"Vestido de Isabel Preysler en la boda de Ana Boyer"

‘Son muy todoterreno los dos’

—Vosotros viajáis muchísimo por todo el mundo y habéis decidido llevar a vuestros hijos siempre con vosotros, pero me imagino que debe ser complicado, con dos niños tan pequeños. ¿Cómo os organizáis?

—Al principio, hace dos años, era un poco caótico, la verdad, pero ahora son muy todoterreno los dos niños, se adaptan muy bien a todo. Da igual si hay cambios horarios o si alguna vez tienen que tomar un vuelo a las dos de la mañana. No les cuesta nada. Lo llevan muy bien.

—Saben que su papá es campeón de tenis, ¿verdad?

—Saben que juega al tenis porque lo ven todo el tiempo. Mateo siempre quiere tener su minirraqueta en la mano, para ser como su padre.

—Cuántas cosas han pasado en vuestra casa últimamente, Ana. Primero la ruptura del compromiso de Tamara y ahora la separación de tu madre y Mario. ¿Cómo está ella?

—Yo la veo bien, la veo tranquila. Creo que, al final, ellos tienen que intentar ser lo más felices posibles y si separarse es lo mejor para ellos ahora, pues es lo que tenían que hacer.

“Tamara está bien. Ella tampoco se ha escondido en ningún momento. Lo ha visto todo el mundo, que sigue igual de fuerte que en el primer momento en el que empezaron a pasar todas estas cosas, y la veo tranquila y en paz”

Bautizo Mateo HOLA4093

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—¿Te esperabas algo así o ha sido una sorpresa para ti, igual que para todos los demás?

—No, no me lo esperaba, pero también, como te digo, yo estoy casi todo el tiempo fuera, entonces, para mí no es fácil, no estoy en el día a día con ellos. No sé exactamente cómo estaba todo.

Un traje de novio color crema

Por su parte, el tenista profesional iba igual de impecable y acertado que ella. ¿Cuál fue su elección? Un traje de tres piezas en color beige, de Pedro del Hierro, combinado con una camisa blanca y una corbata en tonos azules. Un look elegante pero desenfadado, ideal para un ambiente tropical cerca de la playa.

traje de novio slim formado por tres piezas de color beige, de Boss, ideal para el día de la boda

La apuesta sin mangas de Chábeli Iglesias

Chábeli Iglesias y Ricardo Bofill se conocieron en un viaje a Marruecos y, poco después, su noviazgo se consolidó. Finalmente, se casaron un 11 de septiembre de 1993 en el Taller de Arquitectura de Ricardo Bofill padre, situado en la localidad barcelonesa de Sant Just Desvern, un lugar que les causó problemas, pues el párroco de la localidad se negó a celebrar la ceremonia religiosa por no ser el taller un lugar sagrado.

Finalmente, el juez de paz fue el encargado de oficiar la ceremonia, en donde Chábeli lució un vestido sin mangas de Dafnis, basado en una idea de Valentino. La prenda contaba con un detalle de encaje en la parte superior, que envolvía los hombros de la novia y combinaba con el resto del encaje del vestido y velo.

Además, contaba con una silueta ceñida a la cintura y un detalle de doble falda en la parte de abajo, en donde una era más corta. Esto aportó mucho vuelo y personalidad al vestido, que además combinó con un tocado en el cabello y unos pendientes de perla, añadiendo mucha sofisticación sin perder la jovialidad del resto del vestido.

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