La noche de la tragedia
Los gritos de agonía y desesperación de Treadwell y Hugenard quedaron registrados en una cámara de video que encontraron con la tapa puesta, de lo contrario, las imágenes que hubiera podido captar serían comparadas con cualquier película de terror gráfica.
Los constantes errores de Timothy lo convertían en presa fácil de los osos hambrientos, quienes estaban a punto de entrar en hibernación tras acabado el verano. Precisamente, dos días antes de fallecer, ambos habían presenciado la brutal pelea entre dos grizzly por una presa.
“Estoy un poco preocupada, especialmente luego de ver la pelea del otro día. Todavía los amo. (. ) Nos iremos en pocos días y necesitamos estar seguros que filmamos todo lo que necesitamos. Puedo ver la tristeza en los ojos de Tim cuando hablamos de irnos. Realmente él pertenece acá, esta es su casa”, expresó Amie a la cámara.
“Es uno de ellos y los entiende.(. ) A veces siento que él los quiere más que a mí y eso está okey para mí. Estos osos son su familia. Espero que pueda manejar la depresión de dejarlos luego de otro exitoso verano con ellos”, agrega.
En la noche del domingo 5, un día previo a que el piloto del hidroavión los recogiera, un oso de unos 4 metros de altura arremetió contra el campamento de la pareja en medio de la oscuridad. Inmediatamente, uno de los dos, no se sabe quien, prende la cámara sin quitar la tapa, presumiblemente, para captar como es el encuentro del animal hambriento con un ser humano.

En el audio se puede escuchar los gritos de Treadwell siendo devorado por el oso. El sonido de la lluvia golpeando la carpa se combinaba con los gritos de desesperación de la mujer, quien tan solo le puede decir a su amado “que se haga el muerto”, mientras el feroz animal lo desmiembra.
Timothy incluso grabó videos de él jugando con las crías de los osos

Timothy y su novia lograron fotografiarse jugando con las crías de los osos.
Timothy consideraba a los osos como sus amigos y, según él, sabía perfectamente cómo confrontarlos para que no lo atacaran.
Amie Huguenard Pays For Treadwell’s Mistake

National Park Service This 28-year old bear, dubbed Bear 141, was shot dead after park rangers found it feeding on Amie Huguenard and Timothy Treadwell’s remains.
As the summer of 2003 drew to a close, the couple prepared to head home to California. But when Treadwell argued with a ticket agent over the cost of their flights, he decided to head back to Katmai for another week with Amie Huguenard in tow.
Fall is an exceptionally risky time to be around bears of all species, as they can become aggressive in their search for additional food to build up the fat reserves needed to survive hibernation. On October 1, Huguenard described a fight between bears over dwindling food supplies, and wrote that “seeing them claw, bite, and growl at each other made all of my fears come flooding back.”
The last sounds captured on the six minutes of tape were her screams before she too was carried off by the grizzly bear and killed.

National Park Service Pilot Willy Fulton assumed that Huguenard and Treadwell’s tent had been flattened in preparation for their departure.
Near the tent, they found Treadwell’s severed head and an arm. The body on which the bear had been feeding was that of Amie Huguenard. In the stomach of the bear they’d shot were other human body parts. And exactly why Treadwell chose to return to Katmai so late in the year, and why Huguenard chose to follow him, has never been explained.
Los novios que grabaron cómo un oso los devoró en seis minutos

La muerte de Timothy Treadwell (46) y su novia Amie Huguenard (37) ha pasado a la historia por el crudo relato que logró registrarse de sus fallecimientos, cuando un oso grizzly los atacó en el Parque Nacional Katmai, en Alaska, Estados Unidos, el verano del 5 de octubre de 2003.
Treadwell llevaba más de 13 años dedicando su vida al cuidado y preservación de la vida silvestre, en especial la de este animal, que finalmente terminó con su vida. Los “amaba”, como confesó en numerosas ocasiones. Sentía que su objetivo en la vida era protegerlos y por eso decidió cohabitar junto a ellos en estado salvaje.
Durante su vida como ecologista registró absolutamente todos los movimientos que estos ejemplares realizaban en la reserva natural, sus movimientos, hábitat, búsqueda de comida, hibernación y hasta peleas.
”Mírenme cuánto amo a los osos, cómo los respeto, cómo soy uno de ellos”, decía frente a la cámara, en un presunto trastorno de la personalidad, el que Timothy verdaderamente se sentía un oso más.
Creía que conocía a cada ejemplar, que entendían sus sentimientos y que eran sus amigos. Gran parte de las imágenes que grabó fueron utilizadas por el director Werner Herzog, quien en 2005 lanzó un documental sobre su vida llamado Grizzly Man.>
”Hay momentos en que mi vida está al borde de la muerte. Estos osos pueden morder y matar. Y si soy débil, pierdo. Amo a los osos con todo mi corazón. Los protegeré y moriré por ellos. Pero no moriré por sus garras y patas. Lucharé y seré fuerte. Yo seré uno de ellos. Seré el amo”, llegó a decir el conservacionista en uno de sus tantos momentos en los que sentía que tenía el control de lo que sucedía.
