Un novio sin corbata
Por su parte, el novio calmaba los nervios tomando un sorbo de ron miel con sus testigos: sus hermanos —el cineasta Miguel Sierra y el joven universitario Ignacio Sierra— y Guillermo Furiase, al que todo el mundo llama Furi, hermano de la novia y amigo íntimo desde la infancia. Toti, como Gonzalo es conocido entre sus seres queridos, vestía un traje de lino color arena, diseñado en exclusiva por Pedro del Hierro; camisa en voile de algodón del mismo tono, y chaleco de espiga en tonos naturales. Eso sí, sin corbata, un dress code desenfadado y natural que siguieron muchos de los asistentes.
A las doce de la mañana, mientras el sol bañaba todo con sus rayos de luz y la temperatura rozaba los veinticinco grados, comenzaron a llegar los primeros invitados. Un total de 290 personas, entre las que se encontraban compañeros de profesión de la novia, como Maxi Iglesias, Esmeralda Moya, Ana Milán, Pepón Nieto, Belén López, Félix Gómez, Alejandro Albarracín, Yolanda Ramos o Fernando Tielve. También había amigos como Piedi Aguirre, hermana de Esperanza Aguirre y suegra de Alejandra de Rojas; Juan y Medio, o Antonio Albella, y miembros de otras grandes sagas de la canción española: el cantante Antonio Carmona, acompañado por su mujer, Mariola Orellana, y sus hijas, Marina y Lucía Fernanda; Charo Vega, nieta de Pastora Imperio e íntima amiga de Lolita; Charo Reina, sobrina de Juanita Reina, así como Óliver, nieto de Curro Romero y Concha Márquez Piquer… Y, por supuesto, la familia Flores al completo: Rosario junto a su marido, Pedro Lazaga, y sus dos hijos, Lola Orellana y Pedro Antonio; Alba Flores, hija de Antonio Flores, junto a su madre, Ana Villa, y Carmen Flores, la hermana de Lola, que acudió con sus nietos y alguno de sus hijos. A sus ochenta y cinco años, la cantante y actriz fue otra de las estrellas del enlace. Solo faltó Antonia González Amaya, la primera hija del Pescaílla, y su familia, que no pudieron viajar desde Barcelona por estar contagiados con coronavirus.
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Un árbol centenario
La decoración del espacio donde tuvo lugar la ceremonia, ante un majestuoso alcornoque centenario, corrió a cargo de Florenea, que recreó un colorido jardín en el que destacaban alliums morados, manzanilla, lirios naranjas, dalias blancas y eryngium, entre mucho verde, todo silvestre, como había ideado la novia.
En la finca, se respiraba mucha emoción y alegría. Había pasado la una de la tarde cuando arrancó el acto. Antes de que los contrayentes hicieran su entrada, Rosario Flores animó a los asistentes con el primer “¡Vivan los novios!”. Desde ese momento, la ovación fue imparable. Acto seguido, sonó el Canon de Pachelbel, anunciando la inminente llegada de los contrayentes. Pero, en un giro inesperado, esta composición clásica se convirtió en una versión roquera que acompañó la entrada de los testigos del novio: su padre, Miguel Sierra; sus hermanos, Miguel e Ignacio, y Guillermo Furiase, Júnior. Todos bailando ante los aplausos de los invitados, entregados por completo al ambiente festivo de la boda. A continuación, Gonzalo entró del brazo de su madre, la periodista Sonsoles Martín-Garea, una impresionante madrina con un diseño color buganvilla, firmado por Alejandro de Miguel.
“Sí, quiero, quiero y quiero”, expresó Elena al contraer matrimonio con Gonzalo, ante una emocionada Lolita
Unas mesas de cine
Entre plato y plato, Elena, descalza y con un segundo look nupcial —cambió su camisa por un corsé—, recorrió de lado a lado las mesas de los invitados. Tuvo palabras para todos. Especialmente emotivas fueron las que les dedicó a sus amigas, a quienes entregó varios ramos, así como a Marina Carmona, la mayor de las dos hijas de Antonio Carmona, y a su prima Melissa. “Mi prima de mi alma, que se ha cruzado el charco desde Argentina para estar aquí”, confesó Furiase muy emocionada. Pero también hubo sorpresas para ella. Aunque había dicho que no iba a dar ningún discurso, Lolita cambió de opinión. “Que seáis muy felices, os quiero mucho y que me deis una nieta pronto para ponerle lazos y pintarle los labios”, declaró la madre de la novia entre risas. Carmen Flores, la viva imagen de su hermana Lola, tomó el micrófono y dijo: “Para mí es una alegría, he llorado muchísimo. Te adoro. Me gustaría que pensaras que, al no estar tu abuela, estoy yo en su representación”. Por último, Sonsoles Martín-Garea, la flamante suegra de Elena, compartió con los asistentes: “Nos ha caído un regalo del cielo que se llama Elena. Jamás podría imaginar una persona más entrañable para mi hijo”.
EXCLUSIVA: Flamenco, fiesta y alegría, en la divertida boda de Elena Furiase y Gonzalo Sierra
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El pasado sábado 18 de septiembre, cuarenta y cuatro años después de ese momento, el destino volvió a unir a aquellas dos mujeres. En esta ocasión, el vínculo ha sido todavía más especial, ya que se trataba de la boda de sus respectivos nietos, Elena Furiase y Gonzalo Sierra. La actriz, de treinta y tres años, y el empresario, de veintinueve, escribieron un nuevo capítulo de esta curiosa historia al celebrar su enlace en las afueras de Vejer de la Frontera (Cádiz).