El pantalón de la infanta Cristina, la clave de su look
La infanta ha lucido unos pantalones corte palazzo, pero con tiro alto, pensado para no marcar cintura pero crear un efecto óptico para estilizar las piernas. Los tacones del mismo tono alargaban más la silueta.

El conjunto lo completaba una blusa de manga larga y cuello redondo, que dotaba el conjunto de un aire informal pero muy chic. Las tachuelas doradas, a juego con sus espectaculares pendientes sublimaban el look.
Dada la magnífica temperatura que hace en Madrid, los invitados no han necesitado abrigo y la infanta se ha decantado por un fular a juego con su elección.

Celebración y baile
Teresa y José Luis ya han enviado las invitaciones para su boda y, por supuesto, las infantas están en la lista. Doña Elena y doña Cristina están muy unidas a la familia desde siempre, especialmente a las hermanas Moreno de Borbón —una de ellas, Beatriz, es la madre de la novia— y no se perderán la celebración en la finca “El canto de la Cruz” (en el municipio de Colmenar Viejo), propiedad de los abuelos maternos de la novia, Íñigo Moreno de Arteaga, marqués de Laserna, y Teresa de Borbón y Borbón, princesa de las Dos Sicilias y prima del Rey Juan Carlos.
Entre los 500 invitados se encontraban los duques de Huéscar, Fernando Fitz-James y Sofía Palazuelo, que fue, una vez más, una de las más elegantes


Tras la ceremonia, los invitados disfrutaron de una celebración por todo lo alto en la finca propiedad de la abuela materna de la novia, Marta Cotoner Barrios, condesa de A Coruña y una de las propietarias de “El Chaparral” (en La Escorzonera), finca donde vivía el marqués de Mondéjar, que fue como un segundo padre para el Rey don Juan Carlos —hoy pertenece a los cinco hermanos—, y fue el escenario de la puesta de la largo de Victoria Federica de Marichalar tras su mayoría de edad.
Los duques de Huéscar han celebrado, el pasado mes de enero, el primer cumpleaños de Sofía, la menor de sus dos hijas
Para la cena se sirvió crema de espárragos con marisco, pintadas rellenas y tarta de queso con frambuesas —catering de Siboulette—, y actuó el grupo de DJ Gilca Sounds. Las infantas, inseparables y muy divertidas, se quedaron a la fiesta, que acabó a las dos de la mañana.
El semirecogido de la infanta Elena
Por su parte, la infanta Elena ha optado por un semirecogido igualmente favorecedor para acompañar su vestido corto en blanco y azul marino. En este caso, hay que ir cogiendo y enroscando sobre sí mismos distintos mechones de la parte superior del pelo hasta media melena, dejando la imtad inferior completamente suelta.
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Esta es una opción perfecta para invitadas que siempre llevan el pelo suelto pero buscan un aire más formal en citas como esta. Es tan cómodo como el cabello al natural, pero despeja el rostro de una forma práctica y concede protagonismo a accesorios como un collar -el de la Infanta era de perlas- o unos pendientes -dorados en su caso, como los de su hermana-.
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Así ha sido la boda
