La elegancia atemporal de Margarita Vargas
Curiosamente -o no, porque todo apunta a que se trata de algo intencionado-, la duquesa de Anjou ha optado por un estilismo muy similar al de Lourdes, obra del mismo diseñador. En su caso, en lugar de un dos piezas, ha preferido lucir un vestido, aunque la silueta es parecida, enfatizando los hombros y entallando la cintura para potenciar la figura femenina. Se trata de un diseño con discreto escote barco y mangas abullonadas que incorpora un adorno plisado lateral.
Asimismo, se ha decantado por una pamela en tono neutro, una pieza ondulada con maxivolumen de Mimoki, y salones crudos de Aquazzura. Ha rematado con un bolso de Bvlgari y guantes de piel que, a su llegada a la iglesia, ha llevado en la mano.
A bordo de un Rolls-Royce verde
Todos los invitados coincidieron en que la ceremonia fue emotiva, muy flamenca y llena de guiños sentimentales a la tierra sevillana de los novios. Comenzó con música de cuerda, contó con la voz de Remedios Amaya y muchos de los invitados sorprendieron a Fran y Lourdes con discursos llenos de cariño: "No sabría elegir un momento sobre los demás porque todo fue muy de verdad. De hecho, creo que es la ceremonia más bonita de las que he ido en mi vida. Nosotros lo vivimos con mucho sentimiento, emocionados pero muy felices". Tana, la hija de Francisco y Eugenia Martínez de Irujo, actuó como madrina vestida con un diseño de Roberto Diz, amigo de Lourdes. El padrino fue Curro Montes, hermano pequeño de la novia.
Unas sandalias blancas de medio tacón de Pura López, que combinó con un vestido corto para el baile, también de Pronovias, y unos pendientes isabelinos de perlas y brillantes de su abuela Maripepa, como únicas joyas, redondearon el look. El ramo de la novia, creado en forma de cascada por Macarena Herrero, de Mirka Eventos, llevaba nardos, jazmines y buganvillas, "mi flor favorita" -apunta Lourdes-, y fue una réplica del que lució la abuela materna del diestro, Carmina Dominguín, el día de la boda con Antonio Ordóñez. "Para el peinado me decidí por una trenza semideshecha, muy ligera, obra de mi peluquera Carmela Domínguez, igual que el maquillaje, en tonos muy suaves. Lo que no se me pasó por la mente fue llevar las uñas pintadas de rojo. Fran las odia".
La fiesta fue otra de las protagonistas del día. "No recuerdo abrir el baile con ninguna canción especial ni mucho menos con un vals, pero sí que la fiesta se alargó hasta muy tarde y que, como además de la música que pinchó el DJ, hubo muchos artistas invitados, unos y otros se arrancaron a cantar y lo pasamos genial".