“Los osos salvaron mi vida”
Comenzó a trabajar como camarero y a medida que pasaban los años su adicción al alcohol y las drogas se hizo insostenible hasta que tuvo una sobredosis casi fatal.
En ese momento tuvo una epifanía. Descubrió “la tierra de los osos” y creyó que para ser redimido, debía rehabilitarse.
”Los osos necesitaban a alguien que los cuidara, pero no a alguien que fuera un desastre. Así que les prometí a los osos cuidarlos y que ellos me ayudaran a ser mejor persona. Fueron una inspiración. Pude dejar la bebida. Fue un milagro”, aseguró.
Había encontrado finalmente un consuelo a su vida, pero también una misión y se creía el único capaz de salvar a los grizzly que vivían en la remota Alaska de los cazadores furtivos.
”Moriría por estos animales. Gracias a estos animales tengo una vida, antes no tenía”, se lo escucha decir en una grabación mientras las lágrimas comienzan a aparecer en sus ojos.
Un director aconsejó que se destruyera la cinta por ser muy perturbadora

El cineasta Werner Herzog hizo un documental llamado “Grizzly Man”, en el que recreó todo lo que había sucedido.
Luego de escuchar la cinta, Herzog quedó mentalmente perturbado y les dijo a la familia de Timothy que no la escucharan y que destruyeran la cinta.
Se sabe que la cinta no se destruyó y se guarda en la caja fuerte de un banco.
Hay algunos videos en YouTube que afirman tener el audio de Timothy, pero no se sabe con certeza si es el audio genuino.
Frankie
Soy Frankie y me encanta hacer estos artículos a diario desde hace 10 años. Mi gata 'Snowy' es la CEO de Notinerd.
Cecilia es ciega y en sus videos de Instagram cuenta con humor historias de su vida cotidiana
En el campamento encontraron la cámara que registró el audio del momento del horror. Allí había un testimonio auditivo, sin imagen, donde se escucha los últimos 6 minutos de vida de Timothy Treadwell y Aime Huguenard: “¡Hacete el muerto! ¡Hacete el muerto!”, le grita que pelee por su vida, el animal tenía la cabeza de Timothy entre sus dientes. Ella, valiente, golpea al oso con una sartén, pero no consigue nada.
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Timothy incluso grabó videos de él jugando con las crías de los osos

Timothy y su novia lograron fotografiarse jugando con las crías de los osos.
Timothy consideraba a los osos como sus amigos y, según él, sabía perfectamente cómo confrontarlos para que no lo atacaran.
Learning To Love The Grizzly Bears At Katmai National Park

Wikimedia Commons Grizzly Bears feeding at Brooks Falls in Alaska’s Katmai National Park.
At first, Amie Huguenard was wary of the apex predators, which can weigh up to 1,000 pounds. But Treadwell had charm and a passion for the bears that assuaged her fear. He even once told David Letterman that they were nothing but “party animals.”
And during their summer visits, the bears were largely docile, spending much of their days resting and feeding, helping Huguenard to feel safe around them. Although she and Treadwell were anything but.
“Amie had a kind of naïveté about her that added a real sweetness to her entire persona. At times it was easy to convince her of things that were not entirely true,” Stephen Bunch, one of Amie’s old boyfriends, wrote after her death.
“But I always felt I could trust her because she bestowed the same trust in you unconditionally.”
Still, Amie Huguenard also witnessed Treadwell’s confrontations with the National Park Service. Park rangers were concerned that Treadwell was placing himself and others in danger by approaching the bears so closely and that he was maintaining dangerous camping practices on his quest to stop poachers.
Huguenard and Treadwell were sinking deeper into some critical mistakes. Crucially, and contrary to generations of Alaskan received wisdom and wildlife expertise, Amie Huguenard and Timothy Treadwell believed that the grizzlies were becoming “[their] animals.”
“Tim would honestly die if it meant these animals could live,” Huguenard wrote.
