8. Plantar un árbol
Este ritual de boda servirá para aportar vuestro granito de arena a la naturaleza. Si una de las cosas que dicen que hay que hacer en la vida es plantar un árbol, ¿qué mejor que hacerlo junto a la persona que amáis? Es un acto simbólico y muy bonito. Plantar vida y ver cómo va creciendo es algo precioso para hacer juntos. Además, siempre podéis ir al lugar en el que lo habéis plantado y recordar vuestro día.
Si sois unos apasionados del arte y se os da bien pintar o mejor, sois artistas, entonces esta es la mejor opción para vosotros. Una buena manera de expresar vuestros sentimientos y emociones será a través de la pintura. Es muy sencillo. Solo tenéis que tener un lienzo en blanco, un caballete a poder ser para estar más cómodos, pintura y mucha imaginación. Además, será un recuerdo que podéis guardar para siempre en vuestra casa y al verlo siempre os trasladará al día de la boda.

Bodas Celtas
¿Qué es lo que más caracteriza a este tipo de bodas? La wedding planner Olga Pérez, de Un Mundo de Eventos, nos resume muy bien este tipo de bodas: "las bodas celtas tienen algo mágico que atrae mucho a las parejas, porque están muy conectadas con la naturaleza y la madre tierra. Los celtas lo celebraban todo: las cosechas, los nacimientos, los matrimonios e incluso la vejez. Funcionaban como una comunidad, tenían espíritu de gran familia y además eran una sociedad muy abierta, donde la mujer tenía los mismos derechos que el hombre".
Los celtas eran un pueblo indoeuropeo que vivió en Irlanda, Gran Bretaña y partes de Europa desde el año 700 a.C. hasta las progresivas conquistas de Roma y, posteriormente, del cristianismo. Los celtas invadieron lo que era la Europa de los pueblos naturales, que desde el año 5000 a.C. aproximadamente era matriarcal. Se fusionaron con esta población y crearon lo que hoy conocemos como población celta.
Los celtas se centraban en la naturaleza y su sociedad se basaba en la "gran familia", lo que hoy llamamos el clan, y que no solo incluía a la familia en sentido estricto, sino también a los antepasados y a los descendientes. Varios clanes formaban una tribu, encabezada por un rey, y la sociedad se dividía en tres funciones: la jurídica sagrada, la guerrera y la productiva. La relación hombre-mujer en este complejo sistema social era igualitaria. La mujer celta tenía derecho a elegir a su propio marido y no podía casarse sin su consentimiento. Una vez casada no pasaba a formar parte de la familia de su marido, sino que seguía siendo propietaria de sus bienes y podía administrarlos.
Los celtas desaparecieron casi por completo con las conquistas romana, germánica y cristiana, y sus costumbres y parte de su cultura se adaptaron a los invasores y sobrevivieron de otras formas, pero se perdió mucho de lo que hicieron. No utilizaban la escritura para transmitir sus enseñanzas, sino que su cultura era oral y lo siguió siendo hasta el final. Solo durante el Humanismo, el Renacimiento y la Ilustración los europeos empezaron a redescubrir sus raíces y comenzaron a estudiar lo que había sobrevivido sobre los celtas.
3. Ceremonia de la arena
También podréis decantaros por el ritual de la arena. Esta ceremonia simboliza la futura vida en común, la unión de almas y esfuerzos a partir del momento en el que ya estaréis casados/as. Cada uno tendrá un pequeño frasco con arena, que puede ser de diferentes colores, o una arena que signifique algo para vosotros: arena del parque en el que jugabais de pequeños, de esa playa especial donde os disteis el primer beso, etc. Cada uno tomará su frasco y juntos llenaréis un tarro nuevo.

El matrimonio para los celtas, ayer y hoy
El matrimonio en la época celta era un contrato que atestiguaba la unión libre de dos personas, que también podían decidir separarse en cualquier momento. El matrimonio garantizaba a las partes derechos y deberes para salvaguardar la familia. Por lo tanto, no había grandes ceremonias. Aun así, el matrimonio era un momento importante, especialmente los matrimonios de alto rango, porque permitían la reunión de los clanes y la forja de alianzas y amistades. Se organizaban enormes banquetes, en los que se consumía mucha comida, cerveza e hidromiel. Una tradición muy antigua es el cortejo mediante la resolución de acertijos. Hay que saber que a los celtas, en general, les gustaba hablar con metáforas, acertijos y juegos de palabras para expresar la complejidad del mundo y eran obstáculos que había que superar para conquistar a la mujer o al hombre deseado. El matrimonio para los celtas era una formalidad puramente contractual y no implicaba ninguna celebración religiosa, o al menos no ha sobrevivido ninguna. Los celtas, de hecho, no practicaban la pedida de mano y el suyo no era un matrimonio espiritual. En la práctica, no sabemos a partir de qué momento el matrimonio en el mundo celta adquirió también una connotación espiritual y/o religiosa.
Hoy llamamos matrimonio celta a aquel que incorpora una espiritualidad que se inspira en la tradición celta y utiliza símbolos antiguos. Como no se conocen ritos matrimoniales religiosos de la época celta, el matrimonio celta actual se compone de ritos reconstruidos que se refieren a los ritos celtas conocidos que tenían lugar, por ejemplo, durante los festivales, o a los ritos que se encuentran en diversos libros sobre la cultura celta escritos durante la Edad Media.
Para los celtas, lo sagrado y lo profano se mezclaban, no eran dos esferas de la vida separadas como hoy, sino que una impregnaba a la otra. Lo sagrado estaba vinculado a la naturaleza y a la relación del hombre con ella. Por ello, el matrimonio celta actual también está vinculado al lugar natural, al nemeton, al claro sagrado.
