4. Lenguaje, extensión y ensayo
Si sabes escribir, tienes varios puntos ganados en esta travesía hacia el discurso perfecto. Si se te da bien, mucho mejor, la verdad. Debe estar bien escrito, por supuesto, pero hay formas bellas de escribir que pueden estar alejadas de la pedantería. Estos sencillos tips seguro que te ayudan.
La clave: ensayar
Hablar en público no es una actividad de buen gusto para todo el mundo. Para muchos es un auténtico calvario, sobre todo para aquellos novios que tienen pánico escénico, por lo que será mejor escribir con seguridad y ensayar el discurso una y mil veces. Para ello, utiliza un espejo que te permita enfrentarte a ti mismo. Grábate para descubrir las virtudes de tu interpretación y los fallos de tu perorata. Esta técnica también te ayudará a ver tu imagen real en ese escenario y a enterrar la estampa ficticia y distorsionada (para mal, siempre para mal) que sin duda se habrá cruzado por tu cabeza si eres inseguro/a. Si es el caso, prueba a hablar de tus nervios antes de empezar el discurso. De esta forma la gente será más permisiva con tus errores en la oratoria, mostrando empatía y ternura, así como cierta risa confidente.
Quizá no esté de más que lo memorices casi en su totalidad, pero deberías mostrarte relajado a la hora de pronunciarlo para evitar una sensación robótica, como quien se aprende algo sin sentirlo. Tienes que demostrar con tu voz y gestos lo que dicen tus palabras. De esa forma, el discurso quedará redondo.

No tengo dinero
Es una excusa parecida a la anterior, pero si tienes trabajo y no quieres mentir mejor decir directamente que “no tienes dinero”. Es la respuesta más clásica y también la más comprensible, por lo que comentábamos del gran gasto que supone ir a una boda para un invitado, y no hablemos ya si la celebración es fuera de tu lugar de residencia. Así que esa excusa es más que creíble, especialmente si le añades algo como que te han bajado el sueldo, te han reducido las horas o te has metido en una inversión (un coche, casa, lo que sea) y no puedes tener más gastos. Es posible que algunas parejas te digan que no te preocupes por el regalo, que no hace falta, pero aun así puedes decirles que no puedes hacer frente al resto de los gastos.
Vivir lejos es el mejor salvavidas ante las bodas insustanciales. No vale vivir en la provincia de al lado, aunque residir a 500 km puede valer, ya que el desembolso (viaje, alojamiento, etc.) es mucho mayor que para otras personas. Generalmente, los familiares y amigos importantes pueden gozar del privilegio de tu asistencia, pero el resto tendrá asumido que no te moverás de tu lugar de residencia. Quizá visites a tu familia en el mismo lugar a las dos semanas, pero ellos no tienen por qué saberlo. Si vives en otro país, la invitación ni siquiera será enviada, aunque hay de todo. ¡No te fíes y prepara la excusa de la distancia en cuanto puedas!
Tengo otra boda
¿Quién va a entender mejor esta excusa que unos/unas novios/novias? Es normal que, sobre todo en temporada alta de bodas, haya celebraciones que se solapen en el tiempo y siempre puedes decir que ya habías dicho que sí a la otra pareja. Si ya te habías comprometido con los otros, lo van a entender perfectamente porque no quieres quedar mal con ellos.
Aunque esto no es lo más correcto, puede ser una excusa para no ir a una boda. Da igual a quien sea, pero siempre puedes “culpar” a alguien de tu entorno con excusas como “tengo que acompañar a mi hermano a…”, “mis hijos tienen un evento al que tengo que llevarles” o “tengo que cuidar de mis sobrinos ese fin de semana”. Quizá no sea la mejor de todas, ¡pero puede servir!
Azul
Recuerda que todo lo que elijas para el día de boda no solo es porque te gusta cómo luce, sino porque te representa. Por tanto, si este color refleja tu personalidad o has elegido lucir en tus uñas ese "algo azul", ¡adelante!
Aprovecha las tonalidades y prueba para decidirte; sea cual sea, te mostrará como una novia atrevida y chic. En las gamas más claras y sobrias complementará tu ajuar de forma elegante. La vitalidad y la diversión te acompañarán con un azul eléctrico, que quizá podrías combinar con tus zapatillas y algún dije. El tono más intenso se presta para decorar con cintillas, piedras cristalinas o plateadas, así como figuras sutiles.
¿Pedir disculpas o pedir perdón?

¿Has hecho daño a otra persona y/o has herido sus sentimientos? Cuando ofendes a alguien aunque no haya sido intencionado lo justo es que le pidas perdón y te arrepientas de haberle hecho daño a esa persona querida para ti. Es posible que pienses que no has hecho nada malo como para pedir perdón o que no ha sido para tanto, pero solo por el hecho de haber ofendido a alguien es suficiente para que le pidas perdón y, así, poder continuar con la relación que teníais hasta el momento. Las palabras "lo siento" son muy eficaces para resolver este tipo de problemas.
