegar tarde a una cita con una amiga porque ha habido un gran atasco en la carretera, en este caso pedirías disculpas porque tú no eres responsable de que haya habido un atasco, pero te sabe mal que la otra persona se haya quedado esperando tu llegada.
- Cuando se pide perdón se debe hacer también con total sinceridad porque implica reconocer la responsabilidad que se tiene por haber hecho daño o lastimado los sentimientos de la otra persona. Pedir perdón en este caso es un gran acto de humildad y liberación cuando se realiza con el corazón en la mano y sin expectativas de ningún tipo. Pedir perdón debe ser reconocido por la persona lastimada y solo así se podrá sanar la herida en la relación, ya sea amorosa, de amistad, profesional o familiar, para seguir hacia adelante.

