3. Ceremonia de la rosa

La rosa siempre ha sido la flor del amor, así que seguro que os encanta la ceremonia de la rosa para bodas civiles. Tras el intercambio de las alianzas, la pareja se regala una rosa roja. El significado es claro: "te amo". Pero la cosa no acaba ahí, ya que la tradición señala que debéis dejarla en algún lugar visible de vuestra casa y, cada aniversario, colocar otra rosa roja en el lugar donde estuvo la primera para recordar un mensaje: "todavía te quiero". Simboliza la renovación de vuestro amor y es una de las ideas para boda civil más cargada de simbolismo y originalidad.
Bodas civiles: así puedes elaborar el guion perfecto y personalizado
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No hay dos bodas iguales. La personalidad de cada pareja está latente a través de todo tipo de elementos presentes desde la ceremonia hasta la fiesta de celebración posterior; no en vano, según el tipo de enlace por el que se decanten los protagonistas tendrá una cierta similitud con otros en lo que a la estructura o el protocolo se refiere, más todavía si estamos ante una boda religiosa en la que se deben seguir ciertas normas.
En las ceremonias civiles, la libertad de llevar a cabo un determinado ritual u otro, dependerá de las preferencias de la pareja; lo que sí es cierto es que, independientemente de esto, elaborar un guion con los pasos a seguir durante la misma es prácticamente esencial, tanto para quien la vaya a oficiar como para todos aquellos que vayan a participar en la misma, ya sea leyendo algún tipo de dedicatoria, entregando las alianzas etc. El objetivo, en definitiva, es que todo el mundo sepa qué hacer y en qué momento y los novios pueden decidir, en este sentido, hasta el más mínimo detalle.
Una boda civil celebrada en un ayuntamiento o notaría no tiene prácticamente posibilidad de personalización. El oficiante en cuestión se limita a leer los derechos y obligaciones de los contrayentes, así como a citar determinadas leyes y artículos del código civil; sin embargo, cuanto esta tiene lugar en una finca y quien conduce la ceremonia es un amigo íntimo, familiar o alguien ajeno (incluso de la organización del lugar), pero dispuesto a llevar a cabo un discurso algo más distendido, los novios pueden ser quien decidan de qué se hable y que tareas se realicen, pero ¿por dónde empezar? Lo detallamos en cuatro claves.
