El otro gran vestido de la boda de Tamara Falcó: los primeros detalles del estilismo de Isabel Preysler
Abel Cuartero Escartín
Falta poco más de un mes para que dé lugar la boda del año. Tamara Falcó puede respirar tranquila porque ya cuenta con vestido para su enlace. Después de su repentina ruptura con la firma que iba a diseñar la pieza en un primer momento, la marquesa de Griñón viajó a Nueva York para reunirse con Carolina Herrera y el diseñador Wes Gordon para encontrar el vestido de sus sueños.
Íñigo Onieva, por su parte, también tiene elegido ya el traje con el que desfilará hasta el altar. Sin embargo, una de las incógnitas que sobrevolaban estos últimos días, era la decisión de Isabel Preysler. Pero parece ser que la madre de Tamara Falcó tiene todo bien atado y ya cuenta con una firma para la confección de su vestido.

El pasado miércoles, Beatriz Cortázar aseguró en El Programa de Ana Rosa que Isabel Preysler contaba con varias opciones de vestuario para la boda de Tamara Falcó: "Óscar de la Renta, Carolina Herrera, Silvia Tcherassi y Johanna Ortiz". Esta misma mañana, la periodista ha anunciado que Carolina Herrera será finalmente la encargada del diseño de la pieza.
"Van a lo seguro. Al final dos por uno. Que todo quede en el mismo sitio para combinarse en las fotos y que no haya estropicios", ha asegurado Cortázar en Es la mañana de Federico. Parece ser que madre e hija pasarán por el taller de Herrera para evitar, así, cualquier posible error.

No es de extrañar que Isabel Preysler haya elegido a Carolina Herrera como la marca de su vestido. Y es que la diseñadora y la socialité son íntimas amigas desde hace mucho tiempo. Una de las informaciones que habían surgido estas últimas semanas, es que la Preysler habría sido la que animó a Tamara Falcó para elegir a Herrera y no a otra de las más de 50 propuestas que recibió.
Isabel, su primer gran amor
Cosmopolita, delicada, de educación exquisita y una belleza exótica y enigmática embriagadora. “Fue un toque de fascinación. Tenía clase, era distinta. ”, escribió de ella en sus memorias tiempo después. Porque fue verla y aquella joven que hablaba varios idiomas, de ascendencia filipina y elegancia natural, dejaría para siempre una marca indeleble en Julio Iglesias. Corría 1971 y ambos se encontraban por vez primera en una fiesta organizada por los Terry. El cantante ya era una estrella internacional, después de participar en Eurovisión con un más que honroso cuarto puesto, sin embargo, no encontró la forma de acercarse a aquella jovencita misteriosa. Ella era Isabel Preysler. Entonces, una estudiante de Secretariado Internacional, hija del representante del Banco Español de Crédito en Manila.

“Fue un toque de fascinación. Tenía clase, era distinta. ”, así describió Julio Iglesias su “flechazo” por Isabel




Isabel Preysler, la historia del primer gran amor de Julio Iglesias: ‘Fue un toque de fascinación. Tenía clase, era distinta…’

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