Timothy era un aventurero que le gustaba romper las reglas de seguridad con los osos

Timothy Treadwell fue un aventurero que pasó más de 13 años persiguiendo osos en Alaska.
Los guardabosques del Parque Nacional Katmai habían considerado prohibirle la entrada, ya que Treadwell era conocido por acercarse demasiado a los osos para lograr fotografías y videos nunca antes vistos.
La confianza le pasó factura
Tras haber estado más de una década investigando el comportamiento de los osos, fue perdiendo el temor hacía ellos y cada vez se acercaba más para poder registrarlos. Según dicen algunos documentales, empezó a irrespetar el espacio de seguridad.
Timothy los rastreaba para acercarse a ellos y tocarlos. Consideraba que había lograba conectar e interaccionar con ellos.
Algunas personas que lo conocían y que trabajabaron con él aseguraban que Timothy actuaba como si los osos fueran personas disfrazadas y no animales salvajes. Su hipersensibilidad hacia la naturaleza lo hacía llorar cuando encontraba a algún animal muerto, le hablaba a los cadáveres, los acariciaba y dedicaba sentidas palabras, que eran grabadas por su cámara.
Cuando le preguntaban cómo se animaba a convivir con animales salvajes, simplemente respondía: “Ellos son incomprendidos”. Al ser consultado sobre qué haría en caso de ser atacado por uno de ellos, reiteraba: “Nunca mataría a un oso en defensa propia”.
Consejos para protegerse de compañeros de trabajo tóxicos
Una vez disipado el peligro se acercaron a las carpas, estaban destrozadas. Pocos metros más adelante, la cabeza de Timothy todavía estaba unida a un pedazo de su columna vertebral.

Los restos humanos fueron puestos en bolsas de plástico y enviados a los peritos, al igual que el oso. Al animal le realizaron una necropsia y constataron que dentro de su estómago había restos humanos y ropa desgarrada.
Luego de Timothy siguió su novia

En un punto dado, la voz de Timothy se extingue, y se escuchan los gritos de su novia, Amie Huguenard.
La mujer batalló por 2 minutos, hasta que sólo se escuchaba el sonido de la lluvia y los jadeos del oso.
