2. Ceremonia de la rosa
La ceremonia de la rosa es otra opción estupenda para los más tímidos, ya que también será vuestro oficiante quien dirija el ritual y no tendréis que preocuparos de nada. Este rito originario de la mitología griega representa el primer regalo de casados/as y se hace con esta flor porque está asociada a las diosas del amor, y simboliza la pasión y el deseo de los/las enamorados/as. Simplemente en el momento del ritual la pareja se pone en pie e intercambia la rosa mientras que quien oficia la ceremonia explica el significado de este acto.

6. Ceremonia de los cuatro elementos
Es el rito perfecto para los amantes de la naturaleza y consiste en hacer los votos inspirándose en los cuatro elementos esenciales: el agua, la tierra, el fuego y el viento. Lo que se suele hacer es colocar una especie de altar pequeño donde se ponen objetos que representen cada elemento. Por ejemplo, el fuego puede ser una vela, el viento incienso, la tierra unos minerales y el agua, una pequeña fuente. Una vez esto esté listo, la pareja puede leer sus votos mencionando a estos elementos de la naturaleza. También puede quemar un incienso mientras se hace sonar una caracola en las cuatro direcciones. Será el oficiante o una especie de chamán quien guíe esta ceremonia y haga partícipe a todos de ella.

- Las alianzas con aves rapaces
Realmente no forma parte de los rituales para bodas civiles. O al menos no sería un ritual en la forma que lo conocemos.
Es un complemento a la puesta de los anillos y resulta espectacular.
Esta boda fue en el Monasterio de Piedra de Zaragoza en donde tienen un cetrero experto en exhibiciones de aves rapaces que también utilizan en bodas civiles para la entrega de los anillos.
«En el siguiente enlace puedes ver mas fotos de esta boda en el Monasterio de Piedra«


1. Ceremonia de la luz
Si eso de hablar en público os pone muy nerviosos/as y no creéis ser capaces de articular palabra ese día, podéis elegir la ceremonia de la luz. Este ritual consiste en encender una vela cada uno y juntos encender una vela más grande. De esa forma se simboliza vuestra unión. Vuestro oficiante o algún familiar o amigo puede leer el texto que acompaña al ritual.
Pero si creéis que podréis vencer esa timidez en vuestro gran día, podéis elegir también el ritual de la luz, pero añadiéndole un texto que leáis vosotros mismos. Es un texto preestablecido, por lo que no tendréis que memorizarlo ni mucho menos improvisarlo.

El matrimonio para los celtas, ayer y hoy
El matrimonio en la época celta era un contrato que atestiguaba la unión libre de dos personas, que también podían decidir separarse en cualquier momento. El matrimonio garantizaba a las partes derechos y deberes para salvaguardar la familia. Por lo tanto, no había grandes ceremonias. Aun así, el matrimonio era un momento importante, especialmente los matrimonios de alto rango, porque permitían la reunión de los clanes y la forja de alianzas y amistades. Se organizaban enormes banquetes, en los que se consumía mucha comida, cerveza e hidromiel. Una tradición muy antigua es el cortejo mediante la resolución de acertijos. Hay que saber que a los celtas, en general, les gustaba hablar con metáforas, acertijos y juegos de palabras para expresar la complejidad del mundo y eran obstáculos que había que superar para conquistar a la mujer o al hombre deseado. El matrimonio para los celtas era una formalidad puramente contractual y no implicaba ninguna celebración religiosa, o al menos no ha sobrevivido ninguna. Los celtas, de hecho, no practicaban la pedida de mano y el suyo no era un matrimonio espiritual. En la práctica, no sabemos a partir de qué momento el matrimonio en el mundo celta adquirió también una connotación espiritual y/o religiosa.
Hoy llamamos matrimonio celta a aquel que incorpora una espiritualidad que se inspira en la tradición celta y utiliza símbolos antiguos. Como no se conocen ritos matrimoniales religiosos de la época celta, el matrimonio celta actual se compone de ritos reconstruidos que se refieren a los ritos celtas conocidos que tenían lugar, por ejemplo, durante los festivales, o a los ritos que se encuentran en diversos libros sobre la cultura celta escritos durante la Edad Media.
Para los celtas, lo sagrado y lo profano se mezclaban, no eran dos esferas de la vida separadas como hoy, sino que una impregnaba a la otra. Lo sagrado estaba vinculado a la naturaleza y a la relación del hombre con ella. Por ello, el matrimonio celta actual también está vinculado al lugar natural, al nemeton, al claro sagrado.
