Comensales satisfechos en su sitio
En la mesa presidencial acompañarán a los novios los padrinos del enlace (por lo general la madre del novio y el padre de la novia) y, si la pareja así lo desea, también otros familiares cercanos. El resto de mesas se distribuirá atendiendo a criterios de círculos sociales –los compañeros del trabajo, los familiares paternos, los maternos, los amigos de toda la vida…–, de edad o de afinidad. Y muy importante: tened en cuenta si existen enemistades entre algunos de los asistentes para evitar conflictos y que todos se sientan a gusto en un día tan especial para vosotros.
Según el protocolo, deberán asignarse los asientos alternando un hombre y una mujer, y así sucesivamente. Si no es posible, es mejor juntar dos mujeres. Y un último detalle: en caso de que contéis con mesas rectangulares, la norma dicta no dejar a una mujer en la esquina.

El momento del cierre: brindis y ¡a bailar!
La norma marca que los invitados podrán salir a fumar al terminar de comer, no antes. Además, a la hora del postre suele haber algún discurso por parte de familiares o amigos cercanos, que deberá ser breve, conciso y agradable.
Después, y para cerrar el banquete e iniciar la fiesta, los novios bailan el clásico vals o las canciones románticas para bodas más significativas de su relación.
Tened en mente que estas pautas serán convenientes mientras os sintáis cómodos con ellas. Por supuesto, podéis innovar en otros muchos aspectos de la celebración y entregar varios ramos de novia en lugar de uno solo o, incluso, cambiar los tradicionales detalles de boda que se regalan a los invitados por donaciones a entidades benéficas… Es vuestra boda, por lo que vosotros decidís cómo queréis que sea todo.
