Timothy treadwell y su novia video

Willy Fulton Amie Lynn Huguenard was Timothy Treadwell’s constant companion on his final three trips to visit the grizzly bears in Alaska’s Katmai National Park.
The film became one of Herzog’s most highly regarded works for its laser focus on Treadwell, an environmentalist with a troubled past who spent his summers with the bears of Alaska’s Katmai National Park. His eventual death in their jaws was something which surprised no one, least of all himself.
In the years since their fate came to light, much of the conversation around them has ignored Huguenard, but hers is a tragic cautionary tale and one of promise cut short.
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Treadwell sentía que dominaba el lugar por completo, conocía a los osos grizzly y se sentía amigo de ellos. Por sus reiteradas visitas en el Parque Nacional comenzó a identificarlos y a nombrarlos como Cupcake, Mr. Chocolate o Goodbear. Según pasaba el tiempo, el fanático de los osos muy confiado comenzó a jugar con las crías y hasta incluso cazaba peces con ellas. En sus últimas tres temporadas de visita lo acompañó su novia Amie que logró superar el miedo hacia los feroces animales. La pareja nunca pensó que ese maravilloso verano del 2003 terminaría con ellos despedazados dentro del estómago de uno de esos osos gigantes. La historia la recuerda Infobae.

En el verano de 2003, Amie y Timothy emprendieron un viaje al Parque Katmai en Alaska con la intención de recorrer y filmar a los animales que habitan allí. Él era un espíritu libre que siempre desafiaba las reglas, y esta vez no fue la excepción. A pesar de que sabía que el otoño es la estación más crítica y peligrosa en la que los osos del parque se preparan para el duro invierno, no temía a estos animales. Dos años antes, dos cazadores habían sido atacados y uno había fallecido. Acamparon en Kaflia Bay y armaron dos carpas azules, una para ellos y otra para las provisiones.
La pareja fue llevada al lugar por un hidroavión y el piloto Willy Fulton era el encargado de buscarlos el 3 de octubre de 2003, pero cuando llegó se encontró con una escena terrorífica.
La tarde era fría y lluviosa, con una densa neblina cubriendo todo el parque. Willy había llegado en su máquina naranja y, tras posarse en el agua gris, llamó a Timothy a gritos. Pero no hubo respuesta. Decidido a buscar a su amigo, bajó del avión y se adentró entre la densa vegetación que rodeaba el campamento. De repente, escuchó un ruido entre los árboles. Un escalofrío recorrió su cuerpo y supo enseguida que algo no estaba bien. “Tuve una sensación muy extraña”, recordaría más tarde. Con inquietud, regresó sobre sus pasos, saltó dentro de su avión y cerró la puerta.
Timothy incluso grabó videos de él jugando con las crías de los osos

Timothy y su novia lograron fotografiarse jugando con las crías de los osos.
Timothy consideraba a los osos como sus amigos y, según él, sabía perfectamente cómo confrontarlos para que no lo atacaran.
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Treadwell llevaba más de 13 años dedicando su vida al cuidado y preservación de la vida silvestre, en especial la de este animal, que finalmente terminó con su vida. Los "amaba", como confesó en numerosas ocasiones. Sentía que su objetivo en la vida era protegerlos y por eso decidió cohabitar junto a ellos en estado salvaje.
Amo a los osos con todo mi corazón. Los protegeré y moriré por ellos
Durante su vida como ecologista registró absolutamente todos los movimientos que estos ejemplares realizaban en la reserva natural, sus movimientos, hábitat, búsqueda de comida, hibernación y hasta peleas.
"Mírenme cuánto amo a los osos, cómo los respeto, cómo soy uno de ellos", decía frente a la cámara, en un presunto trastorno de la personalidad, el que Timothy verdaderamente se sentía un oso más.
Creía que conocía a cada ejemplar, que entendían sus sentimientos y que eran sus amigos. Gran parte de las imágenes que grabó fueron utilizadas por el director Werner Herzog, quien en 2005 lanzó un documental sobre su vida llamado Grizzly Man.
"Hay momentos en que mi vida está al borde de la muerte. Estos osos pueden morder y matar. Y si soy débil, pierdo. Amo a los osos con todo mi corazón. Los protegeré y moriré por ellos. Pero no moriré por sus garras y patas. Lucharé y seré fuerte. Yo seré uno de ellos. Seré el amo", llegó a decir el conservacionista en uno de sus tantos momentos en los que sentía que tenía el control de lo que sucedía.
‘Los osos salvaron mi vida’

Comenzó a trabajar como camarero y a medida que pasaban los años su adicción al alcohol y las drogas se hizo insostenible hasta que tuvo una sobredosis casi fatal.
En ese momento tuvo una epifanía. Descubrió "la tierra de los osos" y creyó que para ser redimido, debía rehabilitarse.
"Los osos necesitaban a alguien que los cuidara, pero no a alguien que fuera un desastre. Así que les prometí a los osos cuidarlos y que ellos me ayudaran a ser mejor persona. Fueron una inspiración. Pude dejar la bebida. Fue un milagro", aseguró.
Había encontrado finalmente un consuelo a su vida, pero también una misión y se creía el único capaz de salvar a los grizzly que vivían en la remota Alaska de los cazadores furtivos.
"Moriría por estos animales. Gracias a estos animales tengo una vida, antes no tenía", se lo escucha decir en una grabación mientras las lágrimas comienzan a aparecer en sus ojos.
