"El Deslumbrante Vestido de Novia de Carmen Martínez Bordiú de Balenciaga"

Detalles exclusivos de la boda de Alfonso de Borbón y Carmen Martínez Bordiú

El enlace de dos familias nobles

La boda de Alfonso de Borbón y Carmen Martínez Bordiú marcó un momento histórico al unir a dos de las familias más prominentes de España. Alfonso, miembro de la Casa Real Borbón, es descendiente directo del rey Alfonso XIII y Carmen, por su parte, es nieta del dictador Francisco Franco. Esta unión generó una gran expectativa a nivel nacional e internacional y se convirtió en una oportunidad para que las dos familias pudieran dejar atrás sus diferencias políticas y construir un camino hacia la reconciliación.

Una ceremonia íntima y elegante

La boda se llevó a cabo en la Iglesia de San Francisco de Borja en Madrid. Aunque la invitada de honor fue la reina Sofía, el evento tuvo un carácter íntimo y fue exclusivo para familiares y amigos cercanos. La pareja optó por una decoración sencilla y elegante, con arreglos florales en tonos blancos y dorados, que resaltaban la majestuosidad del lugar. La música estuvo a cargo de una pequeña orquesta que interpretó melodías clásicas, creando un ambiente romántico y sofisticado.

Detalles personalizados y significativos

Cada detalle de la boda fue cuidadosamente planeado para reflejar la personalidad y los gustos de la pareja. Desde las tarjetas de invitación, diseñadas exclusivamente para la ocasión, hasta el menú gastronómico, que incluyó platos de la cocina tradicional española con un toque vanguardista. Además, cada invitado recibió como obsequio un pequeño recuerdo personalizado, que representaba un momento especial compartido con los novios. Estos detalles personalizados añadieron un toque íntimo y personal a la celebración, haciéndola aún más especial y única.

El legado de un mito

Era el primer documental de la noche. Su protagonista, Cristóbal Balenciaga. Un clásico que siempre siempre me ha atraído. Balencigada, el vasco de origen humilde que vio en Paris la consagración de su obra.

En 1936, con el inicio de la Guerra Civil en España, fijó su residencia en París, en la Avenue George V, en el nº 10, donde estaba su nueva tienda tras cerrar las españolas. En 1937, viviendo ya y siendo amigo de Chanel, Lanvin.

Balenciaga, Chanel y Dior, eran los más grandes en los años '40, quienes marcaban la moda y la alta costura.

Coqueline Courrèges, diseñadora, "los tres eran modistos, pero Chanel tenía una concepción del cuerpo, porque los llevaba ella, y Balenciaga en cambio diseñaba pensando en una concepción de volumen. Las mujeres no podían ni sentarse".

Dior, con el New Look, diseñaba de nuevo para disfrutar del ansia de vivir, quiso recuperar la alegría anterior a la guerra con sus diseños. Su moda era la exaltación de la sensualidad tras los duros años de austeridad. Su éxito fue arrollador. Balenciaga, en cambio, era el revolucionario tranquilo: tejido, técnica de corte y cuerpo femenino eran los pilares del español. Todo perfecto.

Las mujeres se pasaron a los diseños de Dior, y eso afectó profundamente a Cristóbal Balenciaga. Ese cambio duró 10 años, pero volvieron a Balenciaga, quien seguía paso a paso, firme, con una elegancia constante. Los cambios de la moda de Dior no atraparon a todas las mujeres, se cansaron.

Balenciaga estaba obsesionado por la perfección, muy austero en su vida. Todo era reglado. Fernando Martínez, Ramón Esparza y Gerard Chueca (secretario personal de Balenciaga) fueron sus tres colaboradores más cercanos. Un detalle cuenta Chueca, "si algo no le gustaba de un traje, era capaz de deshacerlo entero".

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