4. Ceremonia del vino
Es una ceremonia muy similar a la de la arena, solo que en vez de arena se utiliza vino. Un miembro de la pareja tiene el tinto y el otro el blanco. Ambos llevan su recipiente que vierten en otro con un decantador grande para que pueda caber bien la mezcla de ambos. Después, el oficiante de la ceremonia les sirve una copa de la mezcla para que la prueben. ¡Una ceremonia simbólica ideal para los amantes del vino!
También llamado handfasting, tiene su origen en una antigua costumbre celta en la que las parejas unen sus manos con un lazo como símbolo de eternidad. Un ritual muy emotivo y cargado de simbolismo, ya que los celtas veían el matrimonio como un acto de unión de dos almas que se convertían en una. En este rito, las parejas agarran sus manos que se entrelazan con cuerdas o lazos formando un ocho, el símbolo del infinito, y tienen que retirar sus manos sin deshacer el nudo para después guardar las cuerdas como recuerdo de este momento. También es importante el color elegido para las cuerdas, ya que cada uno simboliza algo diferente, aunque se pueden trenzar varias de distintos tonos.

- Ceremonia de las velas
El segundo de los rituales para bodas civiles es la ceremonia de la vela.
Hay varias versiones de esta ceremonia, también conocida como la ceremonia de la luz. También se utiliza en las ceremonias religiosas y suele hacerse tras el intercambio de los anillos.
Este ritual consiste en encender una vela grande entre los dos novios con otras dos velas más pequeñas. Simboliza la vela que os guiará y acompañará a lo largo de toda vuestra vida de pareja.
Ha sufrido algunas variaciones, sobre todo en las ceremonias religiosas en donde los padrinos son los encargados de portar la llama que encenderá esas velas.
A mi personalmente me gusta que sean los novios los únicos participes en este ritual. Algunas parejas apagan sus respectivas velas una vez han encendido la vela grande en símbolo de la unión de ambos en un solo alma.
Otras parejas las mantienen encendidas representando así la independencia y personalidad propia de cada uno de los cónyuges.
«Necesitaremos por lo tanto tres velas, dos de ellas pequeñas y una más grande»

