Todos los detalles desconocidos de la boda de Isabel Preysler y Julio Iglesias 49 años después
Julio Iglesias e Isabel Preysler en 1973.
Hace casi medio siglo, Isabel Preysler y Julio Iglesias, una de las parejas más populares del país contraían matrimonio en la iglesia de la localidad toledana de Illescas. Él es hoy una estrella internacional y ella sigue manteniendo su gran poder de seducción. Ha conseguido optimizar su capacidad de deslumbrar. Cuando se conocieron, Julio empezaba a destacar e Isabel era una recién llegada a Madrid que comenzaba a dejarse caer por las fiestas de la alta sociedad. Su boda fue una sorpresa.
Fue precisamente en una de esas fiestas de la jet madrileña cuando conoció al cantante Julio Iglesias de la Cueva, un frustrado abogado, antiguo guardameta del Real Madrid, al que un grave accidente automovilístico, con una comprensión medular, le obligó a cambiar los guantes por los escenarios. Era ya por entonces un conquistador de corazones de jóvenes adolescentes a través de las letras de sus melódicas canciones.
Julio Iglesias, de “niño bien” a estrella mundial
Julio Iglesias de la Cueva nació por cesárea en Madrid a las dos de la tarde del 23 de septiembre de 1943, en el seno de una familia burguesa acomodada, sólo conservadora en sus formas, formada por su madre, Charo de la Cueva, su padre, el reconocido ginecólogo Julio Iglesias Puga, y su hermano pequeño, Carlos. Su infancia, “de pequeño era feito, aunque después se convertiría en un guapo mocetón”, trascurrió plácidamente en el barrio madrileño de Argüelles, en un hogar típico de la derecha española de esos años, con un piso grande sin ostentaciones en el centro de Madrid. Estudió el bachillerato en los Sagrados Corazones. Ya desde pequeño le gustaba practicar el deporte del balompié, jugaba en la demarcación de guardameta, pero su familia se opuso a que por el deporte abandonara sus estudios y eligió la carrera de Derecho, que empezó en el CEU de Madrid y casi terminó en la Universidad de Murcia, ya que le quedó colgada una asignatura, Derecho Internacional Privado, que hasta hace tan sólo una década no la aprobó. Su padre siempre deseó que su hijo siguiera la carrera de diplomático, ya que esa era su gran ilusión, pero finalmente Julito terminó como cantante, una profesión que empezó a convencerle como futuro cuando estuvo meses y meses en cama tras su accidente de coche que le produjo una tumoración y una paraplejía parcial. En la vida de Julio Iglesias, la imagen de su padre siempre ha tenido una importancia trascendental, mientras que para su hermano Carlos la tenía su madre.
La exclusiva lista de clientas famosas de Wes Gordon, el escogido de Tamara Falcó para hacer su vestido de novia
La Vanguardia
La Vanguardia
Más Noticias
Tamara Falcó: "No me iba a casar con un vestido de novia que no me gustaba"
El «no» de Tamara Falcó al poliéster y al miriñaque
“Sentimos un profundo respeto por la creación artística de otros compañeros y nuestra ética empresarial nos impide traspasar ciertos límites que pondrían en peligro la autoría original del diseño”, rezaban en su comunicado Sofía Arribas y Saioa Goitia, dueñas de Sophie et Voilà.
Rápidamente, la marquesa de Griñón desmentía que el diseño que quisiese para su vestido de boda fuese una copia de otro ya existente. “Yo tenía una inspiración para el traje, y las chicas de Sophie et Voilà vinieron a casa de mi madre y me dijeron: ‘Te lo hacemos”. El problema, relató, fue cuando ella dijo la palabra “inspiración”. “Me dijeron que no debía haber usado esa palabra”, explicó, y fue entonces cuando “empezó a haber como mucha tensión”. Tanta que cuando llegó la segunda prueba, en la que estaba presente su madre, “el vestido había cambiado radicalmente”.
“Fue todo súper incómodo y ahí empezó a ir mal. Mi madre no entendía nada”, confesó Tamara. Por eso, tras hablar con sus abogados, la hija de Isabel Preysler decidió terminar la colaboración con la firma en lo referente al diseño de su vestido de novia. “No me iba a casar con un vestido que no me gustara”, aclaró.
Así lo confirmó su madre, Isabel Preysler, ayer. A las puertas de la iglesia de Santa Bárbara en Madrid, donde acudía como invitada a la boda entre Lucía Domínguez Vega-Penichet y Álvaro Gomis, la ex de Mario Vargas Llosa se sinceró sobre este asunto. “No hay ningún problema, Tamara está feliz y tranquila”, comenzó diciendo.