La luz de los drones


Los momentos de cine no terminaron aquí. De improviso, se apagaron las luces y se mantuvo una total oscuridad en los jardines de palacio durante unos largos instantes que generaron cierta incertidumbre entre los invitados. Entonces, comenzó a sonar la canción A Sky Full of Stars, de Coldplay, y la mirada de todos se dirigió al cielo de El Rincón, que se iluminaba de repente. En la oscuridad de la noche, aparecían 200 drones creando a todo color diferentes formas —desde un corazón hasta el propio palacio—-, las iniciales ‘TF’ e ‘IO’ —Tamara Falcó e Íñigo Onieva— y un claro mensaje, Love is in the air, la canción disco que popularizó el australiano John Paul Young en 1977, que puso fin al espectáculo amenizado con una selección musical. Era el romántico regalo que Íñigo quiso hacer a su ya esposa, con el título de ‘Nosotros’.
Íñigo sorprendió a Tamara con un espectáculo en el cielo en el que 200 drones crearon, a todo color, distintas formas: desde un corazón hasta el propio palacio de El Rincón, incluidas las iniciales de la pareja


Un espectáculo mágico y de última tecnología que confió a la empresa UMILES Drone Light Show, conocida por su aparición en El hormiguero y en otros medios de comunicación. “Quería un desarrollo creativo, que fuera una combinación de figuras geométricas y que, por otro lado, contase parte de su historia”, nos cuentan Antonio Hervás, senior digital marketing manager, y Ernesto Albacete, director comercial. Se trataba de un show completamente personalizado en el que Íñigo se involucró durante todo el proceso creativo —más de tres meses de preparación— porque quería el factor sorpresa en un momento muy concreto y que Tamara (también los invitados) no olvidara jamás el efecto del espectáculo audiovisual. Luces en el cielo y música —también elegida por el novio— en palacio.
Inicia el baile


Tras los comentados discursos de Manolo Falcó y del propio Íñigo, comenzaba la fiesta. Pero antes, el momento más esperado, el primer baile de los recién casados, que nada tuvo que ver con el que suele verse en las bodas: ni el tradicional vals ni el de los novios agarrados. De hecho, parecía una escena sacada de una película musical. La canción elegida fue Love, de Nat King Cole, una canción publicada en 1964 que combina el jazz y el swing.
Nada del vals tradicional: Tamara e Íñigo quisieron sorprender a sus invitados con su primer baile de casados al ritmo de Nat King Cole, con jazz y swing y escenas de película


En cada paso, los marqueses de Griñón, ya convertidos en marido y mujer, derrocharon una gran complicidad. A pesar de no haber tenido apenas tiempo de ensayar con la coreógrafa Lola González, la que fuera directora de la academia del programa Fama, a bailar —recordemos que Tamara se lesionó el tobillo y que tuvo que viajar varias veces a Nueva York por la prueba de su vestido—, los novios sorprendieron con su soltura y no pararon de disfrutar del momentazo ante su entregado público. De hecho, hay varios instantes en los que la hija de Isabel Preysler acabó en brazos de Íñigo, fundidos en románticos besos de película.
Una cascada con ‘rubor’ de volantes al bies
Como viene siendo habitual en los últimos años, la mayoría de las novias optan por lucir un segundo vestido en su gran día. La marquesa de Griñón también quiso seguir esta costumbre y se cambió de traje para poder disfrutar con total comodidad de la fiesta posterior a la ceremonia. En esta ocasión, Gordon diseñó para Tamara un vestido ligero, con estructura columna, en organza de seda color “rubor” y adornado con volantes en cascada cortados al bies.

Así son los dos vestidos de novia que lució Tamara Falcó en su boda con Íñigo Onieva

Así es el vestido de novia de Tamara Falcó
Tal y como avanzó Wes Gordon, director creativo de Carolina Herrera y diseñador del vestido de novia que lució Tamara Falcó en su boda con Íñigo Onieva, la marquesa de Griñón daría el 'sí quiero' con un traje clásico y atemporal a la vez que moderno e innovar, de líneas puras e inspirado en Grace Kelly. Un diseño digno de una princesa con el que la novia deslumbró a su llegada a la pequeña capilla del palacio de El Rincón y con el que consiguió emocionar a Íñigo Onieva y dejar sin palabras a los más de 400 invitados.
No fue el único modelo que lució en su enlace, ya que siguiendo la tendencia por la que muchas novias han optado en los últimos años, la hija de Isabel Preysler apostó por un segundo vestido para disfrutar de la fiesta posterior a la ceremonia religiosa con el que estaba sencillamente espectacular.
Y ahora, gracias a la revista ¡Hola! -que ha adelantado su publicación a este lunes para ofrecer un especial de más de 50 páginas con la exclusiva de la boda del año- hemos visto por fin los dos trajes que Tamara eligió en el día más feliz de su vida.

El primero -con el que pronunció el 'sí quiero' a un emocionado Íñigo- un diseño elegante de silueta abrigo confeccionado en crepé de seda blanco marfil, de manga larga, escote barco dejando sus clavículas a la vista, cola en cascada y bordados y pedrería de cristal cosida a mano en hombros y parte delantera, decorada de arriba abajo con una hilera de pequeños botones forrados en el mismo tono del vestido.
Como una princesa

El marqués de Griñón estuvo presente durante toda la celebración de la boda de su hija, que no lo olvidó en ningún momento. Durante la Misa, al pie del altar, Tamara alzó su mirada al cielo en un gesto dedicado a su padre


Isabel Preysler, que llevaba un vestido con los hombros al descubierto y estampado con peonías, una de las flores favoritas de la novia, y sus nietos Miguel y Mateo fueron los otros grandes protagonistas del día




