3. Discurso de boda gracioso y emotivo
Cada persona es libre de escribir a su antojo, pero os recomendamos el equilibrio entre emoción y humor. Porque emocionar es clave cuando se trata de un discurso así y para ello son vitales las referencias al pasado, mencionar a personas importantes y hablar de los sentimientos que os han llevado a dar ese gran paso. Aunque suene melodramático o engañoso, busca las lágrimas del personal o un discurso que puede provocarlas. Esto significa que tus palabras y tono son lo suficientemente emocionantes.
Pero no te olvides del humor. La comedia ayuda a que todo sea más llevadero y en combinación con la emoción forman una bomba de relojería. Para empezar, el humor ayuda a romper el hielo, a calmar los nervios (tanto los tuyos como los de tu círculo más cercano) y a poner las bases de un discurso que, como decimos, debe bascular en torno a la comedia y a la emoción. Porque el humor rebaja la emoción para no convertir el discurso en una piscina de lágrimas o en un drama. Además, esta técnica potencia las sonrisas y las risas, dos de las más grandes formas de expresión que no pueden faltar en un día de alegría como ese. El humor es clave para la vida, para las relaciones, para afrontar todo de una manera más positiva. ¡No te olvides de él en tu boda!
Para hacer uso del humor, intenta no recurrir al chiste fácil, a los tópicos ni a las bromas pasadas de época. Busca ser original, ingenioso/a, tira de anécdotas y menciona hechos de todo tipo, tanto los conocidos por tu pareja (o por la pareja si eres uno de los invitados) como los que sean vox populi. Pero no conviertas el discurso en una interpretación exagerada o esperpéntica, pasada de vueltas. Esto no es el Club de la Comedia y quizá no tengas el talento como para buscar ese tipo de risas. Si hablas con una gracia comedida, seguro que te los metes a todos en el bolsillo.
Participamos en Teatro Rocinante:
DIRECTORIO CEDRAM/ROCINANTE.
PLANTA TECNICA DE "ROCINANTE": Raúl Medina, Rafael Covarrubias, Jorge Alberto Hernández, Bárbara Pohlenz, José Luis Morales. PERSONAL: Rocío Barragán, Alfonso Hernández, Ireri Margarita Araujo. ADMINISTRACION: María de Lourdes Arévalo. DIRECTOR TECNICO: Gustavo López Jiménez. DIRECTOR GENERAL: Miguel Ángel Cárdenas.
Idea original, documentación y realización de este blog/bitácora:
Lucía Puente-Treviño.
Dibujo del camión/Teatro Rocinante (en la portada de este blog):
"Morris" Jorge Alberto Hernández (técnico de Rocinante).
Tengo otra boda
¿Quién va a entender mejor esta excusa que unos/unas novios/novias? Es normal que, sobre todo en temporada alta de bodas, haya celebraciones que se solapen en el tiempo y siempre puedes decir que ya habías dicho que sí a la otra pareja. Si ya te habías comprometido con los otros, lo van a entender perfectamente porque no quieres quedar mal con ellos.
Aunque esto no es lo más correcto, puede ser una excusa para no ir a una boda. Da igual a quien sea, pero siempre puedes “culpar” a alguien de tu entorno con excusas como “tengo que acompañar a mi hermano a…”, “mis hijos tienen un evento al que tengo que llevarles” o “tengo que cuidar de mis sobrinos ese fin de semana”. Quizá no sea la mejor de todas, ¡pero puede servir!
Tengo un viaje planeado
Cuando hay viajes de por medio, nadie dice ni “mu”. Un viaje implica a otras personas, reservas, preparaciones e ilusiones entre los que ningún plan alternativo es capaz de interponerse. ¡Ni siquiera una boda! Cuando se casa un amigo de hace quinientos años o un primo octavo, los viajes se convierten en la excusa perfecta, sobre todo si son al extranjero y han supuesto un gran desembolso económico. Esta excusa puede ser real, pero si te la inventas, ¡cuidado con las redes sociales y con quien te encuentras porque te pueden pillar muy fácil la mentira! También puedes aprovechar y después de pensar esta excusa aprovechar y montar un viaje justo ese fin de semana.
Esta excusa también es muy creíble porque se entiende perfectamente que en esa situación no te puedes permitir gastos extra. No andas sobrado de fondos y lo dices de una forma que invite a la comprensión más que a la lástima. Si es verdad, no dudes en utilizar esta razón para no ir porque está más que justificado y es que las bodas suponen un gran gasto de dinero para los asistentes. Desde la despedida de soltera hasta el vestido de fiesta y los complementos para el look pasando, evidentemente, por el regalo que se haga a la pareja.
Azul
Recuerda que todo lo que elijas para el día de boda no solo es porque te gusta cómo luce, sino porque te representa. Por tanto, si este color refleja tu personalidad o has elegido lucir en tus uñas ese "algo azul", ¡adelante!
Aprovecha las tonalidades y prueba para decidirte; sea cual sea, te mostrará como una novia atrevida y chic. En las gamas más claras y sobrias complementará tu ajuar de forma elegante. La vitalidad y la diversión te acompañarán con un azul eléctrico, que quizá podrías combinar con tus zapatillas y algún dije. El tono más intenso se presta para decorar con cintillas, piedras cristalinas o plateadas, así como figuras sutiles.
