La unión de dos dinastías
La versión oficial es que Carmen y Alfonso se conocieron en ese viaje a Suecia en septiembre de 1971, pero autores como la periodista Carmen Enríquez afirman que el primer encuentro entre ellos podría haberse producido mucho antes. En este caso, la autora de 'Carmen Polo, señora de El Pardo' (2012) sostiene que la pareja se conoció en Lausana (Suiza) en 1966, donde él vivía con su abuela, la Reina Victoria Eugenia, mientras que la nieta de Franco se encontraba estudiando. Sea como fuere, el caso es que a partir de 1971 ambos iniciaron una relación que contó con la total aprobación por parte de la familia Franco y muy especialmente de Carmen Polo, la esposa del dictador. Para una mujer tan clasista como ella, no podía haber nada mejor que casar a su nieta preferida con el nieto mayor de los últimos Reyes de España.
Tal y como describe Enríquez en su libro, " Alfonso de Borbón fue el instrumento utilizado por el clan de El Pardo, especialmente por el Marqués de Villaverde y Carmen Polo, para tratar de perpetuar el poder de la familia después de la desaparición de Francisco Franco ". Es más, la rapidez con la que transcurrió el noviazgo supuso " un intento de influir en el ánimo de Franco para revocar la designación de sucesor a favor de Juan Carlos y poner en su lugar a Alfonso ".

Carmen Polo junto a su nieta Carmen Martínez-Bordiú
Fueron tres meses vertiginosos los que se sucedieron entre la estancia de los Villaverde en Estocolmo y la petición de mano oficial el 23 de diciembre de 1971. Un acto al que se le dio toda la pompa y el boato posibles, estando presentes todos los miembros del Gobierno, así como los por entonces Príncipes Juan Carlos y Sofía. En teoría ellos serían los próximos Reyes de España, pero la perspectiva de este enlace parecía ensombrecer seriamente su futuro.
Así fue la historia de (poco) amor de Carmen Martínez-Bordiú y Alfonso de Borbón
Carmen Martínez Bordiú, Alfonso de Borbón y Francisco Franco. / DR
Ocho meses después de la boda nació su primer hijo, Francisco de Asís. La pareja regresó de Suecia y se instaló en Madrid. En 1974, nació su segundo hijo, Luis Alfonso. Pero Carmen se sintió igual de encerrada que cuando era adolescente.
El libro que arrasa María Fernández-Miranda, autora de El enigma Balenciaga: «Sonsoles de Icaza fue la influencer de su época; las aristócratas imitaban su vestuario»
Imagen de Cirstobal Balenciaga, uno de los pocos retratos sobre el maestro de la costura. / getty images

A mediados del siglo XX, cuando a España todavía le quedaban unas décadas para abrazar la democracia y Europa se reponía de la II Guerra Mundial, había un hombre que en su cartera de clientas tenía nombres como Ava Gardner, Jackie Kennedy, la duquesa de Windsor, Wallis Simpson, o la Princesa de Mónaco, Grace Kelly. Un hombre que, cuando nació en Guetaria (Guipúzcoa), era el tercer hijo de José Balenciaga, pescador, y Martina Eizaguirre, costurera, y fue bautizado con el nombre de Cristóbal.
Por qué alguien que se quedó huérfano de padre a los 11 años se convirtió en una de las figuras más relevantes de la alta costura de la época, y uno de los modistos españoles más importantes de nuestro país, es una de las incógnitas que trata de resolver en El Enigma Balenciaga (Plaza & Janés) la periodista y escritora María Fernández-Miranda.
