"Vestido Boda Carmen Martínez Bordiú Balenciaga - Elegancia sin Límites"

La boda vista con la perspectiva del tiempo

Francisco Franco murió finalmente el 20 de noviembre de 1975 y el encargado de sucederle, muy a pesar de muchos, fue Don Juan Carlos de Borbón. Ya nada sería igual para la familia del dictador a partir de entonces, que si bien pudo conservar cierto prestigio, ya nunca volvería a gozar de la influencia política de la que hizo gala durante los casi 40 años de dictadura.

Alfonso de Borbón y Carmen Martínez-Bordiú con su hijo Francisco de Asís

Alfonso de Borbón y Carmen Martínez-Bordiú con su hijo Francisco de Asís

En lo que respecta a los Duques de Cádiz, las grandes diferencias que existían entre la pareja condujeron a su separación en 1979 y posteriormente al divorcio en 1982. Lo cierto es que nunca habían sido el matrimonio idílico que el Régimen había intentado vender de cara a la sociedad y al final las cosas acabaron cayendo por su propio peso. Ninguno de los dos volvería a dedicarse buenas palabras durante los años que siguieron hasta la muerte de Alfonso de Borbón el 30 de enero de 1989.

Con el paso del tiempo, una de las primeras en dar su opinión sobre todo lo ocurrido en torno a esta gran operación matrimonial fue la propia Carmen Franco. Lo hizo en el libro 'Franco, mi padre' (2008), en el que confesó que si bien no se oponía al enlace de su hija con el Duque de Cádiz, si supo desde el primer momento que aquello no saldría bien: " Mi hija se casó justo a los 21 años. Hay chicas que a los 21 están formadas y hay personas que a los 21 están todavía un poco verdes para el matrimonio ". Aprovechó también la ocasión para negar cualquier intención por parte de la familia Franco de hacer cambiar de opinión al dictador, que según ella " tenía totalmente descartado a Alfonso ".

Carmen Martínez-Bordiú en la cena de gala de la exposición

El libro que arrasa María Fernández-Miranda, autora de El enigma Balenciaga: «Sonsoles de Icaza fue la influencer de su época; las aristócratas imitaban su vestuario»

Imagen de Cirstobal Balenciaga, uno de los pocos retratos sobre el maestro de la costura. / getty images

Aloña Fdez. Larrechi

A mediados del siglo XX, cuando a España todavía le quedaban unas décadas para abrazar la democracia y Europa se reponía de la II Guerra Mundial, había un hombre que en su cartera de clientas tenía nombres como Ava Gardner, Jackie Kennedy, la duquesa de Windsor, Wallis Simpson, o la Princesa de Mónaco, Grace Kelly. Un hombre que, cuando nació en Guetaria (Guipúzcoa), era el tercer hijo de José Balenciaga, pescador, y Martina Eizaguirre, costurera, y fue bautizado con el nombre de Cristóbal.

Por qué alguien que se quedó huérfano de padre a los 11 años se convirtió en una de las figuras más relevantes de la alta costura de la época, y uno de los modistos españoles más importantes de nuestro país, es una de las incógnitas que trata de resolver en El Enigma Balenciaga (Plaza & Janés) la periodista y escritora María Fernández-Miranda.

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