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Treadwell llevaba más de 13 años dedicando su vida al cuidado y preservación de la vida silvestre, en especial la de este animal, que finalmente terminó con su vida. Los "amaba", como confesó en numerosas ocasiones. Sentía que su objetivo en la vida era protegerlos y por eso decidió cohabitar junto a ellos en estado salvaje.
Amo a los osos con todo mi corazón. Los protegeré y moriré por ellos
Durante su vida como ecologista registró absolutamente todos los movimientos que estos ejemplares realizaban en la reserva natural, sus movimientos, hábitat, búsqueda de comida, hibernación y hasta peleas.
"Mírenme cuánto amo a los osos, cómo los respeto, cómo soy uno de ellos", decía frente a la cámara, en un presunto trastorno de la personalidad, el que Timothy verdaderamente se sentía un oso más.
Creía que conocía a cada ejemplar, que entendían sus sentimientos y que eran sus amigos. Gran parte de las imágenes que grabó fueron utilizadas por el director Werner Herzog, quien en 2005 lanzó un documental sobre su vida llamado Grizzly Man.
"Hay momentos en que mi vida está al borde de la muerte. Estos osos pueden morder y matar. Y si soy débil, pierdo. Amo a los osos con todo mi corazón. Los protegeré y moriré por ellos. Pero no moriré por sus garras y patas. Lucharé y seré fuerte. Yo seré uno de ellos. Seré el amo", llegó a decir el conservacionista en uno de sus tantos momentos en los que sentía que tenía el control de lo que sucedía.
How Amie Huguenard Met “Grizzly Man” Timothy Treadwell

Lionsgate Films Timothy Treadwell gained widespread fame and notoriety for his interactions with grizzly bears, appearing on nationally syndicated talk shows and in schools as a bear advocate.
Amie Lynn Huguenard was born in Buffalo, New York, on October 23, 1965. She developed an interest in science and medicine and was also fascinated by the outdoors, spending much of her spare time hiking and climbing while working as a doctor’s assistant in Colorado.
It was during this period in 1997 that she read a book, Among Grizzlies, whose author claimed to have found solace from drug addiction in the company of Alaska’s brown bears. The writer’s name was Timothy Treadwell.
Soon, Amie Huguenard reached out to Treadwell, thus beginning a relationship which would last for nearly six years. It wasn’t long before she was flying up to Alaska to spend portions of the summers with him among the grizzlies of Katmai National Park.
During her annual trips north with Treadwell, Huguenard proved to be a capable companion. Her hiking and survival skills prepared her well for Katmai, over 12,000 square miles of wilderness home to more than 2,000 brown bears.
And in January 2003, she moved to live with him in Malibu, California, taking a position as a physician’s assistant at Cedars-Sinai Medical Center in Los Angeles.
La confianza le pasó factura
Tras haber estado más de una década investigando el comportamiento de los osos, fue perdiendo el temor hacía ellos y cada vez se acercaba más para poder registrarlos. Según dicen algunos documentales, empezó a irrespetar el espacio de seguridad.
Timothy los rastreaba para acercarse a ellos y tocarlos. Consideraba que había lograba conectar e interaccionar con ellos.
Algunas personas que lo conocían y que trabajabaron con él aseguraban que Timothy actuaba como si los osos fueran personas disfrazadas y no animales salvajes. Su hipersensibilidad hacia la naturaleza lo hacía llorar cuando encontraba a algún animal muerto, le hablaba a los cadáveres, los acariciaba y dedicaba sentidas palabras, que eran grabadas por su cámara.
Cuando le preguntaban cómo se animaba a convivir con animales salvajes, simplemente respondía: "Ellos son incomprendidos". Al ser consultado sobre qué haría en caso de ser atacado por uno de ellos, reiteraba: "Nunca mataría a un oso en defensa propia".
