La confianza le pasó factura
Tras haber estado más de una década investigando el comportamiento de los osos, fue perdiendo el temor hacía ellos y cada vez se acercaba más para poder registrarlos. Según dicen algunos documentales, empezó a irrespetar el espacio de seguridad.
Timothy los rastreaba para acercarse a ellos y tocarlos. Consideraba que había lograba conectar e interaccionar con ellos.
Algunas personas que lo conocían y que trabajabaron con él aseguraban que Timothy actuaba como si los osos fueran personas disfrazadas y no animales salvajes. Su hipersensibilidad hacia la naturaleza lo hacía llorar cuando encontraba a algún animal muerto, le hablaba a los cadáveres, los acariciaba y dedicaba sentidas palabras, que eran grabadas por su cámara.
Cuando le preguntaban cómo se animaba a convivir con animales salvajes, simplemente respondía: “Ellos son incomprendidos”. Al ser consultado sobre qué haría en caso de ser atacado por uno de ellos, reiteraba: “Nunca mataría a un oso en defensa propia”.
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2 de mayo de 2023,
Timothy Treadwell (46) era un apasionado de los osos grizzly, documentalista y ecologista autodidacta. Durante 13 temporadas seguidas visitó el Parque Nacional Katmai en el sureste de Alaska, Estados Unidos, pero su última aventura resultó ser trágica para él y su pareja Amie Huguenard (37).
How Amie Huguenard Met “Grizzly Man” Timothy Treadwell

Lionsgate Films Timothy Treadwell gained widespread fame and notoriety for his interactions with grizzly bears, appearing on nationally syndicated talk shows and in schools as a bear advocate.
Amie Lynn Huguenard was born in Buffalo, New York, on October 23, 1965. She developed an interest in science and medicine and was also fascinated by the outdoors, spending much of her spare time hiking and climbing while working as a doctor’s assistant in Colorado.
It was during this period in 1997 that she read a book, Among Grizzlies, whose author claimed to have found solace from drug addiction in the company of Alaska’s brown bears. The writer’s name was Timothy Treadwell.
Soon, Amie Huguenard reached out to Treadwell, thus beginning a relationship which would last for nearly six years. It wasn’t long before she was flying up to Alaska to spend portions of the summers with him among the grizzlies of Katmai National Park.
During her annual trips north with Treadwell, Huguenard proved to be a capable companion. Her hiking and survival skills prepared her well for Katmai, over 12,000 square miles of wilderness home to more than 2,000 brown bears.
And in January 2003, she moved to live with him in Malibu, California, taking a position as a physician’s assistant at Cedars-Sinai Medical Center in Los Angeles.
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Treadwell sentía que dominaba el lugar por completo, conocía a los osos grizzly y se sentía amigo de ellos. Por sus reiteradas visitas en el Parque Nacional comenzó a identificarlos y a nombrarlos como Cupcake, Mr. Chocolate o Goodbear. Según pasaba el tiempo, el fanático de los osos muy confiado comenzó a jugar con las crías y hasta incluso cazaba peces con ellas. En sus últimas tres temporadas de visita lo acompañó su novia Amie que logró superar el miedo hacia los feroces animales. La pareja nunca pensó que ese maravilloso verano del 2003 terminaría con ellos despedazados dentro del estómago de uno de esos osos gigantes. La historia la recuerda Infobae.

En el verano de 2003, Amie y Timothy emprendieron un viaje al Parque Katmai en Alaska con la intención de recorrer y filmar a los animales que habitan allí. Él era un espíritu libre que siempre desafiaba las reglas, y esta vez no fue la excepción. A pesar de que sabía que el otoño es la estación más crítica y peligrosa en la que los osos del parque se preparan para el duro invierno, no temía a estos animales. Dos años antes, dos cazadores habían sido atacados y uno había fallecido. Acamparon en Kaflia Bay y armaron dos carpas azules, una para ellos y otra para las provisiones.
La pareja fue llevada al lugar por un hidroavión y el piloto Willy Fulton era el encargado de buscarlos el 3 de octubre de 2003, pero cuando llegó se encontró con una escena terrorífica.
La tarde era fría y lluviosa, con una densa neblina cubriendo todo el parque. Willy había llegado en su máquina naranja y, tras posarse en el agua gris, llamó a Timothy a gritos. Pero no hubo respuesta. Decidido a buscar a su amigo, bajó del avión y se adentró entre la densa vegetación que rodeaba el campamento. De repente, escuchó un ruido entre los árboles. Un escalofrío recorrió su cuerpo y supo enseguida que algo no estaba bien. “Tuve una sensación muy extraña”, recordaría más tarde. Con inquietud, regresó sobre sus pasos, saltó dentro de su avión y cerró la puerta.
