Tengo otra boda
¿Quién va a entender mejor esta excusa que unos/unas novios/novias? Es normal que, sobre todo en temporada alta de bodas, haya celebraciones que se solapen en el tiempo y siempre puedes decir que ya habías dicho que sí a la otra pareja. Si ya te habías comprometido con los otros, lo van a entender perfectamente porque no quieres quedar mal con ellos.
Aunque esto no es lo más correcto, puede ser una excusa para no ir a una boda. Da igual a quien sea, pero siempre puedes “culpar” a alguien de tu entorno con excusas como “tengo que acompañar a mi hermano a…”, “mis hijos tienen un evento al que tengo que llevarles” o “tengo que cuidar de mis sobrinos ese fin de semana”. Quizá no sea la mejor de todas, ¡pero puede servir!
3. Discurso de boda gracioso y emotivo
Cada persona es libre de escribir a su antojo, pero os recomendamos el equilibrio entre emoción y humor. Porque emocionar es clave cuando se trata de un discurso así y para ello son vitales las referencias al pasado, mencionar a personas importantes y hablar de los sentimientos que os han llevado a dar ese gran paso. Aunque suene melodramático o engañoso, busca las lágrimas del personal o un discurso que puede provocarlas. Esto significa que tus palabras y tono son lo suficientemente emocionantes.
Pero no te olvides del humor. La comedia ayuda a que todo sea más llevadero y en combinación con la emoción forman una bomba de relojería. Para empezar, el humor ayuda a romper el hielo, a calmar los nervios (tanto los tuyos como los de tu círculo más cercano) y a poner las bases de un discurso que, como decimos, debe bascular en torno a la comedia y a la emoción. Porque el humor rebaja la emoción para no convertir el discurso en una piscina de lágrimas o en un drama. Además, esta técnica potencia las sonrisas y las risas, dos de las más grandes formas de expresión que no pueden faltar en un día de alegría como ese. El humor es clave para la vida, para las relaciones, para afrontar todo de una manera más positiva. ¡No te olvides de él en tu boda!
Para hacer uso del humor, intenta no recurrir al chiste fácil, a los tópicos ni a las bromas pasadas de época. Busca ser original, ingenioso/a, tira de anécdotas y menciona hechos de todo tipo, tanto los conocidos por tu pareja (o por la pareja si eres uno de los invitados) como los que sean vox populi. Pero no conviertas el discurso en una interpretación exagerada o esperpéntica, pasada de vueltas. Esto no es el Club de la Comedia y quizá no tengas el talento como para buscar ese tipo de risas. Si hablas con una gracia comedida, seguro que te los metes a todos en el bolsillo.
1. Cómo hacer un discurso de boda
Independientemente de cuál sea tu papel en la boda, hacer un discurso de boda no siempre es fácil. Así que antes de nada, piensa que el discurso debe reflejar lo que sientes, especialmente si eres el protagonista o alguien muy cercano. Por ello, no te pongas a escribir a lo loco… respira, reflexiona, analiza y ten en cuenta estos consejos.
- Qué tipo de mensaje quieres dar, lo que sientes y cómo transmitirlo y, sobre todo, cuánto quieres mostrar al mundo sobre tus sentimientos.
- Haz un borrador de todas esas ideas que han brotado en tu cabeza. Empieza contextualizando el momento en el que te encuentras y echa la vista atrás para entregar a tu pareja (si eres el novio/a) y a los invitados referencias de vuestra relación. Indaga mucho en ello y menciona a todas las partes implicadas. Finaliza con una buena reflexión sobre todo lo que habéis construido y lo que queda por construir.
- Piensa el tono: los hechos pueden ser unos, pero adornados con cierto estilo pueden evocar unas cosas u otras. ¿Qué prefieres? Decídelo antes de ponerte a escribir.
A partir de ahí, puedes coger el boli o teclear en el ordenador. Todo fluirá porque lo tienes anotado al lado, como guía para escribir y no quedarte pensando en la nada. Tu relación con esa persona es especial y, aunque no sepas escribir, las ideas surgirán. Como ya te hemos advertido, puedes pedir ayuda a una persona que escriba mejor que tú o que, simplemente, sea un poco más organizada. Pero recuerda que la esencia debe ser tuya, solo tuya.

