La historia de la pareja de ecologistas que fueron devorados por un oso en 6 minutos: el desgarrador audio final
2 de mayo de 2023,
Timothy Treadwell (46) era un apasionado de los osos grizzly, documentalista y ecologista autodidacta. Durante 13 temporadas seguidas visitó el Parque Nacional Katmai en el sureste de Alaska, Estados Unidos, pero su última aventura resultó ser trágica para él y su pareja Amie Huguenard (37).
Amie Huguenard Pays For Treadwell’s Mistake

National Park Service This 28-year old bear, dubbed Bear 141, was shot dead after park rangers found it feeding on Amie Huguenard and Timothy Treadwell’s remains.
As the summer of 2003 drew to a close, the couple prepared to head home to California. But when Treadwell argued with a ticket agent over the cost of their flights, he decided to head back to Katmai for another week with Amie Huguenard in tow.
Fall is an exceptionally risky time to be around bears of all species, as they can become aggressive in their search for additional food to build up the fat reserves needed to survive hibernation. On October 1, Huguenard described a fight between bears over dwindling food supplies, and wrote that “seeing them claw, bite, and growl at each other made all of my fears come flooding back.”
The last sounds captured on the six minutes of tape were her screams before she too was carried off by the grizzly bear and killed.

National Park Service Pilot Willy Fulton assumed that Huguenard and Treadwell’s tent had been flattened in preparation for their departure.
Near the tent, they found Treadwell’s severed head and an arm. The body on which the bear had been feeding was that of Amie Huguenard. In the stomach of the bear they’d shot were other human body parts. And exactly why Treadwell chose to return to Katmai so late in the year, and why Huguenard chose to follow him, has never been explained.
Luego de Timothy siguió su novia

En un punto dado, la voz de Timothy se extingue, y se escuchan los gritos de su novia, Amie Huguenard.
La mujer batalló por 2 minutos, hasta que sólo se escuchaba el sonido de la lluvia y los jadeos del oso.
La confianza le pasó factura
Tras haber estado más de una década investigando el comportamiento de los osos, fue perdiendo el temor hacía ellos y cada vez se acercaba más para poder registrarlos. Según dicen algunos documentales, empezó a irrespetar el espacio de seguridad.
Timothy los rastreaba para acercarse a ellos y tocarlos. Consideraba que había lograba conectar e interaccionar con ellos.
Algunas personas que lo conocían y que trabajabaron con él aseguraban que Timothy actuaba como si los osos fueran personas disfrazadas y no animales salvajes. Su hipersensibilidad hacia la naturaleza lo hacía llorar cuando encontraba a algún animal muerto, le hablaba a los cadáveres, los acariciaba y dedicaba sentidas palabras, que eran grabadas por su cámara.
Cuando le preguntaban cómo se animaba a convivir con animales salvajes, simplemente respondía: “Ellos son incomprendidos”. Al ser consultado sobre qué haría en caso de ser atacado por uno de ellos, reiteraba: “Nunca mataría a un oso en defensa propia”.
EEUU dejará de exigir vacuna Covid a viajeros a partir del 11 de mayo
Los hombres se adentraron a la naturaleza y gritaron sus nombres. Si quien murió era Timothy quizás Amie aún estaba viva. Cuando estaban lo suficientemente cerca observaron al oso engullendo sobre una pila de restos humanos y ramas.
En otro rincón estaba el cuerpo de Aime y su rostro parecía dormido, pero era todo lo que había de ella. La cara. El oso de casi tres metros de altura atacó a los guardaparques, pero luego de una lluvia balas lograron tumbarlo.
