2. Blanco
El color más tradicional para novias que quieran vivir su boda como en un auténtico cuento de hadas siempre será el blanco; en las uñas hará ver tus manos estéticas y elegantes. Los diseños son infinitos, pero si quieres lucir en tendencia, te recomendamos pedir un marmoleado, líneas rectas en un color contrastante como el negro o un diseño geométrico intercalando el tono natural de tus uñas. Prácticamente las uñas blancas quedan bien para cualquier tipo de boda, pero si te casas en exterior, como en la playa, lucirán aún más bonitas.
Para novias clásicas, elegantes y sofisticadas estos colores nunca pasarán de moda, pero la forma de combinarlos sí que evoluciona. Elige uno de estos si tu vestido de novia es liso o algo sobrio, pues con uno de mucho encaje o pedrería tus uñas podrían chocar demasiado.
Hay muchas formas de aplicar dorado o plateado en la manicura, por ejemplo, el glitter, las cintillas, el esmalte metálico y los stickers de hojas o flores muy delicadas con un fondo natural, pues tampoco es forzoso que vayan saturadas o todas con el mismo diseño. Y algo más… cuida que haya armonía con tu joyería y el tono de tu piel. ¿Cómo hacerlo? Fíjate en las venas de tus manos, si tienen un tono verdoso el dorado es para ti, y si son más azuladas elige mejor el plateado.
Tengo un viaje planeado
Cuando hay viajes de por medio, nadie dice ni “mu”. Un viaje implica a otras personas, reservas, preparaciones e ilusiones entre los que ningún plan alternativo es capaz de interponerse. ¡Ni siquiera una boda! Cuando se casa un amigo de hace quinientos años o un primo octavo, los viajes se convierten en la excusa perfecta, sobre todo si son al extranjero y han supuesto un gran desembolso económico. Esta excusa puede ser real, pero si te la inventas, ¡cuidado con las redes sociales y con quien te encuentras porque te pueden pillar muy fácil la mentira! También puedes aprovechar y después de pensar esta excusa aprovechar y montar un viaje justo ese fin de semana.
Esta excusa también es muy creíble porque se entiende perfectamente que en esa situación no te puedes permitir gastos extra. No andas sobrado de fondos y lo dices de una forma que invite a la comprensión más que a la lástima. Si es verdad, no dudes en utilizar esta razón para no ir porque está más que justificado y es que las bodas suponen un gran gasto de dinero para los asistentes. Desde la despedida de soltera hasta el vestido de fiesta y los complementos para el look pasando, evidentemente, por el regalo que se haga a la pareja.
3. Discurso de boda gracioso y emotivo
Cada persona es libre de escribir a su antojo, pero os recomendamos el equilibrio entre emoción y humor. Porque emocionar es clave cuando se trata de un discurso así y para ello son vitales las referencias al pasado, mencionar a personas importantes y hablar de los sentimientos que os han llevado a dar ese gran paso. Aunque suene melodramático o engañoso, busca las lágrimas del personal o un discurso que puede provocarlas. Esto significa que tus palabras y tono son lo suficientemente emocionantes.
Pero no te olvides del humor. La comedia ayuda a que todo sea más llevadero y en combinación con la emoción forman una bomba de relojería. Para empezar, el humor ayuda a romper el hielo, a calmar los nervios (tanto los tuyos como los de tu círculo más cercano) y a poner las bases de un discurso que, como decimos, debe bascular en torno a la comedia y a la emoción. Porque el humor rebaja la emoción para no convertir el discurso en una piscina de lágrimas o en un drama. Además, esta técnica potencia las sonrisas y las risas, dos de las más grandes formas de expresión que no pueden faltar en un día de alegría como ese. El humor es clave para la vida, para las relaciones, para afrontar todo de una manera más positiva. ¡No te olvides de él en tu boda!
Para hacer uso del humor, intenta no recurrir al chiste fácil, a los tópicos ni a las bromas pasadas de época. Busca ser original, ingenioso/a, tira de anécdotas y menciona hechos de todo tipo, tanto los conocidos por tu pareja (o por la pareja si eres uno de los invitados) como los que sean vox populi. Pero no conviertas el discurso en una interpretación exagerada o esperpéntica, pasada de vueltas. Esto no es el Club de la Comedia y quizá no tengas el talento como para buscar ese tipo de risas. Si hablas con una gracia comedida, seguro que te los metes a todos en el bolsillo.
¿Pedir disculpas o pedir perdón?

¿Has hecho daño a otra persona y/o has herido sus sentimientos? Cuando ofendes a alguien aunque no haya sido intencionado lo justo es que le pidas perdón y te arrepientas de haberle hecho daño a esa persona querida para ti. Es posible que pienses que no has hecho nada malo como para pedir perdón o que no ha sido para tanto, pero solo por el hecho de haber ofendido a alguien es suficiente para que le pidas perdón y, así, poder continuar con la relación que teníais hasta el momento. Las palabras "lo siento" son muy eficaces para resolver este tipo de problemas.
