Las infantas Elena y Cristina disfrutan juntas de la primera gran boda del año

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Dejamos a doña Cristina en los carnavales de Las Palmas de Gran Canaria y la recuperamos igual de sonriente en Madrid, celebrando una boda familiar por todo lo alto, una semana después. La infanta, que no para, pasó la semana trabajando en Ginebra y se escapó a Madrid en cuanto pudo con la maleta preparada para una doble aparición. La primera, el sábado 24, fue una fecha festiva: el matrimonio de Marta Urquijo Barreiros, hija de Gonzalo Urquijo Fernández de Araoz y Marta Barreiros Cotoner, y Joaquín Marcos. La segunda, el 27 de febrero, mucho más triste: el servicio conmemorativo por su tío el Rey Constantino, en Windsor, fallecido hace un año.


La infanta Cristina ha empezado una nueva etapa y está radiante. Lo vimos a su llegada a la iglesia de Santa María de Caná, a la que acudió con la infanta Elena —que coincidió en el enlace con su exmarido, Jaime de Marichalar— y su prima y querida amiga Cristina de Borbón, que estuvo acompañada de su marido, Pedro López-Quesada. Desde el interior del templo, fueron testigos de la llegada de Marta del brazo de su padre y padrino, Gonzalo Urquijo, quien la acompañó hasta el altar del templo (en Pozuelo de Alarcón), donde tuvo lugar la ceremonia.
Marta sánchez
Pero Lorenzo Caprile no solo ha vestido a infantas y princesas. En 2002 cambió de registro e hizo el vestido con el que Marta Sánchez se casó con Jesús Cabanas.
Se trata de un modelo de aire romántico con tul de seda, con un corpiño de encaje vintage, que se combinaba con un echarpe de encaje, pieza para tapar el osado escote en el momento de la ceremonia. Destacaba el tocado, que en realidad era un cinturón de los años 30 que le regaló su amiga Rosario Flores. Marta, gran aficionada a la moda, alabó el trabajo de Caprile y dijo que para un día tan especial quiso estar en las mejores manos.
