Los otros protagonistas
A pesar de que Eugenia Martínez de Irujo y Fran Rivera tendrían que haber sido los únicos en los que se centraran todos los ojos aquel día, lo cierto es que de entre esos más de mil invitados hubo quienes quisieron arrebatar todo el protagonismo a los flamantes novios.

Belén Esteban y Jesulín de Ubrique en la boda de Fran Rivera y Eugenia Martínez de Irujo
Quizás la pareja que más revuelo causó fue la de la Infanta Elena y Jaime de Marichalar, quienes acudieron a la boda en representación de los Reyes Juan Carlos y Sofía. El matrimonio tuvo un sitio privilegiado cerca del altar desde el que observar la ceremonia y ante el que, tal y como marca el protocolo, los novios hicieron la obligada reverencia ante los Duques de Lugo.
Sin embargo, no fueron los únicos. La pareja formada por Rocío Jurado y José Ortega Cano también dieron la nota, aunque de una manera bien distinta. Y es que llegaron a la ceremonia al mismo tiempo que lo hacían la Infanta Elena y Jaime de Marichalar y, por ese motivo, se vieron obligados a entrar a la Catedral por la puerta de atrás, privándoles de su minuto de gloria ante los andaluces que se encontraban a las puertas del templo.

Mar Flores en la boda de Eugenia Martínez de Irujo y Fran Rivera
Destacada fue también la presencia de Mar Flores en la ceremonia, pues de esta forma se convertía en la primera aparición de la modelo como pareja de Cayetano Martínez de Irujo. A pesar de que según apuntaron los medios de comunicación de la época, la Duquesa de Montoro y la madre de esta no aprobaban del todo esa relación, parece que su hermano pudo convencerla y allí que acudió Flores. Con un espectacular traje consiguió dejar a todos boquiabiertos convirtiéndose en la otra protagonista de la que se prometió como la gran boda del año. El 16 de octubre de 1999 nació su única hija, Cayetana. Lamentablemente, el matrimonio no duró y en 2002 anunciaron su divorcio.
La historia de amor-odio de Fran Rivera y Eugenia Martínez de Irujo: del aviso de Carmina Ordóñez en la boda a una batalla legal por su hija
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Al hablar de las parejas más mediáticas de finales del siglo XX y comienzos del siglo XXI es imprescindible hablar de ellos: Fran Rivera y Eugenia Martínez de Irujo. Un noviazgo que años antes habría estado vetado por los convencionalismos clasistas, entre un torero y una aristócrata, que acaparó flashes y portadas.
Más de 20 años han pasado desde su separación. Sin embargo, las últimas declaraciones de Fran Rivera previas a su entrevista en '¡De viernes!', donde habla de su exmujer (y por las que Belén Esteban ha salido en defensa de su amiga), han hecho que el foco de la crónica social vuelva hacia ellos. Así, recordamos cómo fue la historia de amor, y sus momentos de odio, entre el hijo de Carmina Ordóñez y la hija de Cayetana Fitz-James Stuart, duquesa de Alba.
Nos remontamos hasta 1992, el año en que Lady Di lloró en la Expo de Sevilla y 'mataron' a Miguel Bosé en la prensa. A sus 18 años, Francisco Rivera Ordóñez conoció a Eugenia Martínez de Irujo, de 24 años, en un tentadero. Parece que la duquesa de Montoro no tenía pensado asistir a este evento privado, pero unos amigos le insistieron y allí se vio por primera vez la futura pareja.
Lo que comenzó como una historia de amistad se fue volviendo una relación sentimental, siendo habitual en el verano de 1993 ver a Eugenia Martínez de Irujo en las plazas de toros acompañando a su novio, como reflejan las crónicas de la época en medios como la revista '¡Hola!'. Un noviazgo que dudaría dos años, ya que en 1995 la pareja rompió su relación.
