Vaitiare y Julio Iglesias: ¿Cuál es el secreto de su conexión?
Los romances en el mundo del espectáculo suelen ser tan efímeros como las luces de un escenario. Sin embargo, hay ocasiones en las que el amor trasciende las barreras del tiempo y la fama. Tal es el caso de Vaitiare Hirshon y Julio Iglesias, cuya historia de amor ha resistido el paso de los años y sigue siendo un enigma para muchos.
Vaitiare Hirshon, una exmodelo y actriz polinesia, conoció a Julio Iglesias en la década de 1990, cuando ella tenía solo 19 años. Desde el momento en que se encontraron, se produjo una chispa que pronto se transformó en una relación apasionada. Aunque muchos dudaban de que esta unión pudiera durar, la pareja logró mantener su romance durante varios años.
Sin embargo, el secreto de la conexión entre Vaitiare y Julio sigue siendo desconocido para la mayoría. Algunos especulan que se trata de una cuestión de compatibilidad tanto física como emocional, ya que ambos son artistas con una pasión en común. Otros sugieren que su amor es resultado de una conexión espiritual única que va más allá de las apariencias y las circunstancias.
A pesar de las conjeturas y rumores, Vaitiare y Julio han logrado mantener su relación relativamente privada, lo que ha contribuido a mantener vivo el misterio que rodea su conexión. Aunque han pasado muchos años desde que comenzaron su historia de amor, todavía hay quienes se preguntan cuál es su secreto y cómo han logrado mantenerse juntos a pesar de los obstáculos que han enfrentado en el camino.
En resumen, la relación entre Vaitiare Hirshon y Julio Iglesias ha capturado la atención del público durante muchos años. Aunque el secreto de su conexión aún es desconocido, su historia de amor demuestra que el amor verdadero puede resistir las adversidades y el paso del tiempo. Estaremos atentos a futuras revelaciones para descubrir qué ha mantenido a esta pareja unida durante tanto tiempo.
¿Con cuántas mujeres ha estado Julio Iglesias en toda su vida?
Tiempo de lectura: 3' 21 jun 2020 - 01:56
Actualizado 01:56
Dentro de tres meses cumplirá 77 años. Será el 23 de septiembre. Un tiempo que da para mucho, sobre todo si te llamas Julio Iglesias, conquistador nato y, como dice una de sus canciones más conocidas todo un truhan y un señor con una vida sentimental de lo más ajetreada.
Las malas lenguas dicen que por su cama han pasado unas 3.000 mujeres, el cantante, en alguna ocasión, ha comentado que en torno al millar, aunque es imposible saber la realidad. Eso será algo que sólo él sabrá y puedes tener claro que se irá con él a la tumba.
De lo que si podemos hablar son de sus romances confirmados y también de sus hijos, al menos de los oficialmente reconocidos, pues éste es otro de los mitos, con totales visos de leyenda más que de realidad, como pueden entender.
Julio Iglesias se enamoró de Miranda
Luego apareció Miranda Rynsburger. Ella era azafata y se conocieron en el aeropuerto de Jakarta (Indonesia) y ambos se enamoraron al instante. "Esta es la mujer de mi vida, estoy tranquilamente emocionado", decía el cantante, palabras que daban a entender que quería dejar atrás la fama de rompecorazones y ella era la elegida para emprender un nuevo camino. "El momento clave es que la trae a mi boda con Ricardo", dice Chábeli sobre su enlace con Ricardo Bofill. "En ella había algo más, algo que no había en las otras".

Miranda es una mujer discreta que siempre ha preferido estar en un segundo plano, nunca ha querido protagonismo. "Las luces son para él, no son para mí", decía en una entrevista con RTVE. "Es básica en mi vida, ella es mi compañera", decía Julio. Llevan juntos más de 30 años, tienen cinco hijos y si hubo boda fue por ellos. "Mi padre decidió formar una nueva familia cuando nosotros tres ya éramos independientes. Somos ocho hermanos de padre y de distintas generaciones, pero nos llevamos muy bien", dice Chábeli, que siente devoción por el más pequeño, Guillermo. "Tiene algo especial y mi padre lo adora, duerme con él. Mi padre ha vuelto a ser padre, ha vuelto a ejercer de padre con esta nueva familia". Un nuevo hogar, un hogar feliz en el que olvidar la depresión y el secuestro de su padre por parte de ETA.
El secuestro de su padre
“En Miami nos hicimos adultos y asistimos al nacimiento de una nueva estrella, mi hermano Enrique. Mientras tanto, mi padre ampliaba la familia Iglesias: ahora somos ocho hermanos. Y desde aquí, mi padre vivió uno de los peores momentos de su vida, que ya os conté: el secuestro de mi abuelo, que nos afectó a todos muchísimo, pero sobre todo a papá”. Así introducía Chábeli el que fue, sin duda, el episodio más amargo de la vida de Julio Iglesias.
“Cuando nos cuentan la noticia del secuestro siento miedo. Yo tengo mucho cariño a mi abuelo, y en ese momento, cuando eres niño, piensas lo peor. Empiezas a imaginarte si no lo vuelves a ver, qué es lo que le estarán haciendo…”, recordaba, muy emocionada, la hija del cantante. “Estábamos de viaje en Suiza con mi madre, y al llegar a España ya me di cuenta de que de verdad estaba pasando, y fue un momento muy difícil, un trauma para toda la familia”, añadía Julio José.
“No sé si yo sabía exactamente quién era ETA, pero sí sabía que era un grupo que se dedicaba a hacer daño, a poner bombas, a raptar a gente y a crear terror. Recuerdo que pasé muchísimo miedo, porque con 8 años ya era consciente de lo que había pasado”, reflexionaba el hijo del cantante.
Finalmente, y gracias a la intervención de la policía, Julio Iglesias Puga era liberado, tras veinte días de cautiverio, sin pagar ningún rescate. El excomisario Joaquín Domingo Martorell explicaba cómo había sucedido el secuestro y cómo fue la liberación: “El comandante de los Geos y yo entramos directamente hasta la habitación del señor Iglesias, y nada más vernos nos dice: ‘Joder, lo que habéis tardado’”, relataba.
Tras este traumático suceso, Julio Iglesias se obsesionó con la seguridad de su familia. “El secuestro de mi abuelo hace que papá se obsesione con nuestra seguridad”, afirma Chábeli. Tanto ella como su hermano explicaban cómo había cambiado su vida después de este hecho, con guardaespaldas permanentemente siguiéndoles mientras intentaban vivir “una vida lo más normal posible”.
