El "Broadway madrileño"
El expresidente se enfrenta en solitario, en el caso Arteria, a otros cuatro años de prisión por administración desleal. En este juicio, el fiscal entiende que hubo un fraude de casi 30 millones de euros fruto de la ruinosa compra de los teatros Lope de Vega y Coliseum de Madrid. Anticorrupción señala que se pagó un sobreprecio de 29,8 millones. Y culpa a Bautista: “Fue una decisión de su exclusiva voluntad, gestada y acordada a espaldas de los órganos correspondientes, con déficit absoluto de estudios solventes y objetivos, y, en fin, contraria a los intereses de la entidad que representaba y dirigía, más allá del carácter ‘visionario’ de la misma que el propio acusado reconoció que concurría en ella”.
Para asegurarse el voto favorable a la operación en la entidad dijo que se trataba de una “operación cósmica” encaminada a crear el “Broadway madrileño”. Y además, según la fiscalía, transmitió datos falsos para convencer de la operación a la junta directiva. De hecho, los vendedores de los teatros dijeron tras recibir la oferta de Bautista que les había tocado “la lotería”.
De ídolo a canario y viceversa
Nacido en 1943 en una familia acomodada de Las Palmas, con un abuelo masón que llegó a colocar un escudo con el compás y el cartabón en el balcón de la casa familiar en pleno franquismo y una madre concertista de piano, Teddy Bautista tuvo una formación musical clásica hasta que, en la adolescencia, descubrió el rock and roll.

En 1962 fundó Los Ídolos, grupo con el que actuó en el club Flamingo de la ciudad hasta que un promotor norteamericano les propuso hacer una gira por parques de atracciones de Estados Unidos, país en el que serían rebautizados como The Canaries. A su regreso a España, ya como Los Canarios y tras cumplir con el servicio militar, no sin antes evitar por los pelos un proceso militar por deserción, Bautista desarrolló una de las carreras musicales más interesantes, vanguardistas y originales de la época. Rompió las listas de éxitos con Get on your knees, participó en Peppermint Frappé de Carlos Saura, grabó discos míticos como Ciclos, montó Jesucristo Superstar con Camilo Sesto, experimentó con la electrónica y la informática, produjo a Leño, a Nacha Pop, a Luis Eduardo Aute, participó en decenas de grabaciones sin ser acreditado para poder aprender así el oficio de ingeniero de sonido y, antes de cumplir los cuarenta, se incorporó a la Sociedad General de Autores.
"Teddy Bautista entró en la SGAE por consejo de Augusto Algueró padre, que le explicó que la mejor forma de controlar su obra era formando parte de la entidad. Cuando llegó, junto a gente como Patxi Andión y Fernando Arbex, lo primero que descubrió fue un fraude conocido como 'la rueda' que, a pesar del nombre, no tenía nada que ver con la que hemos conocido recientemente. En este caso, un grupo de músicos rellenaba las hojas de autores con las composiciones de los amigos y estos hacían lo mismo con los demás. Posiblemente no fuera algo ilegal, porque no había una ley que regulase todo eso, pero no era honrado. Entre otras cosas, este sistema provocaba que gente como Camilo Sesto o Serrat, que vendían miles de discos, casi no cobraban derechos de autor por sus canciones porque se los llevaba gente cuya música apenas se escuchaba", explica Lapuente, que destaca la modernización de la entidad emprendida por por Bautista durante su gestión.
